Ley de Glaciares: “Todos los cuerpos de hielo son reservas estratégicas de recursos hídricos"

Así lo aseguró Laura Zalazar, científica de Conicet que coordina el Inventario Nacional de Glaciares. Aclaró cómo se hizo el inventario, qué incluye y respondió a los cuestionamientos que surgieron a partir del debate sobre el proyecto oficial de modificación de la ley.

Ley de Glaciares: "Todos los cuerpos de hielo son reservas estratégicas de recursos hídricos"

La investigadora del Ianigla Laura Zalazar, coordina el Inventario Nacional de Glaciares. Foto: Unidiversidad

Sociedad

Ley de Glaciares

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 06 DE ABRIL DE 2026

La coordinadora del Inventario Nacional de Glaciares, Laura Zalazar, dijo que todos los cuerpos de hielo son reservas estratégicas de agua y que todos aportan a la cuenca de la que forman parte. Esa aclaración de la investigadora del Conicet responde a uno de los puntos del proyecto de modificación de la Ley de Glaciares, el que prevé restringir la protección solo a los cuerpos de hielo que tengan una aportación hídrica efectiva y relevante para la recarga de cuencas.

La doctora en Geografía, especializada en manejo de imágenes satelitales, coordina desde 2011 la realización del Inventario Nacional de Glaciares, una tarea que lleva adelante el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientes (Ianigla), por mandato de la Ley de Glaciares. La investigadora recibió a Unidiversidad en la biblioteca del CCT Conicet Mendoza y respondió a los cuestionamientos que se repitieron desde que el Ejecutivo presentó el proyecto que busca modificar la norma vigente y que ya tiene media sanción del Senado.

El grupo que lidera Zalazar, que está integrado por cuatro profesionales, sigue trabajando en la actualización del Inventario, cuyo primer informe se presentó en el 2018, aunque hace dos años que no reciben fondos nacionales para las campañas en terreno. Ya presentaron el primer avance que corresponde a los Andes Desérticos y proyectan concluir este año el de la Andes Centrales,  información pública y disponible en la página web de glaciares argentinos.

Zalazar lamentó la polarización de la discusión. Dijo que el Inventario es una herramienta y que lo ideal sería mejorarla, debatir hacia adelante, no modificar un instrumento que sirve para determinar con qué reservas estratégicas de agua cuenta Argentina a lo largo de la cordillera. Aclaró dos aspectos en torno al proyecto de reforma: nadie del Ejecutivo consultó a Ianigla (el lugar donde trabajan quienes más saben de glaciares) antes o durante la elaboración del mismo, pero sí se acercaron legisladores y legisladoras nacionales para interiorizarse sobre el tema una vez que comenzó el tratamiento en el Congreso.

Zalazar lamentó la polarización de la discusión y dijo que se debería avanzar, no destruir lo que existe. Foto: Unidiversidad.

Qué se busca modificar

En 2010 se aprobó el Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial (Ley 26630), que brinda una protección amplia a todos los cuerpos de hielo por ser reservas estratégicas de agua dulce. Además, fija un piso mínimo de protección que deben respetar todas las provincias, a partir del cual pueden decidir, teniendo en cuenta que son las dueñas originarias de los recursos naturales.

Esa norma prohíbe la realización de algunas actividades en las zonas de ambientes glaciares y periglaciales con el objetivo de evitar que se afecte su condición natural o que se interfiera en su avance. Estas son: la construcción de obras (salvo las necesarias para la investigación científica y la prevención de riesgos), la exploración y explotación minera e hidrocarburífera, y la instalación de industrias.

El punto central de la reforma propuesta por el Ejecutivo es que acota la protección a los cuerpos de hielo que cumplan una función hídrica efectiva y relevante para la recarga de cuencas hidrográficas. Además, prevé que sean las provincias, mediante estudios, las que determinen si cumplen o no esa función, a diferencia de la mecánica actual, en la que el Ianigla es el organismo que incluye los objetos en el Inventario Nacional de Glaciares de acuerdo a estándares científicos internacionales.

La reforma ya tiene media sanción del Senado y la intención oficial es tratarla en Diputados durante este mes de abril. Sin embargo, las autoridades de esa cámara aceptaron convocar a una audiencia pública, una prerrogativa establecida en el acuerdo de Escazú, que la Argentina ratificó y tiene rango constitucional, y que obliga a abrir caminos de participación ciudadana cuando se traten temas ambientales. Se anotaron 100.000 personas y organizaciones, aunque unas pocas pudieron hablar en el Congreso, por lo que hubo protestas y reclamos de distintas instituciones.  

Zalazar respondió a dos bloques de preguntas: el primero relacionado con el Inventario y su elaboración y —el segundo— con los cuestionamientos que se repiten en el Congreso desde que se presentó el proyecto de reforma.

El primer informe del Inventario determinó que hay 16 mil cuerpos de hielo a lo largo de la cordillera nacional. Foto: Inventario Glaciares/Ianigla

El ABC del inventario

¿Qué es el inventario?

El inventario es un mapa de glaciares de todo el país, al momento que se sancionó la ley, no existía ningún mapa que estuviese hecho con una misma metodología y que cubriera los 4000 km de cordillera de la Argentina.

¿Qué se incluye en el inventario?

En ese mapa de glaciares se incluyen diferentes tipos de cuerpos de hielo. En primer lugar, tenemos los glaciares clásicos, como el Perito Moreno, que tienen el hielo expuesto, que se mueven pendiente abajo por su volumen. Esos glaciares a veces pueden tener algunas partes que se van cubriendo de rocas, de detritos, por lo que en la superficie no vemos el hielo expuesto, sino que vemos las rocas, pero debajo aparece el hielo. También hay otros cuerpos de hielo que son muy similares a los glaciares, pero son más pequeño, no se mueven, y se los llama manchones de nieve perennes o glaciaretes. Para ser incluidos dentro del inventario tienen que haber permanecido al menos durante 2 años en el campo visible. Y después están los más desconocidos, los glaciares de escombros, que son representativos del ambiente periglacial. Estos glaciares no tienen el hielo expuesto, sino que vemos una forma específica, una especie de lengua que baja por las laderas de la montaña y que termina en un frente muy abrupto, en la superficie hay una mezcla caótica de rocas, que se van moviendo y tienen como una superficie ondulada, que es producto de ese desplazamiento. El problema es que no vemos el hielo, está al interior, pero todas esas manifestaciones exteriores nos están diciendo que ahí adentro hay hielo y puede estar a varios metros de profundidad. Esto es lo que se llama glaciares de escombros. Hacia el interior hay una mezcla de rocas congeladas, pero también mezcladas con hielo, por lo tanto, son una reserva de recursos hídrico como los glaciares.

¿Cuál es la importancia de los glaciares?

Los glaciares en la alta montaña cumplen diferentes roles. Por un lado, son reservas de recursos hídricos porque el agua está en estado sólido, no aportan toda el agua ahora, sino que son las reservas de la cordillera. Por otro lado, también almacenan nieve durante el invierno y después se va derritiendo y la van aportando gradualmente a las cuencas. Por esta función que cumplen se dice que son como esponjas que absorben la nieve, el agua y después la van entregando gradualmente por lo que son reguladores del recurso hídrico. Esa agua la entregan usualmente a fines del verano, por ejemplo, acá en zonas áridas y semiáridas, donde ya no queda nieve, los glaciares empiezan a aportar el agua y complementan ese recurso hídrico y también tiene una función muy importante en periodos de sequía, donde el rol de los glaciares —incluidos los de escombros— es todavía más importante, porque aportan recursos hídricos y además regulan el recurso al actuar como esponjas y entregarlo en momentos de sequías. Eso es desde el punto de vista hídrico, pero también tienen relevancia desde el punto de vista de la biodiversidad, por lo que generan en su entorno, desde el punto de vista paisajístico y son fuentes de información científica; son muchas las funciones que desempeñan los glaciares en la alta montaña.

¿Cuál es la situación del inventario?

El primer Inventario se publicó oficialmente en 2018 y a partir de ese momento tenemos la primera cartografía completa del país sobre cuántos glaciares hay en la cordillera, cómo se distribuyen, cuáles son sus características. En ese primer inventario se identificaron alrededor de 5700 km cuadrados de hielo en la cordillera y si se incluyen las islas del Atlántico Sur, llega a unos 8500 km cuadrados de hielo. Se identificaron en la cordillera unos 16000 glaciares y si incluimos los del Atlántico Sur son unos 17000. A partir de ese momento se empieza a obtener información que no existía, con la misma metodología a lo largo del país. Y esto está todo sistematizado y subido en una página web de glaciaresargentinos.com.ar, en donde está todo lo que se hizo a partir de identificación en imágenes satelitales, que luego fue validado en campo.

¿Cómo lo validaron?

Hicimos en ese momento alrededor de 40 campañas en todas las cuencas hídricas del país. La validación total, por supuesto, es imposible, pero en determinados sectores se validó ese inventario para ver si coincidía lo que veíamos en las imágenes y eso nos llevó un año trabajando en el campo, recolectando información de manera directa de los glaciares. El inventario además incluye un monitoreo de glaciares específicos, donde se hacen estudios de mayor detalle, se mide en el invierno cuánta nieve acumuló el glaciar y cuánto perdió de hielo o de nieve durante el verano, entonces de esa diferencia se puede llegar a saber cuál es el estado de salud. Ese es un monitoreo específico que se hace en tres glaciares en diferentes regiones del país, en el noroeste, en el centro y en el sur y también se monitorean dos glaciares de escombros. La forma en que se los elige depende de que sean representativos de cada región, pero también que sean accesibles, porque hay que trasladar mucho equipo para poder hacer estos estudios. También se han instalado estaciones meteorológicas, se hacen mediciones de caudal, entonces eso requiere que se traslade mucho equipo y no pueden estar muy alejados, porque si no es difícil.

Zalazar se preguntó con qué criterio y metodología determinarán que un glaciar aporta "un recurso estratégico". Foto: Unidiversidad

Previo a la presentación del proyecto y durante el debate se repitió que Ianigla hace el inventario con las imágenes que se pueden buscar en Google. ¿Me puede explicar cómo trabajan?

El trabajo básico se hace a partir de imágenes satelitales y no es cualquier imagen satelital, no son las que están en un buscador. Se hace una búsqueda específica de imágenes con momentos donde no haya nieve estacional, y a partir de obtener la mejor imagen de un verano es que se hace el trabajo de inventario. Hay un proceso de selección muy importante, después un proceso de mapeo y de revisión entre nosotros, una persona mapea y otra revisa, y así nos vamos intercambiando hasta llegar a una versión en que todos estemos conformes. En este caso no se está haciendo trabajo de campo, porque no hay recursos (hace dos años que no reciben presupuesto para las campañas), pero ya se hizo uno muy importante durante el primer trabajo. Nosotros teníamos planificado ir a lugares de dudas, en donde necesitáramos alguna otra validación, pero no ha sido posible.

¿Se concretó la actualización del inventario que prevé la ley cada cinco años?

En la actualidad estamos trabajando en la actualización del inventario, se va presentando por regiones: Andes Desértico, que es el noroeste del país; Andes Centrales, que es sur de la provincia de San Juan y la totalidad de Mendoza; Andes del Norte de la Patagonia, desde Neuquén hasta Chubut, y luego Andes del Sur de la Patagonia, que es la provincia de Santa Cruz, y Andes de Tierra del Fuego e islas del Atlántico Sur. En ese orden se van a ir presentando los resultados, ya hemos logrado terminar Andes Desérticos, el noroeste del país, eso ya está publicado hace un año y el próximo se va a presentar en el curso de este año e incluye el sur de San Juan y toda la provincia de Mendoza. Es la región con la mayor cantidad de glaciares de todo el país, no es la que tiene la mayor superficie, pero sí la mayor cantidad de glaciares, porque es justamente una zona donde hay muchos glaciares de escombros, que tienden a ser más pequeños, pero muy numerosos.

El Ianigla ya presentó la primera actualización del inventario y proyectan presentar el segundo durante este año. Foto: Unidiversidad.

Cuestionamientos y respuestas

Uno de los argumentos que se repitieron en el recinto es que el ambiente periglacial es algo indefinido. ¿Me lo puede explicar?

El ambiente periglacial es un ambiente frío, que es complejo de definir porque el hielo no está expuesto, pero hay formas en la cordillera que te dicen que ahí hay hielo. Se lo define usualmente como un ambiente que se congela y se descongela anualmente, el agua se congela durante el invierno, más la presencia de nieve y lo que precipita, y luego, cuando viene el deshielo, actúan como una esponja en la capa superficial que va liberando de a poco el agua. Esa es la función hídrica que tiene en superficie el ambiente periglaciar: hay una parte que es lo que sucede en superficie, que es lo que se congela y se descongela, pero en profundidad, puede que el suelo esté permanentemente congelado y si está permanentemente congelado y hay agua, el agua está permanentemente congelada. Y esto es lo que da lugar a cuerpos de hielo que están enterrados, cuya manifestación más importante es la del glaciar de escombros, que es lo que está incluido en el inventario. Puede haber otros cuerpos que tengan hielo, pero nunca van a ser tan importantes como el volumen de hielo que tiene un glaciar de escombros. Entonces, el ambiente periglacial es algo que excede a un cuerpo de hielo, que tiene una función hídrica, y siempre se cuestionó que este ambiente no está bien definido, porque en cierto modo hay que hacer un modelado para terminar de definirlo, se necesitan otros métodos diferentes a lo que es un inventario de cuerpos de hielo. De todos modos, en la modificación de la ley si bien se ha cuestionado, no se aporta nada en ese sentido, no se clara nada.

Durante el tratamiento del proyecto se repitió que no está bien definido el ambiente a proteger. ¿Cuál es su visión?

Creo que hay como diferentes instrumentos. El inventario fija las reglas a nivel nacional, te dice aquí hay presencia de hielo. Para mí, y esto puede ser una interpretación personal, en las evaluaciones de impacto es donde se termina de definir cuál es la extensión en ese sector del ambiente periglacial, como que hay que ir a más detalle, porque no se puede llegar a ese nivel de detalle en un trabajo nacional. Para mí, en las evaluaciones de impacto y en las líneas de base se debería delimitar o al menos identificar otras formas dentro del ambiente periglacial.

Se cuestionó también el aporte de los glaciares de escombro que están en esos ambientes periglaciales ¿Cuál es la aportación?

Son reservas, porque tienen hielo en su en su interior e incluso están mejor preservados que los glaciares que tienen el hielo expuesto, por lo que se dice que en cierta manera son más resilientes a lo que está sucediendo, porque el hielo está en profundidad y está cubierto por una capa de detritos. Son una reserva, pero también aportan agua a las cuencas, porque actúan como esponjas en la superficie que van absorbiendo el agua y la van liberando posteriormente cuando empieza el deshielo. Entonces, tienen una función hídrica y constituyen reservas y son muy numerosos en el sur de San Juan y Mendoza, es una de las zonas del planeta con mayor densidad de glaciares de escombros.

El proyecto prevé que las provincias decidan en base a estudios, qué glaciares son reservas estratégicas y cuáles no. Foto: Ianigla

El proyecto prevé limitar la protección a los glaciares que tengan importancia hídrica, que generen impacto en las cuencas. Técnicamente, ¿es posible definir que un glaciar realice un aporte real a una cuenca?

Para mí resulta muy difícil por la cantidad de glaciares que son y no sé cuál es la metodología que se propone. El Ianigla no fue consultado en esta modificación, por lo que desconocemos cuál sería la metodología. Para nosotros todos los cuerpos de hielo son reservas estratégicas de recursos hídricos y todos aportan a la cuenca, porque en un caso extremo, un glaciar que esté bien conservado es una reserva, a futuro aportará agua, en general cumplen esa doble función de reserva y de aportar recursos a las cuencas. Una de las cosas que dice el proyecto es que tienen que ser reserva estratégica de recursos hídricos y contribuir a la recarga de cuencas, pero puede ser que en un glaciar de escombros no veamos un hilo de agua, pero puede estar aportando de manera subterránea. Cómo se determina eso, no está explicado, no sé si hay que explicarlo en una ley, pero desconocemos cuál es la forma en que se haría. Y después está el tema de la palabra estratégico. Si uno pregunta qué es estratégico, va a obtener miles de respuestas y va a ser diferente lo que diga un economista, alguien del sector ambiental o lo que diga un político. Entonces, qué va a primar para que algo se considere estratégico, cuáles serán los criterios para que algo sea estratégico. Ahí surge como una incógnita, qué va a pasar con los glaciares, cuáles van a ser los criterios, eso es como que abre una puerta a la desprotección. Para mí, la palabra estratégico entra en un campo de subjetividad, se puede armar toda una metodología, justificarla y poner un umbral y algo va a salir, pero así como se arma para un lado, se puede armar para el otro. Entonces, creo que en lugar de aportar claridad, va a aportar más incertidumbre a la discusión, no sé si va a lograr el objetivo que están buscando.

Otro aspecto que se cuestiona es que esa protección de la ley restringe la posibilidad de realizar actividades, específicamente minera e hidrocarburífera, en una zona amplia. ¿Cuál es la magnitud de lo que se protege en relación a la superficie de la cordillera?

Es un pequeño porcentaje de la cordillera, porque estamos hablando de la alta montaña, que es donde están los glaciares y los glaciares de escombros. En Mendoza, estaríamos hablando a partir de los 3.500, 4.000 m de altura, lo que va variando a lo largo del país, en el sur de Mendoza puede ser a partir de los 2.500 m de altura en donde empezamos a encontrar estos cuerpos de hielo, entonces es un pequeño porcentaje de la montaña. No soy experta en minería, pero sí sé que la minería existe, que se hace y se ha hecho, lo que se discute acá es el dónde y ahí entra en conflicto con una cuestión ambiental muy importante, que es el lugar donde se originan los recursos hídricos que consumimos aguas abajo, por lo que el debate tiene que existir, qué vamos a hacer con estos lugares en donde se genera el agua. Los minerales son importantes, pero también el agua es muy importante y la limitación aquí está concentrada en un pequeño sector de la cordillera, ni siquiera en toda la cordillera.

¿Qué produciría una actividad como la minera o hidrocarburífera a un glaciar de escombros?

En este momento no pueden ser afectados, pero si se abre esta  posibilidad de considerarlos como estratégico o no estratégico, podrían ser afectados directamente, se podría eliminar un glaciar de escombro del inventario y hacer tareas, perforaciones directas, lo que llevaría a su desaparición en casos extremos, se destruiría el lugar en donde estaba ese glaciar. Ningún espacio donde se hagan estos emprendimientos tan grandes se puede remediar, son impactos que quedan de por vida por más que se hable de remediación.

Zalavar explicó qué son los glaciares de escombro y dijo que son reservas estratégicas de agua. Foto: Unidiversidad

Todas las actividades afectarían igual al glaciar, por ejemplo, una actividad turística tendría el mismo impacto que una extractivista.

El tema de los centros de esquí, de los medios de elevación, también pueden afectar, pero creo que nunca van a tener el impacto de una actividad extractiva, porque no van a destruir el recurso, por ahí se dice que el tránsito en el glaciar también puede afectarlos, pero sí que estas actividades extractivas son las que tienen mayor impacto.

Durante el debate también se planteó que lo que decida una provincia no impacta en el ambiente de otra. Es decir, que se puede hacer una actividad, por ejemplo en La Rioja, en San Juan y no impactar en Mendoza o en otra provincia del norte. ¿Cuál es tu visión?

Hay impactos que son acumulativos. Los glaciares contribuyen a un sistema hídrico que transita por diferentes provincias. El ejemplo clásico es el del río Colorado, que nace en Malargüe y termina en el Atlántico. Entonces, lo que nosotros hagamos en esa parte, si se contamina el agua, puede afectar a otras provincias o la disminución del recurso hídrico puede afectar a otras provincias. Los glaciares y los ríos no responden a una delimitación político-administrativa, responden a cuestiones naturales que creo que habría que debatirlas y verlas también.

Uno de los aspectos del proyecto plantea que sean las provincias las que decidan qué es estratégico y qué no. ¿Qué implica que las decisiones ya no estén en manos de un organismo científico?

Un aspecto importante para el trabajo que realizamos es que la decisión científico-técnica ya no va a estar en el Ianigla, la decisión científico-técnica si se aprueba esta modificación pasa a ser de una autoridad competente que sería política, por lo que la participación del Ianigla en este nuevo contexto se diluye. Sí vamos a seguir haciendo el mapeo, pero la autoridad competente nos puede decir, "este glaciar ya no tiene que ser parte del inventario”. El riesgo es el criterio, con qué criterio se va a decidir que eso no va a estar más. No sabemos cómo se va a decidir y además cómo lo va a decidir Mendoza, como lo va a decidir San Juan, como lo va a decidir cada provincia, sería una decisión independiente y eso dejaría de lado esa uniformidad de criterio. ¿Qué peligros puede traer eso? Yo creo que le agrega inseguridad a la decisión que se vaya a tomar. Por eso pienso que va en contra de lo que quieren lograr.

Le pregunto algo más personal, ¿cómo impacta en el grupo de trabajo este proceso?

Creo que esto se polarizó en minería sí o en minería no y, las cuestiones ambientales que subyacen a esto, que es el recurso hídrico y el estado del recurso hídrico en la montaña desapareció de la discusión. Es como que por un lado quedaron los defensores del ambiente, por otro, los de la minería y como que no hay una instancia de mediación que pueda analizar qué pretendemos hacer en la montaña, qué vamos a hacer con nuestros recursos hídricos, dónde vamos a desarrollar estas actividades, eso no está en la discusión. Es como que el pensamiento es muy lineal, necesitamos desarrollarnos, vamos a extraer esto acá, no importa dónde. Yo creo que hay que abrir la discusión y ver en dónde se puede hacer, en dónde no y el Inventario está hecho y es una herramienta para eso. No es necesario cambiarlo, sino avanzar, se logró el  primer instrumento de protección, avancemos sobre eso, no lo destruyamos, porque volvemos a empezar, son 15 años de experiencia del inventario, de hacer el trabajo y lamentablemente no hay como instancias de diálogo, de consenso, de juntarnos a debatir qué queremos hacer.

¿Cómo se podría avanzar si ese fuera el objetivo?

Profundizando el análisis. El inventario es un primer instrumento que brinda una herramienta a nivel nacional, pero después en lo local, donde están las provincias, es necesario seguir profundizando en estudios más detallados y ahí, las provincias tienen todos los elementos para hacerlo, para profundizar, para ir más allá de lo que establece la ley. Lo que pasa es que lo que se busca ahora no es sumar a lo que hay, sino sacar lo que hay.

glaciares, hielo, agua, reservas, hídricas,