Memes y desconfianza política, los efectos secundarios de la vacuna contra la COVID-19

Aunque se trata de un tema sanitario, los especialistas consideran que la negación a recibir la vacuna también se asocia a una crisis de autoridad.

Memes y desconfianza política, los efectos secundarios de la vacuna contra la COVID-19

Foto: pandaancha.mx

Sociedad Unidiversidad Vacunas / por Unidiversidad / Ángeles Balderrama / Publicado el 18 DE NOVIEMBRE 2020

La carrera para conseguir la vacuna contra la COVID-19 generó grandes expectativas en la sociedad argentina porque significa un posible final para la enfermedad. Sin embargo, al visibilizar la voluntad de compra del Gobierno nacional y comprobarse más del 90 % de efectividad, algunas personas afirmaron que no quieren vacunarse. Para los especialistas, este rechazo tiene íntima relación con factores políticos, y los memes y la desconfianza refuerzan “una crisis de autoridad”.

“Hay una pérdida de credibilidad en el discurso oficial, entonces la gente que no cree en el presidente o en algún ministro, porque considera que hubo cierta desprolijidad en el manejo de esta pandemia, no cree en la vacuna. Cuando nos ofrecen un remedio pero no confiamos en el médico que lo ofrece, obviamente la gente elige una opción, que es abstenerse”, explicó el profesor universitario y psicólogo Walter Motilla.

Un estudio del Centro de Opinión Pública (Copub) de la Universidad de Belgrano realizó una encuesta a 450 personas mayores de 18 años con la finalidad de conocer qué haría la gente en el caso de que llegue una vacuna al país. Solo cuatro de cada diez personas argentinas aceptarían recibir una vacuna antes que el resto.

COVID-19: solo 4 de cada 10 personas en el país aceptarían recibir una vacuna antes que el resto

Cerca de 200 grupos trabajan a nivel mundial en busca de una vacuna contra el coronavirus, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) está siguiendo de cerca el desarrollo de unas 140. Algunas de ellas están muy avanzadas, como la vacuna experimental Sinovac Biotech (China), la llamada ChAdOx1 nCoV-19 de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y la desarrollada por la compañía Moderna (Estados Unidos).

Para el sociólogo Guillermo D’Angelo, el rechazo de ciertos sectores a la vacuna se vincula con dos razones principales. En primer lugar, hay razones políticas porque la mayor parte de los que desconfían de la vacuna rusa, por ejemplo, son opositores del Gobierno nacional y aprovechan este tema para reforzar su posición. Además, sospechan un supuesto vínculo estratégico entre Putin y Cristina Fernández de Kirchner.

“Pero hay otra razón relacionada con cierto prejuicio ideológico con respecto a Rusia que se arrastra de la época de la Unión Soviética. No sucede lo mismo si la vacuna proviene de Inglaterra u otro país europeo”, detalló D’Angelo.

Si bien las campañas de vacunación tienen una gran aceptación social en nuestro país, durante los últimos años tomó visibilidad el movimiento antivacunas, que a través de las redes sociales ha contagiado la idea de que las vacunas son peligrosas y generan más efectos adversos que beneficios. Por este avance de las noticias falsas que se suma al clima de descreimiento en la autoridad, Motilla considera que “la situación hace pensar a una gran cantidad de personas que la vacuna que busca inmunizar contra el coronavirus puede ser una bomba de tiempo o un arma de doble filo”.

De esta manera, teorías conspirativas y memes se unen para reforzar las posiciones previas y aumentar el malestar y el recelo. “El humor popular siempre está solapado desde lo irónico o lo absurdo, y muestra una descalificación total del medicamento. De todas maneras no podemos ignorar que detrás de cualquier vacuna, especialmente la del coronavirus, que es tan necesaria a nivel mundial, seguramente hay intereses de las farmacéuticas y de todas las compañías que van a lucrar de una u otra forma con esto. Allí donde existe lucro, siempre hay una respuesta popular”, dijo Motilla.

Sin embargo, para D’Angelo, la desconfianza no proviene específicamente de la ciencia. “No creo que sea por desconfianza hacia el desarrollo científico en sí mismo, sino por las razones políticas e ideológicas. No olvidemos que estas versiones o ‘chismes’ tienen su desarrollo en las redes sociales, pero muchas veces tienen menor masificación de lo que se estima”.

 

Vacuna o contagio, las dos caras del inicio del miedo

El desarrollo y aprobación de una vacuna puede demorar años, incluso décadas. Por esta razón, algunas personas asocian el miedo a vacunarse a los veloces plazos de ensayo que la pandemia impuso. En esta situación se marca una contradicción: vacuna o contagio.

Empieza a prepararse la vacunación: el Gobierno convocó a un comité para el lunes

El presidente Alberto Fernández convocó para el próximo lunes al comité de vacunación, integrado por los ministerios de Salud, Defensa y Seguridad, para "poner en marcha la logística de vacunación" contra la COVID-19. El primer mandatario ratificó que el Gobierno espera "empezar cuanto antes, entre fines de diciembre y los primeros días de enero", con la aplicación de la vacuna.

“Claramente, es difícil imaginar que una vacuna que te venden con menos un año de investigación pueda ser plenamente confiable. La gente espera ver los resultados a largo plazo. Ahora no solo convivimos con el miedo a contagiarnos del virus, sino también con el miedo a que te inoculen un virus por la vacuna y te termine matando”, describió Motilla.

La vacuna representa un concentrado de posibilidad de vida y, por el otro lado, la COVID-19, una muerte invisible. Pero “si no creo en el ministro, no creo en el sistema hospitalario y los reportes de casos, y no creo en la autoridad, no voy a creer en el remedio. Esa es la ecuación simbólica que hace el escenario popular”, concluyó el profesional de la Psicología.

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