Baja en la edad de imputabilidad: una jueza penal de menores dijo que nada cambiará sin presupuesto
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27 DE FEBRERO DE 2026
Por Roberto Valent (ONU) y Gabriela Fernández (OIM).
Foto: La Nación
La humanidad está atravesando un momento de excepción que requiere respuestas de excepción. Muchos gobiernos, incluido el de la República Argentina, han tomado un conjunto de decisiones, inéditas en la historia reciente, con el fin de reducir la diseminación del COVID-19 y amortiguar el impacto negativo de la pandemia.
Estas medidas de cuarentena, sin dudas indispensables para resguardar la salud de toda la sociedad y de probada efectividad, tienen derivaciones no deseadas sobre distintos grupos de la población, pero impactan de un modo aún mayor entre aquellas personas que, por decisión o necesidad, se encuentran alejadas de sus países de origen, de sus familias, amigos y de sus redes de contención.
Esta es la realidad de millones de desplazados, refugiados y migrantes en todo el mundo, que atraviesan dificultades y barreras adicionales a las que todos ya enfrentamos en esta pandemia. Las Naciones Unidas están prestando particular atención a la problemática de estas poblaciones y ha puesto en marcha iniciativas enmarcadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a nivel global y local, para ofrecer respuestas.
En la Argentina, las agencias, fondos y programas que conforman el Sistema ONU se encuentran trabajando en estrecha colaboración con el gobierno nacional y con organizaciones de la sociedad civil para proveer herramientas e insumos a las personas que más lo necesitan, incluyendo acciones específicas de apoyo alimentario y habitacional dirigidas a personas refugiadas y migrantes en extrema vulnerabilidad.
Sumadas a estas dificultades económicas y sociales, las personas migrantes se encuentran en riesgo de sufrir actos de discriminación, estigmatización y xenofobia. Este tipo de narrativas, inaceptables en toda situación, generan en el contexto actual consecuencias particularmente negativas, ya que pueden desalentar a las personas a declarar sus síntomas o a buscar asistencia a tiempo, dificultando tanto la prestación de cuidados como los esfuerzos para evitar la diseminación.
"El mundo superará esta crisis, pero solo si actuamos juntos, en solidaridad" expresó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres. Debemos enfatizar en la necesidad de adoptar enfoques que tengan en cuenta a los migrantes en la respuesta general al COVID-19, tanto en lo que respecta a las políticas públicas en el marco de esta emergencia, como en el llamado a la sensibilización de las sociedades y la toma de conciencia sobre la importancia de no dejar a nadie atrás.
El aislamiento social, preventivo y obligatorio, tan necesario para cuidarnos como individuos y como sociedad, debe ir acompañado del fortalecimiento de la empatía y la cohesión social. La única respuesta efectiva es la colectiva, y debe incluirnos a todos y todas. El COVID-19 no discrimina, tampoco lo hagamos nosotros.
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