Mendoza, Tierra del Sol, el buen vino y el conocimiento

Mendoza, Tierra del Sol, el buen vino y el conocimiento

Foto archivo Prensa Municipalidad de la Ciudad de Mendoza

Sociedad Columnas / Publicado el 27 DE SEPTIEMBRE 2018

Siguiendo con ese espíritu emprendedor que ha caracterizado a sus gentes desde hace cuatrocientos años[1], Mendoza desarrolla a principios del nuevo milenio una serie de proyectos pensados en el surgimiento de este nuevo paradigma mundial, la sociedad de la información y el conocimiento, una revolución tecnológica que está cambiando el mundo tal como se conocía de un modo exponencial y con una aceleración que se incrementa día tras día.

Así es como transcurrida la primer década del nuevo siglo encontramos la creación de un parque científico y tecnológico para las tecnologías de la información y las comunicaciones [2](TIC), impulsado por un cluster de industrias TIC y apoyado fuertemente por los sectores público y académico, unidos en dos entidades mixtas, el Instituto de Desarrollo Industrial Tecnológico y Servicios (IDITS)[3] y la ONG Polo TIC Mendoza[4].

Por otro lado y simultáneamente nacen dos proyectos de centros tecnológicos, el Parque Biotecnológico y de Energías Renovables (PBTER) impulsado por la Universidad Nacional de Cuyo (UN Cuyo) y el Gobierno de Mendoza, con financiamiento BID y el Parque Tecnológico de la Madera[5].

El nacimiento de estos proyectos muestra a las claras la vocación de Mendoza por transformarse en una provincia con una economía moderna o economía del conocimiento, que pretende una ampliación de su matriz productiva  poniendo el acento en el tercer sector de su economía, especialmente en aquellos servicios basados en el conocimiento (SBC), buscando integrarse en este nuevo mundo o en esta nueva era de la sociedad red,  en la cual todos estamos interconectados a nivel global de un modo jamás antes visto.

Entre las cosas que se destacan en este nuevo tipo de sociedad está la Convergencia Tecnológica y Científica, entre muchas otras convergencias tales como la del intercambio creciente entre los sectores de la producción, la academia y el Estado, a través del conocido modelo del “Triángulo de Sábato-Botana”.

Hoy la palabra “convergencia” ha tomado un significado de mayor relevancia y amplitud que en el pasado. Hoy se habla de convergencia en muchos campos y ámbitos diferentes, ejemplo de ello es cuando hablamos de convergencia de los sectores académicos y productivos, convergencia de las ciencias duras con las ciencias sociales o humanísticas, también es común y de mucha trascendencia la convergencia de la ciencia y la tecnología, al punto que hoy la expresión es “tecnociencia”, es decir que podemos adelantar que las otrora fronteras semánticas se van diluyendo a la luz de una realidad que cambia constantemente.

Otra convergencia importante en nuestro tiempo es la de los sectores académicos y científicos con los sectores productivos y sociales. Es hoy imposible hablar de tecnociencia, investigación, desarrollo tecnológico o innovación sin incluir explícitamente las ciencias sociales, de hecho la expresión abarcativa y adecuada es “convergencia del conocimiento para beneficio de la sociedad”.

Es tal la complejidad y velocidad de los cambios de paradigmas que transitamos que demandan nuevas formas de organización en materia de producción y gestión de la innovación y el conocimiento en general.

La “convergencia de conocimiento para bien de la sociedad” implica entre muchas otras cosas compartir ambientes de investigación, desarrollo e innovación que hasta hace poco tiempo eran espacios estancos con los sectores de la producción; hoy dichos ambientes se comparten interactuando las nuevas tecnologías emergentes, tales como la nanotecnología, biotecnología, tecnologías de la información y las comunicaciones, mecatrónica, robótica y las ciencias cognitivas[6]. La expresión acuñada hoy es NBIC (nano, bio, info, cogno) para sintetizar en una sola expresión lo expuesto.

Este accionar transdisciplinario es el que permitirá enfrentar los nuevos desafíos que nos trae el avance constante de la humanidad. La convergencia del conocimiento para beneficio de la sociedad implica, además del interactuar de las diferentes tecnociencias, la generación de redes de intercambio de conocimiento de las diferentes organizaciones que lo producen, un ejemplo de ello es la importancia creciente de las unidades de vinculación dentro de los ambientes académicos y científicos, su eficiente gestión es un factor muy importante para el mejor aprovechamiento de todo este proceso.

En la biotecnología  encontramos un buen ejemplo actual de convergencia transdisciplinaria. Uno de esos casos es la biología sintética que consiste en diseñar sistemas biológicos que no existían en la naturaleza. Esto tiene muchísimas aplicaciones en diferentes ámbitos de la industria y la agricultura,  así como en temas de salud  humana y animal. A partir del proyecto genoma humano ha surgido la Genómica que es esencialmente la manera controlada, responsable y sustentable de manipular seres vivos con un horizonte de innumerable de aplicaciones.

Este proceso cada vez más difundido de convergencia NBIC podría muy bien verse como una revolución tecnológica dentro de la revolución digital, es decir una nueva o la consecuencia de otra semejante, o bien, como una consecuencia lógica de este nuevo tipo de sociedad que es la “sociedad red”  que muy bien define Manuel Castells.

El desarrollo de políticas públicas adecuadas impulsadas por el Estado y apoyadas por el conjunto de la sociedad, debe tomar en cuenta estos nuevos escenarios evolutivos de la misma, que sean capaces de generar ecosistemas capaces de aprovechar esta convergencia tecnocientífica; concretar ello facilitará el muy necesario tránsito hacia la nueva economía del conocimiento, sin el cual estaremos sujetos a una mayor brecha tecnológica que crecerá más cada día y nos impedirá pasar de ser un país emergente a uno plenamente desarrollado.

Si nuestro país logra diversificar su matriz productiva, potenciando la participación de los sectores que demandan altos niveles de creatividad, y especialmente aquellos servicios basados en conocimiento que tienen la capacidad intrínseca de generar riqueza sin grandes aportes de trabajo o capital, podremos asegurar un desarrollo sostenible y sustentable que contemple cumplir a la vez con los ODS de Naciones Unidas.

Hoy se dispone de documentación y experiencias suficientes a escala mundial como para constatar que la convergencia nano-bio-info-cogno tiene una participación determinante en el desarrollo de la sociedad del conocimiento, así  como en la gestión de una economía moderna, por esta razón es trascendental la elaboración de políticas públicas en apoyo de esos procesos, si esto no se logra perderemos la mejor oportunidad que ha tenido nuestro país en sus dos siglos de historia. Una vez más podemos afirmar que el lograr todo ello contribuirá a una sensible mejora y calidad de vida de toda la sociedad.

Es importante señalar que las cuatro áreas NBIC son muy importantes, resulta imposible determinar cuál será la de mayor preponderancia en el futuro, dependiendo del nivel de desarrollo de cada una de ellas. Lo que sí puede hoy afirmarse que son las TIC y particularmente dentro de ellas el software, las que solapan completamente las otras tres N, B y C. Ello no se debe a ningún factor tecnológico particular sino fundamentalmente a que es el sector más maduro entre las cuatro tecnologías. Lo dicho es visto así en varios países desarrollados y es particularmente cierto en países en vías de desarrollo como es el nuestro.

Aquellos países que hoy llevan a cabo importantes trabajos de análisis y prospectiva del avance NBIC señalan que a los centros tecnológicos, tales como polos o parques científicos tecnológicos les cabe un papel muy importante en el desarrollo de esta convergencia NBIC.

España y otros países de Europa están llevando a cabo muchas iniciativas y trabajos de prospectiva que llevan como destino el generar políticas públicas que contribuyan a consolidar la competitividad industrial impulsando la innovación tecnológica así como la inclusión y satisfacción de las demandas sociales a todo nivel.

Es imperativo que Mendoza continúe en el camino de las mismas políticas ya trazadas y desarrolle un plan estratégico que sitúe a la provincia en los escenarios mundiales del conocimiento científico y tecnológico.

 

 

[1] El 22 de febrero de 1561, Pedro del Castillo llegó al valle de Huentata y tomó posesión de la comarca enarbolando el estandarte real. Entre dos tormentas de arena fundó la nueva Ciudad el 2 de marzo, denominándola “Ciudad de Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja”

[2] http://www.canal-ar.com.ar/23655-Mendoza-avanza-con-el-Parque-TIC-su-nuevo-centro-de-industrias-tecnologicas.html

[3] www.idits.org.ar/

[4] https://www.facebook.com/PoloTICMendoza/

[5] http://uimendoza.org/2016/10/07/iertiran-60-millones-en-un-parque-tecnologico-de-la-madera-para-potenciar-las-pymes-del-sector-en-nuestra-provincia/

[6] Ciencias Cognitivas: Ellas son la filosofía, sociología, lingüística, antropología, neurociencia e inteligencia artificial. Son las utilizadas para el estudio interdisciplinario, o mejor aún transdiciplinario de cómo la información es representada y transformada en el cerebro.