El grito que no alcanza: a once años del primer Ni Una Menos, los femicidios suman 3205

El relevamiento lo hizo el observatorio Ahora que sí nos ven entre el 3 de junio de 2015 hasta el 24 de mayo de 2026. Nora Llaver, militante de Ni Una Menos Mendoza advirtió la desidia estatal y el desfinanciamiento de las políticas de prevención: "Cada femicidio que sucede está seguido de una suerte de naturalización social".

El grito que no alcanza: a once años del primer Ni Una Menos, los femicidios suman 3205

"Mujeres al frente. Contra la violencia, la impunidad, la represión y el ajuste de Cornejo y Milei" es la consigna de este 3 de junio. Foto: Eva Cabrera / Télam

Sociedad

Unidiversidad

Julia López

Publicado el 02 DE JUNIO DE 2026

El 3 de junio se cumplen once años de la irrupción del primer Ni Una Menos en las calles, ese movimiento masivo de mujeres y diversidades que encontró en un slogan sencillo la clave de un mensaje de hartazgo contra la violencia machista. El reclamo es básico, pero el problema es complejo: desde el 3 de junio de 2015 hasta el 24 de mayo de 2026, el observatorio Ahora que sí nos ven registra 3205 víctimas de femicidios, de las cuales 99 son de este año.

Este aniversario de Ni Una Menos llega en el contexto de una sociedad sacudida por los crímenes de dos adolescentes, Agostina Vega, de 14 años, en Córdoba y Dulce Candia, de 17, en Misiones. En medio del intento de instalar en la agenda pública el fenómeno de las supuestas falsas denuncias, la realidad nos choca de frente.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El problema no cesa sino que se actualiza cada 30 horas con un nuevo femicidio en nuestro país. El 64 % de los asesinos eran parejas o exparejas de las víctimas y el 85 % eran de su entorno cercano. Además, el 63 % fue cometido en la vivienda de la víctima o en la que comparte con el agresor. En el 17 % de los casos, las víctimas habían realizado denuncias y el 10 % incluso había conseguido medidas de protección. Evidentemente, las medidas no pueden ser solo un discurso sino que la protección tiene que ser activa.

De las 3205 víctimas de violencia de género, hubo 46 transfemicidios y travesticidios, 15 instigaciones al suicidio. El resto, 3144, fueron femicidios directos y vinculados, es decir, asesinatos de mujeres o de una persona de su entorno con el objeto de dañar a la mujer que se quiere violentar. Al menos 2714 niñas y niños huérfanos pagan las consecuencias de la violencia machista. 

Mujeres al frente: la resistencia feminista ante el desmantelamiento del Estado  

Nora Llaver, militante feminista e integrante de Ni Una Menos Mendoza, reflexionó sobre la situación del movimiento feminista en este aniversario. Aseguró que en estos once años del movimiento han cambiado muchas cosas con relación a la percepción de la brutal violencia que se ejerce contra las mujeres, las niñas y las diversidades. Sin embargo, en el último tiempo ha habido retrocesos. Por un lado, se refirió al cuestionamiento y desfinanciamiento de las políticas públicas orientadas a disminuir la violencia y la discriminación. Por otro, aseguró que el sentido común de la sociedad ha vuelto a una suerte de naturalización de la violencia producto de los discursos violentos que se concretan en líneas llevadas a la acción. 

“El poder patriarcal se manifiesta en el no funcionamiento de la Justicia, en el no funcionamiento del Estado. Han desmantelado absolutamente todas las políticas públicas que supimos construir”, dijo Llaver. 

La militante comparó el femicidio de la niña cordobesa con el de Florencia Romano en 2020 en Mendoza: “Hay una voluntad de no escuchar una denuncia”. En este caso, tardaron en activar la Alerta Sofía. En el otro, la policía desestimó la llamada y no envió asistencia. Y, en paralelo, pierden tiempo y desvían la atención con un proyecto de ley que pone el eje en las falsas denuncias. “No estamos hablando de algo menor, estamos hablando de nuestras vidas. Y pareciera que no importa si seguimos desapareciendo o apareciendo en descampados, desmembradas, violadas, quemadas”.

Foto: Edgardo Valera/Télam

La tarea, entonces, es mayoritariamente educativa y cultural, sostuvo la docente y feminista. Porque lo que se está viendo en el último tiempo es cómo vuelven ciertos argumentos que creíamos superados. Cada femicidio viene acompañado de la naturalización social de la violencia, la responsabilización de las víctimas por la violencia que sufren, el morbo de los detalles escabrosos, la patologización de los violentos. Pasa en los medios de comunicación, en los discursos públicos, en las casas. Y lo que está en juego son las vidas de las mujeres.

Llaver rechaza la patologización de los agresores como una forma de evadir la raíz social del problema: “No se trata de psicópatas, ni de enfermos que andan por ahí aislados. Se trata de sanos hijos del patriarcado". Es decir, se trata de varones que aprenden la violencia de una sociedad patriarcal en donde los cuerpos de las mujeres son territorio de conquista, de poder y de castigo. Los varones violentos son un síntoma de un problema mayor, de una estructura de desigualdad potenciada por un poder político que intenta desacreditar las luchas feministas y disciplinar a los cuerpos que no se ajustan a su norma. 

En el ámbito local, Llaver alertó sobre la concentración del poder público en Mendoza y la falta de intervención de la Dirección de Género. Advirtió que no hay dispositivos de prevención en los territorios, que en las escuelas se está dejando de lado la Educación Sexual Integral y que el abandono estatal de los barrios populares está siendo suplantado progresivamente por redes delictivas.

En este contexto, la respuesta del movimiento feminista no es retirarse sino avanzar, ocupar el espacio público y alzar la voz en las calles para decir “Acá estamos”. "Es fundamental mantenernos activas, seguir luchando por una sociedad profundamente democrática y desinstalar el miedo. No podemos tener miedo en salir a las calles. Las mujeres seguimos intentando agruparnos, organizarnos, resistir ante un embate brutal de la derecha patriarcal y capitalista. Yo creo que esto es lo que hay que decir porque si no parece ser que nos han vencido”.

 

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