COVID-19: detectan primeras señales de inmunidad perdurable

Fue la primera conclusión de estudios científicos que analizan la respuesta del sistema inmune.

COVID-19: detectan primeras señales de inmunidad perdurable

Las primeras conclusiones demostraron que la respuesta inmune del cuerpo perdura. Foto ilustrativa: Télam

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Unidiversidad / Infobae

Publicado el 18 DE AGOSTO DE 2020

Las primeras conclusiones de estudios científicos realizados en Estados Unidos son alentadoras: indican que la respuesta inmune del cuerpo contra el virus de la COVID-19 es elevada y perdurable. Un artículo escrito por la periodista Katherine Wu, publicado en The New York Times y reproducido por Infobae, dio cuenta de las primeras señales esperanzadoras sobre la acción del sistema inmune de los seres humanos frente al coronavirus.

En el artículo mencionado, científicos de distintas universidad de EE. UU. vieron señales de que los anticuerpos que combaten la enfermedad persisten meses después de haber controlado la infección, lo que señalaron como una respuesta alentadora del sistema de defensa del cuerpo.

Si bien los investigadores no pueden determinar cuánto tiempo persisten los anticuerpos, coincidieron en que es una buena señal de que las personas tendrán posibilidades de enfrentar el virus de forma más rápida si están expuestas nuevamente. Deepta Bhattacharya, de la Universidad de Arizona, subrayó que las primeras conclusiones mostraron que el sistema inmune está haciendo su trabajo.

Pepper fue cauta y expresó que no se puede decir a ciencia cierta que existe una protección contra la reinfección hasta que haya pruebas de que la mayoría de las personas que contraen el virus por segunda vez pueden mantenerlo a raya. Sin embargo, destacó que las primeras conclusiones podrían mitigar la preocupación sobre la capacidad del virus para engañar al sistema inmunitario y hacer que no lo recuerde, lo que haría que la gente fuera vulnerable frente a una nueva exposición.

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Un sistema complejo

El artículo da cuenta de que los debates alrededor del mundo sobre las respuestas inmunitarias al coronavirus se centraron en los anticuerpos, que son proteínas que pueden adherirse a la superficie de los patógenos e impedir que infecten a las células. Sin embargo, estos son solo una parte del sistema que pone en marcha el organismo frente a la entrada del virus.

Así lo señalaron los profesionales citados. Dijeron que es difícil que los anticuerpos detecten los virus que ya han invadido las células, pero que estos siguen siendo vulnerables a las células T citotóxicas, las que obligan a las células infectadas a autodestruirse. Otros grupos de células T, llamadas “colaboradoras”, pueden persuadir a las células B para que se conviertan en máquinas de fabricación de anticuerpos, expresaron.

Los científicos también explicaron que otro sector del sistema inmunitario ataca a los patógenos a los pocos minutos de su ingreso, al mismo tiempo que envían citoquinas para movilizar los ejércitos de otras partes del cuerpo. En este sentido, algunas pruebas indican que los casos graves de COVID-19 podrían deberse a que se desequilibra este proceso inicial.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los anticuerpos tienen una fecha de vencimiento, ya que son proteínas inanimadas y no células vivas, por lo que salen de la sangre pocas semanas o pocos meses después de que se producen. Subrayaron, además, que aparecen reservas de anticuerpos poco tiempo después de que un virus ha traspasado las barreras del cuerpo y luego se disipan conforme disminuye la amenaza. También muere la mayor parte de las células B que producen estos anticuerpos iniciales.

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Pese a este proceso, los científicos destacaron que incluso cuando no está siendo atacado, el cuerpo conserva un batallón de células B más longevas que, si demuestran que pueden volver a ser útiles, son capaces de generar anticuerpos para atacar en masa a los virus. Un grupo recorre el torrente sanguíneo en espera de volver a ser disparado, mientras otro se refugia en la médula ósea y genera pequeñas cantidades de anticuerpos que se detectan años o, en ocasiones, décadas después de que se acaba una infección.

 

Pedido de cautela

En los estudios dirigidos por Bhattacharya y Pepper se han descubierto anticuerpos capaces de inhabilitar al coronavirus que persiste en niveles bajos en la sangre, meses después de que la persona se ha recuperado de COVID-19.

“Los anticuerpos disminuyen, pero se estabilizan en lo que parece ser un punto mínimo estable”, lo que puede observarse unos tres meses después de que comienzan los síntomas, afirmó Bhattacharya. “Parece que la respuesta es totalmente perdurable”, sostiene.

“El hecho de que los anticuerpos duren tanto después de la infección es una señal importante de que las células B siguen avanzando en la médula ósea”, comentó Pepper.

Pese a estas primeras señales positivas, los profesionales advierten que es necesario continuar los estudios. Así lo consideró Cheong-Hee Chang, inmunóloga de la Universidad de Míchigan, que señaló que, aunque estos estudios dan una idea de las posibilidades de la protección, no demuestran esta protección. “Es difícil predecir lo que va a suceder, los seres humanos somos muy heterogéneos y hay muchísimos factores que entran en juego”, señaló Chang.

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