Seis de cada diez trabajadores saltea comidas durante su jornada laboral por motivos económicos

Un informe de la UCA reveló los hábitos de alimentación y comensalidad de las personas asalariadas mientras cumplen con su horario laboral. Otro dato que destaca es que el 83,5 % de la fuerza laboral se encuentra en una situación de vulnerabilidad, ya sea porque sacrifica la cantidad o la calidad de lo que consume.

Seis de cada diez trabajadores saltea comidas durante su jornada laboral por motivos económicos

Siete de cada diez jóvenes de entre 18 y 29 años que trabajan se saltan comidas por razones económicas, frente a menos de la mitad de las personas mayores de 60. Foto ilustrativa archivo Unidiversidad

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Publicado el 11 DE MARZO DE 2026

La caída de los ingresos en Argentina tiene efectos concretos sobre la vida cotidiana de las personas. Seis de cada diez trabajadoras y trabajadores se saltea comidas durante su jornada laboral porque sus salarios no logran cubrir los costos básicos de alimentación. El dato surge de un estudio "La alimentación y comensalidad en población asalariada de la Argentina", publicado este martes por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) en convenio con Edenred. 

El informe —realizado por Ianina Tuñón y Lucrecia Freije— analiza cómo el entorno laboral (por ejemplo lugar físico, microondas, heladera, etc.) y las condiciones económicas influyen en la alimentación de la población asalariada del país mientras cumple su horario laboral. El objetivo fue aportar evidencia que sirva de base para diseñar políticas públicas y corporativas que mejoren la alimentación en el ámbito laboral. 

El dato más alarmante del estudio señala que el 61,1 % de las personas asalariadas se ha visto obligada a saltear comidas por motivos económicos durante su jornada laboral. Esta cifra se compone de un 46,7 % que lo hace ocasionalmente y un 14,4 % que lo realiza de forma regular, lo que demuestra que los ingresos no logran cubrir los costos básicos de alimentación. A su vez, el 83,5 % de la fuerza laboral se encuentra en una situación de vulnerabilidad, ya sea porque sacrifica la cantidad o la calidad de lo que consume.

Este escenario se acentúa entre las personas más jóvenes, ya que siete de cada diez trabajadores de entre 18 y 29 años se saltan comidas por razones económicas, frente a menos de la mitad de los mayores de 60. 

“Esta disparidad sugiere que la falta de antigüedad, los salarios iniciales más bajos y la precariedad inherente a las primeras experiencias laborales exponen a los jóvenes a una privación mucho más recurrente”, señala el estudio.

El sector público es otro de los puntos más sensibles al hablar de vulnerabilidad alimenticia en el ambiente laboral. El 73,2 % de los empleados y las empleadas estatales se saltaron comidas, lo que supera en más de 17 puntos a quienes trabajan en el sector privado (56 %). 

“El fenómeno se agrava en las áreas con índices históricos de pobreza”, explica el informe al mostrar que en el NOA, el 70,8 % de las personas asalariadas se privó de comer en algún momento de la jornada y, en el NEA, esa cifra llega al 67,1 %.

Calidad nutricional, infraestructura y pausas laborales

La investigación expone también que la resignación de la calidad nutricional es un fenómeno extendido y transversal. El 78,5 % de los trabajadores y las trabajadoras ha tenido que optar por alimentos menos saludables y más económicos, como harinas o ultraprocesados, debido a restricciones presupuestarias. Solo el 16,5 % de las personas asalariadas se mantiene al margen de cualquier forma de privación alimentaria, mientras que el 56,2 % llega a experimentar ambas carencias (cantidad y calidad) de manera simultánea.

El entorno material del trabajo condiciona directamente los hábitos de salud. Mientras que el 53,9 % cuenta con recursos básicos (heladeras o microondas), un 13,7 % de trabajadoras y trabajadores están desprovistas de toda infraestructura. Esta carencia profundiza la crisis: entre quienes no tienen acceso a recursos básicos, el salteo de comidas asciende al 72 %. 

El informe también indaga sobre los hábitos de alimentación durante la jornada laboral. Entre la población asalariada que realizan alguna comida durante la jornada laboral, el  41,5 %  afirma comer “en el escritorio o puesto de trabajo”, mientras que el 38,9 % lo hace “en el comedor de la empresa”. Según revela el informe de la UCA, seis de cada 10 trabajadores usan el comedor si hay un espacio así disponible en su lugar de trabajo, mientras que el 47,6 % lo hace en su escritorio si solo cuenta con equipamiento básico (horno microondas o heladera). Otro dato indica que uno de cada 10 personas trabajadoras (9 %) elige comer en un espacio público y un 7 % va a un restaurante o bar. El 3,6 % se va a su domicilio.

Los resultados muestran diferencias moderadas según sexo y más marcadas según edad. El 41,6 % de los varones suelen utilizar el comedor de la empresa frente al 35,2 % de las mujeres. Además, las trabajadoras son las que comen con mayor frecuencia en su puesto de trabajo (42,7 %). 

La edad introduce contrastes más nítidos en los lugares de consumo. Entre las personas jóvenes (18 a 29 años) se registra un mayor uso de espacios públicos (13,7 %) y de restaurantes, cafés o bares (11,5 %); pero a medida que aumenta la edad, crece de forma sostenida la proporción de asalariados que comen en su escritorio y en su casa, que alcanza al 62,1 % y al 5,2 % entre las personas mayores de 60 años o más, respectivamente.

Más de la mitad de quienes trabajan (51 %) dice que siempre tiene una pausa para comer durante su jornada. En cambio, un 26 % reconoce tener dificultades para hacerse de ese momento para frenar con sus tareas para el almuerzo o la cena en el espacio laboral.

En cuanto al costo de su alimentación, uno de cada tres trabajadores (36,1 %) dice que gasta menos de $5000 por comida por jornada, mientras que el 43,9 % dice que cada comida le demanda entre $5000 y $10.000. Un 12 % gasta hasta $20.000 diarios y el 8 % paga más de $20.000 diarios.

El informe también indaga sobre los hábitos de alimentación durante la jornada laboral. Foto ilustrativa Unidiversidad.

Obesidad y exceso de peso 

El informe advierte sobre un escenario preocupante en términos de salud pública. El 59,7 % de las personas trabajadoras en Argentina se encuentra por encima de los valores de peso recomendados. De este total, el 36,6 % presenta sobrepeso y el 23,1 % padece obesidad, una condición que se agrava en entornos laborales menos favorables y con jornadas extendidas de más de 45 horas semanales.

Demanda de beneficios 

Ante este panorama, existe un amplio consenso sobre la necesidad de intervención institucional. El 80,4 % de las personas asalariadas desea recibir una contribución de su empleador o empleadora para la alimentación con libertad de elección. Este interés es máximo en sectores como la construcción (90,1 %) y entre quienes ya enfrentan vulnerabilidad alimentaria severa (91,5 %). Finalmente, el 76 % de las personas encuestadas considera que contar con una pausa para almorzar fuera del lugar de trabajo mejoraría significativamente su bienestar.

Fuente: Estudio publicado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA en convenio con Edenred.

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