“Podemos ser productivos y también felices”

Lo asegura el filósofo mexicano Enrique Tamés al hablar sobre los nuevos desafíos para las universidades de cara al mundo laboral actual. El rol del docente en medio de la convergencia tecnológica y los ejes de su presentación en la FIESA 2018.

"Podemos ser productivos y también felices"

Enrique Tamés es filósofo y doctor en Innovación y Tecnología Educativa. En la actualidad, se desempeña como vicerrector de la Universidad Tecmilenio en México. Foto: Gentileza Enrique Tamés

Sociedad Edición U #26 - Alta educación / por Juan Stagnoli / Publicado el 25 DE FEBRERO 2018

Para el filósofo mexicano Enrique Tamés, el desafío de las universidades modernas es adaptarse a los cambios a través de la internacionalización y así mejorar las condiciones de empleabilidad. La tarea no es fácil porque en el camino es necesario derribar las bases construidas por la educación a lo largo de los siglos: las viejas prácticas en la transmisión del conocimiento.

Antes de su paso por la Feria Internacional de Educación Superior Argentina (FIESA) 2018, Tamés aseguró a Edición U que hay que trabajar en las competencias de los estudiantes, capacitar al docente y resolver de manera urgente los problemas del siglo XX que aún esperan respuesta. “Las experiencias internacionales pueden ayudar a construir un panorama mejor desde el ámbito laboral y personal. Podemos ser productivos y también felices”, consideró.

¿Por qué son importantes la internacionalización y la empleabilidad?

La internacionalización ayuda en la formación personal. Los modelos educativos no buscan desarrollar saberes sino competencias. Las experiencias internacionales dan un sentido de humanidad complejo y abren los ojos para entender el sentido de responsabilidad.

¿Cómo impacta la situación en el empleo?

La experiencia internacional potencia cuatro grandes ámbitos en los que basa la vida laboral: seguridad, sustentabilidad, salud y alegría. No basta con garantizar lo básico. Hay que garantizar la prosperidad y el desarrollo. La felicidad es fundamental y las experiencias internacionales nos ayudan a tener una idea mucho más profunda de estas cuatro áreas: mejoran la calidad de las personas que viven en ese lugar y no sólo en la mirada académica, sino también laboral. Favorecen las vivencias de los aprendizajes y se las ve desde la complejidad.

¿Qué características tienen las nuevas universidades en esa realidad?

Las universidades tienen un enfoque de competencias del hacer: resuelven problemas, realizan trabajos colaborativos; el maestro deja de ser profesor y pasa a ser mentor a partir de problemas del mundo real. Es capacitar a los jóvenes para trabajos que todavía no existen y la mejor manera es prepararlos para la vida, no para una profesión.

¿Cómo hacer para que los profesores se adapten en esta dinámica?

El que más aprende es el profesor. Hay que ir a él y decirle que haga las cosas de manera diferente. Que el joven que está adelante es de una generación menor. Si lo prepara igual, lo está enviando al fracaso.

Los políticos, los medios y la tecnología se hacen obsoletos y el ámbito universitario se resiste a los cambios: llevamos siete siglos con este modelo educativo y hay gente que sigue pensando que nada debe cambiar. El desafío no es reconfigurar al alumno, sino al profesor. La educación no tendría que estar en una esfera intocable cuando todo alrededor está sufriendo cambios profundos. Ese es el gran reto.

Al juntarse dos generaciones, ¿qué sucederá?

Hay una parte de la generación anterior que ve con desprecio la falta de capacitación a la vieja usanza. No se ve con humildad que los jóvenes están mucho mejor capacitados. La gran falla en el diálogo intergeneracional es que no se ven las bondades del otro.

¿Es posible pensar políticas de internacionalización a largo plazo?

Una ventaja de vivir en México es que somos víctimas de la sociedad internacional, en especial de Estados Unidos. Cuando hay víctimas de políticas arcaicas (los países que las sufren) despiertan simpatía. En los próximos cinco años el desafío es saber cómo intensificar los lazos internacionales del lado de las víctimas. México está volteando a ver Latinoamérica y esa crisis puede ser una oportunidad.

 

Alta educación

Mendoza será sede de la primera Feria Internacional de Educación Superior Argentina (FIESA) 2018, un evento sin precedentes que apunta a difundir la internacionalización de la oferta académica.

Sentido de humanidad

 

“Las experiencias internacionales dan un sentido de humanidad complejo y abren los ojos para entender el sentido de responsabilidad.” La FIESA “garantiza el fortalecimiento de nuestra política de internacionalización, que permitirá los intercambios que enriquezcan la formación y la generación de conocimiento”.

Enrique Tamés, filósofo mexicano.

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