El freno a Vila

La presión social, vía redes, logró que el multiempresario desistiera de un reclamo judicial.

El freno a Vila

Vista aérea de la Estancia San Isidro, residencia de Daniel Vila en Mendoza. Foto: Los Andes.

Sociedad

Uso del río San Isidro

Unidiversidad

Unidiversidad

Publicado el 12 DE OCTUBRE DE 2016

La presión social, en forma de mensajes digitales, terminó haciendo ceder una posición al multiempresario Daniel Vila, quien fue la imagen del rechazo generalizado al conocerse sus planes de construir una represa de agua en la base de la caída de agua del río San Isidro.

El aprovechamiento del río que surca el campo de Vila, en el piedemonte mendocino, estaba en discusión judicial en la Suprema Corte de Justicia. La demanda la había planteado el magnate dueño del Grupo UNO, quien reclamaba para sí la propiedad del agua. Sin embargo, tras la viralización de un video realizado y difundido por un grupo de enduristas que el sábado “descubrieron” el dique privado en construcción al pie de la cascada, se desató un fenómeno de repudio por las redes sociales hacia la apetencia privatista del empresario.

 

 

El asunto es que Vila se dio cuenta de la ola en contra de su figura y anunció que desistiría de la demanda ante la Corte. Lo admitió anoche en MDZ Radio, pero no dejó de demostrar su tono alterante para transmitir su mal humor con Marcelo Arce, su entrevistador de ese momento.

Vila defendió su idea de buscar por Twitter a los “intrusos” que lo delataron por WhatsApp porque habían violado su propiedad, aunque por su propia enjundia dejó ver su bronca por haber sido desnudado en sus íntimas intenciones posesivas, en este caso con un arroyo considerado por los denunciantes como de “todos los mendocinos”.

Esto no hizo más que refrendar el sentimiento de rechazo expresado por las redes para con el hombre de negocios. En ese contexto se interpretó que la actitud del empresario fue un mensaje amenazante a través de sus medios para con los denunciantes que sintieron esa presión. Por eso, por las mismas redes, inmediatamente hubo una reacción de solidaridad con los deportistas. Incluso se ha convocado a una marcha en defensa de la cascada de San Isidro y en apoyo a los motoqueros.

 

 

Con el desistimiento del reclamo judicial, todo pareció volver a la “normalidad”, ya que el Departamento General de Irrigación deberá retomar el control sobre el curso de agua que atraviesa el campo de Vila y otras propiedades del oeste de la Ciudad. En el DGI mantuvieron la calma aunque la tensión subió cada hora en que Vila redoblaba su cruzada contra los enduristas. Pero durante el día, el jefe de gabinete del órgano administrador del agua, Juan Pablo Yapura, describió el caso visto desde ese lugar oficial. Esto publicó Los Andes en una nota titulada "Irrigación: el agua del río San Isidro es pública".

“Recibimos una denuncia hace 3 semanas en la que nos enviaron fotos de la construcción por lo que fuimos a visitar el lugar para constatar el caso”, comenzó a relatar Juan Pablo Yapura, jefe de Gabinete del Departamento General de Irrigación. Una vez en el lugar se labró el acta correspondiente, así como una serie de notificaciones que tienen que ver con la obra.

“Verificamos que se trata de una obra de captación o toma del curso de agua. Lo que estamos indagando es su finalidad”, relató y detalló que pidieron a Dalvian S. A. los planos de la obra.

“Ellos dicen que es para captar mejor el agua y que se pueda usar mejor el curso, por eso ahora nosotros tenemos que analizar y verificar si tiene ese propósito”, remarcó el funcionario. En caso de que se descubra que la obra no cumple con el objetivo planteado, se puede llegar a ordenar su demolición.

“Cualquier obra que se hace sobre un cauce público tiene que ser informada, por lo que luego de analizar estos aspectos se tomarán las medidas que tengamos que tomar”, concluyó Yapura.