"En Latinoamérica hay muchas esperanzas con el periodismo de investigación"

Marina Walker Guevara, la periodista mendocina que lideró la investigación #PanamaPapers, habló sobre los desafíos del oficio y la importancia de las nuevas tecnologías. Consejos para iniciar una investigación.

"En Latinoamérica hay muchas esperanzas con el periodismo de investigación"

La periodista mendocina dio una charla en la UNCUYO. Foto: prensa Rectorado.

Sociedad

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 30 DE JUNIO DE 2016

Para Marina Walker Guevara, la periodista mendocina que lideró la investigación de los Panama Papers, la tecnología cambió el oficio de una forma auspiciosa, pero subrayó que las bases siguen intactas: salir a la calle, hablar con la gente y observar las situaciones con nuestros propios ojos. Dijo que la razón es simple: los datos por sí solos dan pistas, muestran tendencias, pero no cuentan la historia completa.

La periodista mendocina volvió al lugar donde se formó, la UNCUYO, donde dio una charla en la que contó los pormenores de la investigación que lideró como subdirectora del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por su siglas en inglés). Luego de la charla, Walker Guevara habló con Unidiversidad sobre los desafíos del oficio, la importancia de las nuevas tecnologías y el nuevo impulso del periodismo de investigación.
 

Las bases, intactas

Walker Guevara egresó de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNCUYO, fue redactora de diario Los Andes y en 2003 se trasladó a Estados Unidos, donde obtuvo un máster en Periodismo de la Universidad de Missouri. Desde ese momento vive en ese país, con su esposo –el también periodista y editor del diario The Washington Post, Adam Bernstein–, con quien tiene dos hijos, Mia y Adam.

Una de las primeras investigaciones que realizó la mendocina, y por la que obtuvo en 2006 el premio Reuters a la excelencia en la información sobre el medio ambiente, fue su reportaje "Los niños de plomo", donde contó la historia de Mischell Barzola, una niña de seis años de La Oroya, Perú, que dejó de crecer debido a la intoxicación con plomo producida por una minera.

Tiempo después ingresó al ICIJ, donde actualmente es subdirectora, y coordinó la labor de periodistas en todo el mundo en investigaciones tales como las cuentas del HSBC en Suiza (bautizado SwissLeaks), la de compañías fantasma en Luxemburgo, la del mercado ilegal de tejidos humanos y un trabajo sobre los proyectos del Banco Mundial, que en lugar de cumplir su objetivo de proteger a sus destinatarios desplazaron a 4 millones de personas de sus hogares.

De regreso a su ciudad natal habló sobre los desafíos del oficio y el papel clave de las nuevas tecnologías, y brindó algunos consejos a los periodistas que quieren dar sus primeros pasos en el periodismo de investigación. Dijo que es fundamental trabajar en grupo, compartir información y siempre tener un proyecto propio.
 

¿Cuál es tu visión sobre la realidad del periodismo de investigación en Latinoamérica?

Creo que en Latinoamérica hay muchas esperanzas con el periodismo de investigación, porque hay periodistas de investigación independientes que se están formando, que están empezando a comunicarse y a trabajar en redes, que están formándose más allá de lo que ofrecen las universidades. Son periodistas que están aprendiendo a trabajar con datos, que se están aliando con programadores para obtener información de un website como el Banco Mundial y analizarla, o datos sobre los salarios o las declaraciones juradas de los diputados, y poder analizar más allá de mirar el documentito online, poder analizar qué tendencias se ven.

¿Cómo la juega la tecnología en este nuevo escenario?

La tecnología es fundamental, no la podemos obviar, especialmente en lo referido a las bases de datos. Toda la tecnología digital es clave, pero creo que en definitiva el periodismo de investigación no cambia, la base y lo importante es el reporteo tradicional, hay que dejar la computadora  e ir a ver a la gente, a ver las situaciones, no quedarse con la base de datos, porque la base de datos te da una pista pero no te pinta la historia completa. El periodismo de investigación moderno es una mezcla de datos masivos, análisis, tecnología; pero si no existe esa base tradicional, de fuentes, de ir al lugar, se transforma en una mera estadística, donde la investigación es un número y nada más.

Hoy se habla de periodismo de datos. ¿Cuáles son sus características?

Creo que responde a una tendencia actual, que es que los datos masivos están al alcance de los periodistas de una manera que en el pasado no estaban, no los encontrábamos, no nos chocábamos con estas grandes bases de datos ni tampoco hubiéramos sabido qué hacer con ellas. En este momento, al poder aliarnos con programadores, al tener conocimientos de planillas de cálculo y poder analizar, creo que nos abre universos que desconocíamos. Creo que eso es el periodismo de datos, pero que no se diferencia del periodismo de investigación tradicional, que busca esclarecer lo que está oculto, revelar algo que está mal y hacerlo más transparente.

¿Qué consejos darías a los periodistas que quieren hacer una investigación?

Mis consejos son tres. Primero, que se busquen un mentor, los hay, siempre hay periodistas generosos que han hecho grandes o pequeñas investigaciones y que están dispuestos a contar qué les sirvió y qué no les sirvió. El segundo es que, más allá de que tengan que cubrir la nota  diaria y cumplir con un horario, siempre tengan su proyecto propio en una carpetita en la computadora, donde vayan juntando documentos y creando su carpeta de evidencia del caso que los ocupe, ya sea la calidad del agua, los sueldos o la contaminación ambiental de las mineras. Y el tercero es que traten de documentar el tema. Si bien no hay en Argentina una ley de acceso a la información pública, existen documentos y personas que pueden entregar documentos, que pueden compartirlos, y que no se queden en el "ella dijo, el otro dijo", sino que traten de ir más allá. Y que cuando no existan documentos traten de crear sus propias bases de datos, que vayan armando planillas de cálculo que les pueden dar una visión muy diferente, porque un  dato aislado no es lo mismo que cuando se ponen cien datos y se analiza si hay una tendencia o no.

Liderás un equipo de investigación de 200 personas. ¿Existe una mirada femenina?

Creo que sí hay una mirada femenina, sin querer decir que las mujeres somos más afectivas, pero sí creo que generamos más vínculos y eso ayuda muchísimo en este periodismo actual. Yo estoy en el medio de esta red de periodistas, mi misión es asegurarme de que todos estos periodistas que son lobos esteparios salgan de sus cuevas y se animen a compartir, a arriesgarse, a trabajar en red. Creo  que hay una mirada femenina en que no nos sentimos amenazadas al compartir. Por lo menos yo no soy tan competitiva, siempre he trabajado en equipo, el equipo es lo que siempre me funcionó y creo que en el periodismo de investigación, si uno mira a través de la historia, las grandes investigaciones siempre han sido por lo menos de dos periodistas trabajando juntos como Robert  Woodward y Carl Bernstein (periodistas que publicaron el escándalo del Watergate, que provocó la renuncia del presidente Richard Nixon). Hay equipos que se han unido y que con diferentes miradas y herramientas han logrado destapar un tema que es importante. Creo que la mirada femenina en eso ayuda muchísimo.

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