Disciplinamiento y violencia machista en las redes: nueva modalidad para un flagelo histórico

A través de la plataforma Tik Tok, un hombre difundió un mensaje violento hacia las mujeres, disfrazado de intenciones de cuidado. Las formas de vigilancia y control se adaptan al siglo XXI.

Disciplinamiento y violencia machista en las redes: nueva modalidad para un flagelo histórico

Imagen: www.radiografica.org.ar

Sociedad

Violencia de género

Unidiversidad

Julia López

Publicado el 21 DE OCTUBRE DE 2020

En la actualidad, nuestra vida transcurre en gran medida a través de medios digitales y este año eso se ha incrementado. Los medios online no solo se usan para crear nuevos soportes sino que a través de ellos se reproducen también estructuras de la vida “analógica”, como pasa con las relaciones sociales. 

Así, podemos mantener espacios laborales, educativos, familiares y sociales en general a través de dispositivos como celulares o computadoras. Sin embargo, son muchos los aspectos de la vida que se amoldan a la nueva realidad, como es el caso de la violencia de género: está presente en las relaciones, se adapta a las nuevas tecnologías y se reproduce a través de ellas. 

En este contexto, un varón cuyo usuario en Tik Tok es @sserggitoo publicó un video muy violento hacia las mujeres. El tono en el que se expresaba, además, era notablemente agresivo. 

Para evitar colaborar con la viralización de ese video, transcribimos el mensaje: “Ustedes las mujeres que quieren igualdad, igualdad de género, que el patriarcado y todas esas cosas... dale, vengan. Venga a acarrear ladrillos acá, dale. Vengan a acarrear ladrillos, dale. ¿No se dan cuenta que las estamos cuidando, tontas? Que las queremos en la casa para cuidarlas. No para que vengan a hacer esto, para laburar, para romperse las manos. Dios mío... les falta un poquito de seso, eh. Tontas, las cuidamos. No es patriarcado”.

Lleva muchos años la lucha de las mujeres por ingresar al mundo laboral con los mismos derechos que los varones: igualdad de oportunidades para acceder a ciertos empleos, igualdad salarial con los varones que hacen el mismo trabajo. Y, por supuesto, por democratizar el acceso al trabajo, particularmente en los ámbitos fuertemente masculinizados, como es el caso del sector de la construcción que muestra este video.

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Las mujeres en casita. Tontas, las cuidamos. Dense cuenta. Mirá si le vamos a pedir que preparen una pared. Zonzas...Paaaaaaaaaabre pic.twitter.com/JTXs77S2ZR

Las reflexiones que surgen son muchas y variadas. Una de las ideas que presupone el usuario de Tik Tok es que las mujeres no son sujetos con autonomía sino entes de tutela, un concepto muy antiguo, pero evidentemente muy actual. Contra los intentos de los feminismos de demostrar que la desigualdad es cultural, asume la debilidad femenina como un asunto de la naturaleza y, por lo tanto, indiscutible. 

Se arroga –para él y para todo el género masculino–, además, la posición de cuidador del 50 % de la población, en el entendimiento de que las mujeres no son sujetos sino objetos o, mejor dicho, un bien a proteger. Al mismo tiempo, cae en el lugar común de calificar a los varones como seres pensantes, y a las mujeres, como plenamente irracionales: “Les falta un poquito de seso, eh. Tontas, las cuidamos”. 

Julieta Luceri, directora ejecutiva de la ONG Fundación Activismo Feminista Digital, se refiere a estos temas. En “Control y Vigilancia 2.0: mismo fines, nuevos métodos”, desarrolla la idea de que existen y han existido las más diversas “formas de vigilancia y control ejercidas sobre nuestros cuerpos”.

El patriarcado se reinventa en cuarentena

En los días durante los cuales ha regido el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPyO) decretado en Argentina y gran parte del mundo, se han viralizado una gran cantidad de contenidos sobre la situación. Entre información sanitaria, relevamiento de datos nacionales e internacionales y medidas de los gobiernos, se filtraron -como siempre- los memes.

“El disciplinamiento sociocultural al que históricamente hemos sido sometidas las mujeres para el cumplimiento de los roles que se nos han asignado en el hogar y la familia, sumisas, obedientes, siempre dispuestas a vivir en función de la realización de los deseos y proyectos de vida ajenos, se reinventa con el devenir del tiempo, tomando diversas formas”, sostiene Luceri.

Entre esas formas que puede tomar el disciplinamiento, se encuentra la adaptación a las TIC: “El desarrollo de la tecnología en la era digital ha facilitado nuevas formas de disciplinamiento, adaptando las existentes y sirviéndose de la masividad en la difusión que propician los medios digitales para perpetrar la existencia del sistema capitalista-patriarcal y el dominio sobre las mujeres”.

 

¿Qué hacer ante un caso de violencia de género digital?

Julieta Luceri define a la violencia de género digital como distintas formas de ejercicio de la violencia machista hacia las mujeres  –agresión, hostigamiento, acecho– mediante el uso de las herramientas que propician las nuevas tecnologías –plataformas virtuales, redes sociales, servicios de mensajería, etc.– que tienen como finalidad menoscabar nuestros derechos digitales –identidad digital, dignidad digital, reputación digital, libertad de expresión, etc.–, “una nueva modalidad para un histórico flagelo”.

Las principales modalidades en las cuales se manifiesta la violencia machista con las nuevas tecnologías son tres: acoso virtual, acceso indebido a redes sociales (hackeo), difusión no consentida de material íntimo. 

A mitad de año, Latfem publicó un “kit de cuidados digitales” que brinda herramientas para saber qué hacer ante un caso de violencia machista en medios virtuales. Lo primero es reconocerla. Una vez identificada, es necesario documentarla, por ejemplo, a través de alguna captura de pantalla. Posteriormente, se debería reportar a través de los mecanismos que cada red social brinda y, por supuesto, también se puede bloquear a la persona. Siempre cabe la posibilidad de denunciar por vías informales –una nota o una publicación– y, en algunas jurisdicciones, también por vías formales –legales–. “Ignorar también es una opción”.

Imagen: LATFEM

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