Coaching: soluciones rápidas para un mundo complejo

Por qué la asistencia del coach es tan buscada. Profesionales de la psicología plantean una superposición de tareas y cuestionan la formación en coaching.

Coaching: soluciones rápidas para un mundo complejo

Imagen ilustrativa.

Sociedad

Unidiversidad

Mariano Rivas

Publicado el 27 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Es un método relativamente nuevo. Muchas de las personas que se dedican a él provienen de disciplinas diferentes: desde la psicología hasta la administración de empresas. Con algunas críticas a cuestas, el coaching se cuela en organizaciones de diversos tipos, en equipos, en la política, y también trabaja con dinámicas persona-a-persona similares a la del psicólogo-paciente, aunque algunos coaches (entrenadores, en español) prefieren hablar de “clientes”.

Con el propósito de entender por qué su trabajo es tan requerido, junto al de conocer sus principales objetivos y metodologías, Unidiversidad dialogó con varios coaches. El consenso entre ellos y ellas fue que el coaching es, en cierta forma, complementario a la psicología. Y que el límite está en la psicopatología: un coach con sentido de la ética debe saber que ante la detección de un problema relacionado con adicciones, depresión y cuestiones de esa índole, la persona debe ser derivada a un profesional de la Psicología.

“En este momento hay muchísima insatisfacción en la gente”, comienza a explicar Oscar Niemetz, coach y propietario de la consultora PotenciaEne. Para Niemetz, la sociedad está poco entrenada para responder a la pregunta sobre qué quiere y sobre la visión del futuro próximo. También sobre cómo se pueden mejorar las relaciones interpersonales. “Esto ha hecho que mucha gente vaya al coach”, concluye.

En términos generales, el coaching se divide en individual y grupal. Paralelamente, se puede hablar del ontológico, del emocional y del organizacional, entre otros. El punto en común entre todas las ramas es que buscan facilitar el cumplimiento de objetivos. En ese sentido, el coaching otorga “respuestas más rápidas para pensar el tipo de mundo en el que estamos viviendo y cómo estamos en él”, opina Diego Rodríguez, psicólogo y coach.

Por su parte, Sebastián García Burgos, quien lidera Flowfields, una consultora que se especializa en empresas y también es contador destaca: “Trabajamos básicamente con el desarrollo de equipos. Equipos directivos y hacia abajo. Especialmente en lo que hace a la interrelación y a las comunicaciones. Nos enfocamos mucho en unificar a las organizaciones como un conjunto”.

Podcast Radio U: el "coaching" no solo es para los políticos

El coaching ontológico es una practica en la que los políticos se "entrenan" para reducir la brecha entre ellos y el pueblo. No es marketing ni propaganda politica, sino que apunta a la formación integral del político, nos dice Guillermo Tello, licenciado en Comunicación Social y coach ontológico profesional.

Los límites con la psicología

Pero hay puntos de vista críticos sobre esta actividad. Por ejemplo, el de Clara Alvarez, psicóloga y directora de la Diplomatura en Ética y Salud Mental en la Universidad del Aconcagua (UDA). “El coaching supone procesos en los que la psicología viene trabajando desde hace muchos años, como es la motivación, el entrenamiento desde sus diversos enfoques. Entonces se ha derivado en esto que se considera como una disciplina aparte, cuando en realidad muchos de los temas son inherentes al campo de la psicología. Esto que aparece como una moda nueva en realidad tiene procedimientos y procesos que incumben al campo de la psicología”, sostiene Alvarez.

Por el contrario, Verónica Soliver, coordinadora general de la consultora Coaching Mendoza, plantea que ambas disciplinas son “muy diferentes". "La psicología trabaja con patologías. Nosotros abordamos gente que quiere hacer algo y no sabe cómo hacerlo”, aclara. Y va más allá: sostiene que la especificidad del coaching está en que es la primera profesión que se encarga de las relaciones en las empresas. “Una de las cuestiones por las que más nos buscan es el liderazgo. Trabajamos en las relaciones interpersonales y en cómo generar equipos”, amplía.

Alvarez señala que el coaching enseña “cómo agradar” y que, en lugar de acompañar al coachee (como se le llama a quien es coacheado) para encontrar la solución a un problema, directamente “te dice cómo hacerlo”.

No obstante, la docente de la UDA ve con buenos ojos que “las personas busquen desarrollar sus capacidades, sus valores, y la Argentina tiene en ese sentido una disposición bastante importante por parte de la gente a trabajar estos aspectos psicológicos. Lo que sí sería bueno que reflexionemos como sociedad es qué buscan las personas en el entrenamiento personal: una respuesta que esté en sí mismas sobre cuál es su camino en la vida, o recetas para que otros les digan qué hacer”.

“Es una técnica que no tiene inconvenientes si es implementada por un psicólogo que lo hace de forma responsable. Si se hace por fuera de la psicología, es de riesgo”, concluye Alvarez.

Más allá de no coincidir con la postura de Alvarez, tanto Niemetz como Rodríguez tienen ciertos reparos. “Es como que ahora hay una moda, y a mí eso me asusta un poco. Hay gente que hace un cursito de unos meses y sale a trabajar”, señala Niemetz. De todas maneras, el coach de PotenciaEne dice que no cree que un colega “éticamente formado” se superponga con un psicólogo. “De hecho, en todas las formaciones que he hecho tuve a psicólogos de compañeros”, agrega.

Rodríguez dice que “hay que cuidar mucho el intrusismo. Hay muchos colegas que lo hacen sabiéndolo y otros sin saberlo”. Es decir que saben que más que un coach, la persona necesita un abordaje desde otro lado cuando su problemático es patológica.

Magali Perez, que experimentó el coaching como cliente y luego se formó en ese oficio, destaca que hay “asociaciones internacionales y nacionales que se ocupan de acreditar, avalar y nuclear a los profesionales del coaching (…) No es que cualquiera puede leer un libro y empezar a hacerlo”.

“Yo trabajo muchísimo con muchos psicólogos que estudian coaching (…) Lo importante es integrar. Además, algo que sea fácil no significa que esté en demérito. Quizás es fácil y es buenísimo”, dijo Perez.

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