Radio Universidad cumple 23 años

La emisora de la UNCUYO enfrenta un desafío constante: mantenerse en movimiento sin perder su perfil artístico cultural.

Radio Universidad cumple 23 años

Foto: Archivo / Axel Lloret

Sociedad Unidiversidad por Cecilia Amadeo / Publicado el 28 DE ABRIL 2015

Con un estilo propio que supo forjar y sostener a lo largo de toda su existencia, la Radio de la UNCUYO cumple hoy 23 años. Los desafíos siguen siendo los mismos: tender un puente entre la Universidad y la sociedad y mantenerse en movimiento perpetuo para acompañar los cambios en las maneras de comunicar.

Corría el año 1992 cuando el por entonces rector Armando Betranou cortó la cinta de las nuevas instalaciones de la LRJ403. Enclavada en el 96.5 del dial de la FM, nacía la Radio de la Universidad, en un contexto propicio para la llegada de estaciones universitarias pues se había dispuesto desde la Nación el otorgamiento de licencias a universidades nacionales para que pudieran operar sus propias señales.

La estación funcionaba en el edificio central del campo de Deportes de la UNCUYO. Fueron épocas en las que Internet era un privilegio para unos pocos del norte del globo y un sueño para muchos del sur, y en el que las máquinas de escribir eran las reinas y señoras de las redacciones.

Sin embargo, desde sus inicios, la radio supo nutrirse de un grupo de trabajadores con una ventaja adicional. “La mayoría tenía experiencia en radios comerciales pero, a la vez, también éramos estudiantes de Comunicación Social. Eso nos permitió tener otra visión sobre la radio y construir desde allí una manera de hacer comunicación universitaria”, destaca Gabriela Maturano, coordinadora de Producción y una de las históricas de la emisora, puesto que lleva 22 años desempeñando sus tareas allí.

¿Qué recuerdos tenés de los inicios de la radio?

Arrancamos sin mucha claridad respecto de lo que significaba para una universidad nacional tener un medio de comunicación. Fueron épocas de mucho aprendizaje. Al principio fue todo muy sui géneris.

¿Fueron ustedes, los fundadores, los que le plasmaron una personalidad?

Sí, pero no sólo los trabajadores. Antes teníamos estudiantes becados que cumplían tareas durante un año, sin esa fragmentación que vemos hoy, que están uno o dos meses y se van. Fueron la base material de la radio que se hacía en aquella época. También fue importante el papel que se le asignó a la difusión del ambiente artístico cultural de la provincia…

Eso es un sello de la radio…

Absolutamente… Ha sido una marca que se ha mantenido a lo largo de estos 23 años. Músicos, artistas, actores y actrices reconocen todo el tiempo el papel de la radio de la Universidad en cuanto a la difusión del arte de Mendoza. Eso, por un lado, pero también por el otro, es característico de la radio salir de los esquemas comerciales de la radiodifusión. Nos hemos permitido manejar otros tiempos. No tener publicidad permite ciertos respiros para ir en profundidad en determinados temas.

Entonces, ¿desde dónde se compite?

Creo que no se compite… (Piensa). La competencia no ha sido parte de nuestra visión de la radio porque somos una radio pública. Esta emisora se financia con dineros públicos, entonces tenemos otra responsabilidad al momento de comunicar. Tenemos perfectamente claro desde qué lugar comunicamos. Pensar en competir con medios comerciales que tienen determinada estructura económica es prácticamente imposible. Nosotros no nos queremos convertir en un medio que esté pendiente de la coyuntura o llevados por la primera plana de los diarios. Tratamos de tener nuestra propia agenda, pensando en la gente y profundizando en esos temas que creemos que tienen un interés social.

¿Qué rol juega la libertad de expresión en el establecimiento de la agenda propia?

Siempre hemos tenido un espacio de libertad de expresión. Sea por donde sea que venga (risas)... Por indiferencia, por desidia o porque hay un espíritu de sostener la libertad de expresión. Eso lo tenemos que aprovechar. Poder decir lo que pensamos es un valor de esta radio y de esta Universidad. Muy raras veces nos hemos encontrado con conatos de censura o que nos hayan querido imponer algo. Y siempre hemos salido airosos.

Eso habla de la fuerza de la radio…

Y la gente lo valora, y mucho. El nuestro no es un público que te llama todo el tiempo. Es una falacia medir la audiencia por la cantidad de llamados que se reciben. Nuestra audiencia es distinta. Levanta el teléfono para opinar, para marcar algo. Es una audiencia muy consciente y muy crítica.

 

 La ley de medios

Justamente, la libertad de expresión y el respeto por los derechos humanos, sociales, económicos y culturales han sido siempre el faro rector de la política comunicacional de la radio. Ese compromiso llevó a la 96.5 a participar activamente de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, un espacio que militó fuertemente en todo el país la sanción de la Ley 26522 de Servicios de Comunicación Audiovisual.

“La radio estuvo preocupada por la ley de medios mucho antes de que el debate llegara a las primeras planas. Primero, porque teníamos una ley de la dictadura y luego, porque coincidimos en que la comunicación es un bien público y un derecho fundamental de los ciudadanos”, advierte Maturano.

Para la coordinadora, la sanción de la norma planteó “un antes y un después en el debate comunicativo, ya que garantiza la participación de la ciudadanía en los medios de comunicación, no digo de manera igualitaria pero sí más equitativa, aun cuando no ha sido todavía implementada como debería ser. De cualquier manera, es una herramienta fundamental para pensar los medios de aquí al futuro”.
 

El contacto con la gente

Con la vista puesta en la audiencia, respetando sus derechos y dando voz a muchos que no consiguen espacio en los medios comerciales, la radio ha logrado un vínculo muy rico con sus oyentes, a los que llaman cariñosamente “el elenco estable”. En varias oportunidades han logrado ponerle cara a su público “y ellos pudieron ponerle caras a las voces y a los nombres que escuchan”, cuenta Maturano. Se refiere al puñado de veces en que los estudios de la radio se mudaron por un día al teatro de la Universidad. A sala llena, ese contacto con los oyentes ha sido, a juzgar por Maturano, una de las experiencias más enriquecedoras que ha tenido la radio en toda su trayectoria.
 

Desafíos a futuro

Los aniversarios siempre son ocasiones propicias para hacer balances y esas revisiones traen inevitablemente consigo la posibilidad de marcar las deudas pendientes. Para Maturano, el principal desafío es mantener a la radio en constante cambio. “Un medio no puede estancarse en una determinada forma porque todo es muy dinámico, en especial a nivel tecnológico, pero también respecto del papel que se juega en el espectro de los medios. Hay que renovarse sin perder el concepto de servicio social atado a una Universidad que siga siendo la plataforma desde la cual mirar a la sociedad. Debemos profundizar determinadas temáticas. También se puede pensar en otra manera de hacer periodismo sin perder el perfil artístico cultural, que debe seguir siendo el eje por el cual la radio se identifica”, dice la coordinadora.

Y cierra: “También tenemos una deuda pendiente con la difusión de la radio. Hay departamentos en donde ni siquiera se sabe que la Universidad tiene una emisora propia. Nunca se ha hecho una buena promoción de la radio. No hay una política de la Universidad de hacer conocer sus medios a la opinión pública. Sumado a eso, tenemos un problema real de que la radio muchas veces no se escucha bien, pero no es por deficiencia nuestra. Es porque el espectro está muy sucio, no se modula bien y es lógico que si yo fijo un dial y tengo un ruido permanente, cambie de radio. Pero eso ya no depende de nosotros”.

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