La brecha de ingresos entre mujeres y varones es la más desigual de los últimos años

Un informe reciente del Indec analiza la evolución del ingreso en Argentina y exhibe desigualdades. A la vez que muestra que la mitad de las personas trabajadoras cobra menos de $800.000, pone en evidencia que la brecha salarial entre mujeres y varones es del 29,6 %. La desigualdad entre los hogares más ricos y los más pobres.

La brecha de ingresos entre mujeres y varones es la más desigual de los últimos años

La pobreza recae mayoritariamente en las mujeres. Foto: Victoria Gaitán / Unidiversidad

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Julia López

Publicado el 04 DE MAYO DE 2026

Semanas atrás, portales de noticias, programas informativos, streamings y redes sociales sacaron a la luz un dato que publicó el Indec: en Argentina, la mitad de las personas trabajadoras gana menos de $800.000. Si bien el salario de la población ocupada se ubica en un promedio de $1.068.540, ese número no representa a la mayoría, sino que oculta realidades. Esconde, por un lado, la desigualdad en los ingresos entre el decil más bajo y el decil más alto y, por otro, la brecha salarial entre varones y mujeres que —en el último trimestre de 2025— fue del 29,6 %, la más alta que registra el documento en la evolución que muestra desde 2021.

El informe del Indec, publicado en abril, analiza la evolución de la distribución del ingreso hasta el último trimestre de 2025. Se basa en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), cuya muestra la integran 31 aglomerados urbanos —es decir, tampoco es representativa de la ruralidad—. Para analizar distintas variables, el Indec divide la población o los hogares en diez y por eso analiza por deciles. El documento deja expuesta la desigualdad económica de Argentina.

Pensando exclusivamente en el salario, el ingreso laboral promedio se ubicó en $1.068.540. Esa media, nuevamente, oculta que el salario promedio de las mujeres fue de $866.129, y de los varones, $1.229.690, una brecha del 29,6 %, la más alta desde el 2021, que es el año desde el que toma el informe.

 

Tantos números pueden resultar abrumadores, pero son necesarios para describir una realidad que las economistas feministas llaman feminización de la pobreza. Significa que la pobreza afecta mayoritariamente a las mujeres, toda vez que refleja una mayor incidencia y severidad en comparación con los hombres. Lo que muestra el documento del Indec es que la desigualdad no solo persiste, sino que se agranda. Otros análisis que abordan el mercado de trabajo ponen en evidencia que las mujeres tienen menores tasas de empleo y mayores tasas de desocupación y subocupación, también en Mendoza.

El ingreso individual se compone por ingresos laborales (el trabajo) y no laborales (por ejemplo, jubilaciones, pensiones, subsidios). Para fines de 2025 fue, en promedio, $351.028 para el estrato bajo —deciles 1 a 4—, $940.586 para el estrato medio —deciles 5 a 8— y $2.476.247 para el estrato alto —deciles 9 y 10—. Por eso, el número medio es $1.068.540, pero el ingreso promedio de los varones se ubicó en $1.191.364, y el de las mujeres, en $838.336.

En conclusión, en cuanto a los ingresos individuales totales, la mitad de las mujeres se ubica en los primeros cuatro deciles —los de ingresos más bajos—, donde los varones son minoría. En paralelo, la mitad de la población masculina se ubica en los primeros seis deciles, mientras que la otra mitad de los varones se ubica en los cuatro deciles más altos y la diferencia en los ingresos se acentúa.

¿Quién llega a fin de mes?

El sentimiento generalizado de que los sueldos no alcanzan para cubrir los gastos no es una sensación, sino una realidad. De acuerdo con números de la DEIE Mendoza, la canasta básica total para una familia tipo (una pareja adulta, un hijo y una hija), para diciembre de 2025 era $1.180.842,79 —para marzo de 2026 subió a $1.343.452,50—. Por lo tanto, si comparamos con el documento del Indec, el 40 % de los hogares —alrededor de 4 millones— no alcanza a cubrirla, ya que el ingreso medio de los hogares de los primeros cuatro deciles hasta fines de 2025 iba de $374.278 a $1.085.537.

Si puntualizamos en los ingresos laborales de los hogares —sin pensiones, jubilaciones, subsidios—, el 50 % de las familias no llega a cubrir la canasta básica con su salario. Los totales muestran claramente la desigualdad: el ingreso per cápita familiar del decil más bajo es $129.231, y del decil más alto, $1.666.667, es decir, trece veces mayor.

Otra forma de notar el empobrecimiento de la población es analizar cuánto dinero ingresa por persona en una casa. Si en una familia hay un ingreso per cápita de $1.250.000 o más —cualquiera sea la fuente—, las personas de ese grupo están ubicadas en el 10 % con mayores ingresos, es decir, en el decil más alto. Los datos revelan que la mayor parte de los recursos familiares provienen de fuentes laborales, aunque la asistencia estatal es vital en los estratos más bajos.

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