Greenpeace: “Arturo fue un caso testigo”

La organización ecologista, a través de un comunicado, lamentó el fallecimiento del oso polar. Repudió el rol de los zoológicos “tal como se los conoce en la actualidad”.

Greenpeace: "Arturo fue un caso testigo"

Foto: Greenpeace

Sociedad Unidiversidad Oso Arturo / por Unidiversidad / Publicado el 04 DE JULIO 2016

Este domingo 3 se anunció el fallecimiento del único oso polar de la Argentina. Sin embargo, no fue una noticia que asombrara a la sociedad, ya que hacía meses la situación del Zoológico de Mendoza estaba dando de qué hablar. Fueron más de 30 animales los que murieron en menos de un mes y el oso Arturo padecía de un estado delicado de salud desde principio de año. Es decir que el fallecimiento de este ejemplar único, lejos de sorprender, fue la crónica de una muerte anunciada.

Diversas organizaciones ambientalistas denunciaron las pésimas condiciones en las que vivía el oso Arturo durante los 23 años que estuvo en el Zoológico de Mendoza. Las repercusiones del tema impactaron tanto a nivel nacional como provincial. Al respecto, la organización ecologista internacional Greenpeace explicó a través de un comunicado de prensa su postura respecto a la vida en cautiverio del animal.

“Arturo fue un caso testigo. Esperamos que sea el último oso polar retenido en un zoológico de nuestro país”, dijo Soledad Sede, del equipo de Campañas de Greenpeace. A su vez, remarcó que lo sucedido con el animal es un sólo un ejemplo más de cómo viven otras especies en cautiverio. Es decir que esto sólo reafirmó la postura de la organización respecto al rol de los zoológicos, en los cuales prima la exhibición con fines comerciales sobre el bienestar de los animales.

En 2014, Greenpeace solicitó el traslado del oso a un centro de conservación en su ecosistema de origen, es decir, en Canadá. Tanto las autoridades del Zoo de Mendoza como del Gobierno provincial rechazaron el pedido “porque la salud de Arturo no le permitía afrontar el viaje de relocalización”. A pesar de la negativa de las autoridades, la organización juntó más de 160 mil firmas para validar la petición.

El último oso polar de la Argentina vivió durante 23 años en cautiverio y en condiciones precarias hasta el día de su muerte. Si bien tenía 31 años, que para un ejemplar de sus características es una edad elevada, lo que despertó la compasión y preocupación de la sociedad fueron sus últimos meses en el Zoo. Ya desde principios de año los medios locales anunciaban el delicado estado de salud de Arturo; de hecho se realizaron diversas conferencias de prensa al respecto.

Greenpeace culpa al funcionamiento de los zoológicos en la actualidad, los que deberían centrarse en conservar especies en extinción y, por otro lado, en fortalecer la educación ambiental en toda la sociedad. “La gran pérdida de biodiversidad que afrontamos a nivel mundial nos obliga a comprometernos con la vida salvaje; a no retener animales de otros ecosistemas en nuestra región y a ocuparnos de preservar los autóctonos”, argumentó Sede respecto de la visión de la organización frente a estos casos.

“Sólo poniendo en el centro de sus objetivos la conservación lograremos evitar que la historia de Arturo se repita”, finalizó la vocera de Greenpeace a modo de reflexión. Inevitablemente, la muerte del oso Arturo es un tema central en la agenda pública actual, lo que servirá para discutir el porvenir de otras especies en extinción en el país. En realidad, la situación vuelve a poner bajo la lupa al Zoo de Mendoza y su escandaloso funcionamiento en estos siete meses de 2016.