Qué y cómo consumen cultura los "centennials"

Según la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales a jóvenes de entre 13 y 24 años, el celular ya es una extensión de sus manos y solo asisten al cine y a conciertos. Teatro, muestras de arte y museos, en picada.

Qué y cómo consumen cultura los "centennials"

Foto: Lollapaloozamanía

Sociedad Unidiversidad Consumo / por Télam / Publicado el 23 DE JULIO 2019

Los jóvenes lideran los consumos culturales en casi todos los sectores, sobre todo el de música, y son los más digitalizados, según los datos que arrojó un informe de la Encuesta Nacional de Consumos Culturales del Sistema de Información Cultural de la Argentina (Sinca), que evaluó el comportamiento de chicos y chicas de entre 13 y 24 años. La información que aportan los datos tomados en 2017 por el organismo dependiente de la cartera de Cultura de la Nación refleja algunos cambios contundentes respecto de la encuesta anterior, de 2013, sobre todo en prácticas digitales, como la irrupción de dispositivos móviles y la universalización de Internet (el 96 %).

"Necesitábamos conocer a nuestros jóvenes, saber qué les gusta, qué miran, qué leen, si les gusta bailar, cantar o pintar, si escuchan música en CD o en YouTube. Con toda esta información, es mucho más fácil diseñar proyectos que respondan a sus intereses específicos y nos brinda una oportunidad para captar otros temas que podrían ser para ellos menos atractivos pero no menos importantes", dice a Télam Andrés Gribnicow, secretario de Cultura y Creatividad.

La encuesta del Sinca ofrece un panorama del comportamiento cultural de los jóvenes y traza una tendencia hacia el futuro: si en 2013 internet se utilizaba en computadoras de escritorio y cibercafés, en 2017 se convirtió en un canal generalizado, potenciado por la incorporación de los celulares. 

El 90 % de la población tiene teléfono celular y el 75 % lo utiliza como una terminal para acceder a la cultura: escucha música, ve películas y series, lee y juega videojuegos.

"Los jóvenes se diferencian por características que nos marcan un poquito hacia dónde van los consumos culturales, aunque las respuestas no son tan simples. Por ejemplo, el consumo en radio se mantuvo, pero los jóvenes la escuchan menos porque prefieren la música. Eso no significa que la radio vaya a desaparecer, porque cuando indagás por qué los adultos sí lo hacen, la respuesta es 'Para informarse'", dice Gerardo Sánchez, coordinador de Sinca.

"Si algo podemos responder es que el celular pasó a ser un dispositivo que vino para quedarse y se compatibilizó muy rápidamente con la forma de vida y los más avanzados en eso son los jóvenes. Los números que nos sorprendieron (son los que muestran) que no hay diferencia por consumo económico, lo que marca una tendencia de universalización", agrega.

En el ranking de actividades culturales que suponen salir del hogar e invertir un dinero extra, los más elegidos son los espectáculos de música en vivo (el 28,4 %), el cine (el 51 %) y los espacios de baile (el 64 %), mientras que el porcentaje desciende cuando se trata de asistencia a teatros y museos. 

En el primer caso, la encuesta señala que los jóvenes son el grupo etario que menos asiste al teatro. En esa escala, aunque la diferencia por nivel socioeconómico es pareja, hay un consumo mayor entre los sectores medios. 

Pero lo más llamativo es que los museos sufrieron una pérdida de visitas con relación a 2013: disminuyeron su nivel de asistencia a la mitad. En palabras de Sánchez, "hay una serie de consumos que, a raíz de la incorporación del celular y cambios en la forma de vivir, salen perjudicados, sobre todo museos y teatros, que implica el 100 % de atención, un traslado, también un prejuicio".

Para Gribnicow, "la cultura y sus manifestaciones conforman espacios que trascienden la experiencia de la mera visita como espectador. Son plataformas comunitarias para participar, aprender de los otros, construir ciudadanía e intercambiar ideas y saberes. Es fundamental que los jóvenes incorporen cada vez más esa sensación, porque eso nos asegura un futuro prometedor".

En cuanto a lectura, que supone libros, diarios, noticias, blogs y portales, los indicadores reflejan una modalidad de consumo ágil y con prevalencia de contenidos breves, y ahí la balanza se inclina hacia las redes sociales en detrimento de los libros. Sin embargo, el 62 % de los jóvenes leyó al menos un libro durante 2017, aunque por nivel socioeconómico, la cifra sube al 80 % en los más ricos y baja al 48 % en sectores populares.

Las estadísticas de ISBN completan el panorama acerca de quiénes son los principales lectores de libros –a diferencia de los adultos, que representan el 41 %, y dentro de ellos, los adultos mayores, el 28 %–, ya que de los datos de producción en cantidad de tirada de libros dirigidos a literatura infantil y juvenil, y de enseñanza, representan más del 50 %; por lo tanto, los jóvenes son fundamentales para el sector editorial. 

"Creció muchísimo la lectura en celular, pero no la de libros. En este modelo, la lectura de libros sale perjudicada, incluso bajó en aquellos que leen, porque la competencia no es uno a uno entre el libro papel y el libro digital: la competencia es por tiempo, y ahí las redes sociales son las grandes competidoras", diagnostica el coordinador del Sinca.

De todas las franjas etarias, los jóvenes son los que menos se informan por diarios y periódicos y, en cambio, son los principales en hacerlo mediante artículos y noticias disponibles en redes sociales o que circulan por WhatsApp. En esta disputa por el tiempo, la televisión fue de las que menos perdió: las cifras indican que durante 2017, los jóvenes la consumieron en la misma proporción que en 2013, y con niveles apenas más bajos que los adultos mayores.

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