Cómo funcionaron los servicios en el acto central

Cerros controlados pero en total oscuridad. El transporte de regreso fue el más problemático para los visitantes.

Cómo funcionaron los servicios en el acto central

Foto ilustrativa (Prensa Gobierno de Mendoza)

Sociedad

Vendimia

Unidiversidad

Unidiversidad / Mayda La Rosa

Publicado el 06 DE MARZO DE 2016

La lluvia del pasado viernes no fue un impedimento para que mendocinos y turistas siguieran con sus planes de ir al acto central de la Fiesta de la Vendimia. Los caminos estaban aún con barro pero la llegada al lugar se desarrolló con total normalidad. Los colectivos a medio llenar, cerros oscuros y discapacitados desorientados fueron algunas de las quejas de los visitantes.

Durante la llegada al Frank Romero Day, miles de familias y turistas afirmaron que durante el trayecto no hubo incovenientes. Sin embargo, la vuelta fue la más problemática. Si bien algunos optaron por la opción de viajes a través de paquetes de turismo, que permitieron una vuelta más segura, quienes esperaban el servicio especial de micros dispuesto por el Gobierno, se vieron desconcertados al no saber que los colectivos solamente salían de la playa Oeste del Teatro Griego y sin realizar suficientes paradas alternativas. “Han pasado como cinco micros vacíos. Vaya a saber dónde frenan”, se escuchó decir a un mendocino mientras veía un colectivo alejarse, al paso que descendía por el tramo que atraviesa la Villa Olímpica.

La zona programada para discapacitados funcionó con total normalidad, aunque la gente reconoció que no eran nítidas las rampas. Varias personas tuvieron que acudir al personal policial para poder trasladarse y ubicarse.

En cuanto a la seguridad del festejo, un gran equipo de policías se destinó para los controles de la entrada y de los cerros, que pese a que una parte no estaba habilitada, fue ocupada por familias que esperaban con ansias el inicio de la Fiesta. En cuanto al operativo, uno de los policías aseveró: “Siempre se prevé que haya gente en los cerros, pasa todos los años”. Sin embargo, una de las grandes preocupaciones era la oscuridad de los caminos, que hicieron difícil la ubicación de los visitantes.

Respecto de los stands de comida, todos los puesteros debían presentar habilitación municipal para poder vender sus productos. La oferta para los caminantes se completó con diferentes artesanías.

Por último. el operativo sanitario trabajó desde las diferentes zonas aunque la gente identificaba poco las unidades.

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