El clima del mundo: focos y enfocados

El panorama mundial de los enfrentamientos armados.

El clima del mundo: focos y enfocados

Refugiados frente a la Puerta de Brandenburgo, en Berlín

Facultad de Filosofía y Letras Suplementos Especial conflictos armados / por Nahir Saua, becaria de Prensa de la Facultad de Filosofía y Letras / Publicado el 20 DE OCTUBRE 2016

La temperatura del mundo está subiendo. En diferentes puntos del globo estallan conflictos y revueltas que, como olas expansivas, repercuten en los demás países.

Si de conflictos se habla, el Medio Oriente lleva ya muchas décadas al rojo vivo por el permanente enfrentamiento israelí-palestino, la situación de Siria y el avance del terrorismo. África no se queda atrás: revueltas sociales y ataques de extremistas estallan a lo alto y ancho del continente. La consolidación de la paz se ve cada vez más lejos y los afectados huyen hacia los países vecinos a golpear puertas cerradas.

Estados Unidos, con un pie dentro y otro fuera, mantiene al mundo expectante con sus campañas electorales y se inmiscuye en todos y cada uno de los asuntos externos. María Carolina Ferraris, doctora en Historia Contemporánea y docente de la Facultad de Filosofía y Letras, destaca la posición dominante del país americano en la situación internacional por su condición de potencia armamentística y económica, la cual le permite accionar impunemente, mantener a raya a los demás países y presionar a las Naciones Unidas.
 

Caliente

El Viejo Continente perdió la tranquilidad con la que solía manejarse. Sus políticas expansionistas tuvieron una respuesta que “no esperaba”: el terrorismo, los refugiados y la inmigración masiva. Europa Occidental todavía saca cuentas para ver qué salió mal, puesto que desde dentro de sus sociedades “multiculturales” y “abiertas” se gestaron los ataques. Los controles de seguridad en cada lugar público, los cierres de fronteras y la inseguridad de la población vuelven irreconocibles las caras de las antiguas ciudades del arte, las letras y la historia. Los sentimientos xenófobos y el miedo se acentúan en Europa del Este a pesar de no tener casi inmigración musulmana. Rusia no se resigna a perder su porción en Medio Oriente y espera alianzas nada seguras con China.
 

Tibio                                

El Oriente, si bien cuenta con potencias económicas considerables como China, India, Singapur y Japón, vive en la escasez y el hacinamiento. La mayoría de sus habitantes son explotados por las industrias y sirven como combustible para mantener y ensanchar un sistema comercial de exportación que mucho demanda y poco retribuye. Al gran avance tecnológico se contrapone el estancamiento en materia de derechos humanos. China espera –agazapada– su oportunidad de convertirse en la máxima potencia mundial.

Corea del Norte anuncia, con bombos y platillos, un armamento que Estados Unidos adorna para desviar el foco de atención de sus acciones bélicas. Turquía, la mano izquierda de Europa, frena las olas de refugiados, revisa el intento de golpe y, según comentó Siluan Muci, obispo ortodoxo, todo indica que se inmiscuye en negocios con el Estado Islámico (ISIS).
 

Frío: hielo que se derrite

En América Latina, la lucha contra el narcotráfico y la corrupción es cuesta arriba. Los gobiernos populistas y de izquierda están en declive. Con la muerte o la caída de líderes carismáticos, los recambios políticos están contorneando una nueva posición económica y política.

Argentina pone en la balanza las grandes sumas de dinero robadas por los funcionarios salientes y los ajustes y las reformas neoliberales que se avecinan. Los conflictos internacionales son algo que parece lejano para los latinos, pero es cuestión de tiempo para que la guerra del oro negro se transforme en la guerra del agua.

Mientras respiramos tranquilos por nuestra lejanía de los focos de guerra, hay quienes se enfocan en nuestros grandes glaciares.