La escuela que viene: menos alumnos por docente y el desafío de alcanzar la calidad sin recortes

La caída sostenida de la tasa de natalidad genera cambios en el sistema educativo. Para 2030, según el observatorio Argentinos por la Educación, se proyecta un 27 % menos de alumnos y alumnas en primaria. ¿Qué piensan en la DGE y qué analizan en la Facultad de Educación de la UNCUYO ante un cambio tan profundo?

La escuela que viene: menos alumnos por docente y el desafío de alcanzar la calidad sin recortes

La proyección es que, en pocos años, sobrarán bancos en las aulas. Imagen ilustrativa

Sociedad

Sociedad y educación

Unidiversidad

Ezequiel Derhun

Publicado el 03 DE MARZO DE 2026

Poco más de 210 mil alumnas y alumnos de nivel primario en Mendoza iniciaron este 2026 las clases. En tan solo cuatro años, se prevé que ese número se reduzca significativamente. Así lo indica un informe de Argentinos por la Educación, que sostiene que, por la baja sostenida en la natalidad, la proyección nacional es que la matrícula de nivel primario caiga el 27 % en 2030. El desafío es enorme y, sin dudas, este escenario próximo obliga a repensar el sistema educativo, los recursos humanos afectados y la reorganización de la infraestructura. ¿Qué escuela tendremos en la próxima década si hay menos estudiantes en las aulas?

La baja natalidad tiene varias razones. No es un fenómeno aislado y responde a una tendencia global. Limitaciones financieras, inseguridad laboral, costo de la vivienda, motivos de salud, temor por el estado del mundo, mejoras en la implementación de la educación sexual y falta de una pareja adecuada son, entre otros, los argumentos que explican el descenso en la tasa de nacimientos.

Según el informe de Argentinos por la Educación, la “transición demográfica” iniciada hace una década provocará que la matrícula del nivel primario en Argentina tenga 1,2 millones de estudiantes menos en comparación con 2023. En Mendoza, la proyección es de 54 mil estudiantes menos para 2030. “La caída de la tasa de natalidad en Argentina puede tener múltiples efectos, tanto negativos como positivos. En el sistema educativo, sin embargo, abre una oportunidad: sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante. La evidencia muestra que, si esos recursos se orientan a intervenciones basadas en evidencia, los niveles de aprendizaje pueden mejorar de manera considerable. El riesgo es que la inercia institucional y objetivos que no ponen el aprendizaje en el centro hagan que esta ventana de oportunidad se desperdicie”, señaló Martín De Simone, coautor del informe publicado en enero de 2026.

Ahora bien, ¿qué significa aprovechar esta "ventana de oportunidades"? Porque es el gobierno del momento el que lleva las riendas para elegir qué camino tomar. En Mendoza, Claudia Ferrari, subsecretaria de Educación de la Dirección General de Escuelas (DGE), compartió la mirada institucional para comprender qué está haciendo la provincia para prepararse ante un escenario que, algunas décadas atrás, nadie imaginaba.

“Vemos que esa tendencia (la baja en la natalidad) está sostenida, que no hay una posibilidad de que se revierta en el corto plazo. Por lo tanto, creemos que, al menos, si no disminuye la cantidad de nacimientos, no van a aumentar tampoco. Entonces, va apareciendo dentro del sistema esta situación como una problemática real de la que hay que ocuparse. Hace aproximadamente dos años que venimos analizando cuáles podían ser las medidas para implementar en la DGE, para que no se produzca un achicamiento del sistema educativo, sino que podamos, con el recurso que tenemos tanto de aulas, edificios escolares y cargos docentes, mejorar la cobertura del sistema educativo”, comentó la funcionaria.

En este sentido, Ferrari afirmó que tenían claro que debían comenzar por el nivel inicial: “Comenzamos con la estrategia de ir por la universalización de la sala de tres, que sabíamos que no la íbamos a poder lograr en un año. Hicimos las primeras experiencias donde habíamos llegado a unas 60 salas. Fueron bien recibidas en la comunidad, y también por los docentes y directivos de nivel inicial". Desde el gobierno escolar, indicaron que 2025 cerró con 120 salas activas y que la expectativa está en llegar a las 200 salas al final del mandato, en 2027. Mientras tanto, la obligatoriedad para las salas de tres llegaría a pleno en 2028.

Claro, recalibrar y modificar el sistema educativo no es nada simple y va mucho más allá de habilitar un espacio físico. Marcela Mirchak, directora del Profesorado Universitario de Educación Inicial de la Facultad de Educación de la UNCUYO, dijo que las claves de este proceso de cambios profundos tienen que ver con la mirada que ha tenido históricamente el jardín de infantes en Mendoza. De cero a tres años, la demanda la acaparan los jardines maternales, que son considerados “escuelas no formales”.

“Ahora se convoca a los padres a que lleven a los chicos a sala de tres, a la escuela formal, es decir, a los jardines de infantes. Esto, institucionalmente, moviliza mucho. Incorporar a los niños de sala de tres implica también una formación docente diferente, un abordaje diferente. Tenemos niños de sala de tres con pañales, por ejemplo”, subrayó Mirchak.

Para la especialista de la UNCUYO, parte de los desafíos de esta nueva realidad tiene que ver con salir de la mirada cuantitativa. “Hay que ver lo cualitativo y poner el énfasis en el desafío de la formación. En esto, la Facultad de Educación, y yo, que soy la directora de carrera del Profesorado Universitario de Educación Inicial, estamos trabajando desde hace un buen tiempo con los planes de estudio. Planes que se piensan en función de las necesidades que tiene el estudiante de hoy, en situaciones que no estaban pensadas, en lo social, lo cultural. La idea es abordar las instituciones escolares insertas en una comunidad, en un contexto sociocultural, geográfico”.

¿Menor cantidad de alumnos por aula mejora la calidad educativa?

Según la publicación de Argentinos por la Educación, el número de estudiantes por docente es un indicador clave para analizar la distribución de los recursos humanos. “Si bien una menor cantidad de alumnos por cargo docente puede favorecer la personalización del aprendizaje, también plantea el interrogante sobre si esta es la forma más eficiente de aprovechar dichos recursos”, planteó el estudio.

Las proyecciones muestran que, ante la caída generalizada de la matrícula, el número de alumnos por docente disminuiría en todas las jurisdicciones del país. En promedio nacional, el indicador pasaría de alrededor de 16 alumnos por cargo docente en 2023 a 12 en 2030, lo que marca una tendencia hacia aulas con mayor disponibilidad de docentes por estudiante. Mendoza está hoy por arriba del promedio nacional. De los 18 estudiantes por docente registrados en 2023, pasaría a 13 alumnos por cargo docente.

Promedio de alumnos y alumnas por cargo docente frente a alumnos. Nivel primario. Ámbito urbano. Año 2023 y proyección 2030 (manteniendo constante la cantidad de cargos docentes de 2023)

Para el observatorio educativo, hay opciones posibles para implementar ante la reducción de la matrícula. Estas opciones incluyen reorganizar secciones y escuelas con baja matrícula, reasignar cargos docentes hacia tutorías o parejas pedagógicas, extender la jornada escolar o fortalecer otros programas no académicos. Por supuesto, cada opción tiene límites presupuestarios, siendo la jornada completa la que mayor inversión presupuestaria implica, lo que representa una decisión compleja en tiempos de ajuste fiscal.

Ferrari, de la DGE, indicó que se están evaluando diferentes opciones ante este escenario, aclarando que es un fenómeno dinámico y que no se acota a una única medida. "Hay opciones que tienen que ver con la reconfiguración del cargo, con la sala de tres, que es en lo que hemos venido avanzando. Después, otra alternativa es formar docentes del nivel inicial para apoyo a la inclusión, para que acompañen en las salas de nivel inicial a chicos con algún tipo de discapacidad y que no van a una escuela especial. Otra alternativa es la de pareja pedagógica, que tiene que ver con un segundo docente que acompaña al docente titular, que se aboca específicamente a niños que, sin tener una discapacidad, tienen alguna dificultad en el aprendizaje. Entonces, en resumen, se está pensado en varias opciones: docentes que acompañen las trayectorias, docentes que acompañen la inclusión, docentes en pareja pedagógica o reconversión de las salas para que, en cada región, en cada zona, en cada departamento, podamos tener una oferta en relación con la necesidad de ese lugar en particular y no algo general, de salir a decir,: 'Bueno, las aulas que sobran ahora pasan a ser salas de tres'".

Desde la academia, Mirchak también tiene una mirada que busca superar las medidas que apuntan a la generalidad para hacer foco en los niños y las niñas. “Es un trabajo titánico empezar a armar ese rompecabezas de saber dónde están esas necesidades, ¿no?”.

“Lo que más nos debe interesar es acompañar al niño, a sus necesidades, porque se piensa tanto en lo presupuestario, lo institucional, en el docente, lo que no deja de ser importante, por supuesto que no, pero no miramos tanto al niño como al resto de las cuestiones. Entonces, personalizar la educación es humanizar la educación”, analizó la educadora. “Personalizar se trata de adaptar el proceso a las necesidades de cada estudiante. Humanizar, enfocándose en reconocer y valorar la individualidad y la esencia de cada persona en el proceso educativo”, puntualizó.

¿Sobran aulas?

La baja de la matrícula que advierte Argentinos por la Educación y que publicó en enero de 2026 no es del todo una novedad. En un informe similar, de 2024, las proyecciones ya indicaban esta caída para 2030, con porcentajes muy similares. La tendencia a la baja en la natalidad tuvo una foto contundente tras el censo nacional 2022, cuando se observó que la cantidad de nacimientos a nivel nacional pasó de 777.012 en 2014 (año en el que se inicia la baja pronunciada) a 495.295 en 2022.

Con estas cifras, el observatorio educativo buscó con su informe “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado” —que fue el insumo para esta nota— un análisis donde se utilizaron exclusivamente datos correspondientes al ámbito urbano, tanto de alumnos como de cargos docentes. Esta decisión metodológica buscó evitar la dinámica propia del ámbito rural, donde, por razones estructurales, esas dinámicas responden, en el caso de Mendoza, a escuelas albergues en zonas alejadas, como el secano lavallino o el área montañosa de Malargüe, donde hay multisalas en las que conviven alumnos de 4, 5 y 6 años, por dar un ejemplo.

Entonces, haciendo foco en las zonas metropolitanas de la provincia, la DGE dijo que hasta el momento “no se ha visto un impacto tan extremo que lleve a tener que cerrar una escuela”. “No lo hemos visto en las escuelas de gestión estatal —comentó Claudia Ferrari— y tampoco estamos teniendo reportes de las escuelas de gestión privada. Porque tampoco es que había escuelas en exceso, exceptuando algunas zonas muy puntuales. Hoy, no está como algo tan inminente. No es algo que tengamos en un futuro cercano. Nos puede estar sobrando algún aula, pero escuelas, por ahora, no”.

En Mendoza, para 2030, en la gran mayoría de las aulas habrá entre 15 y 25 alumnos

2026, el principio del cambio

El año lectivo está en marcha. Como advirtieron desde la DGE y la Facultad de Educación, el nivel inicial es el que está marcando el camino de una escuela que, inevitablemente, cambiará en su dinámica dentro del aula. En paralelo, Mendoza comenzó las clases con 50.648 chicos y chicas en nivel inicial, 219.550 en nivel primario y 200.032 en secundaria. En total, en todo el sistema educativo, suman 533.000 alumnos y alumnas, aproximadamente, si se incluyen centros de capacitación para el trabajo (CCT), Nivel Superior y Educación Especial.

Asimismo, para este año se proyecta cumplir con 190 los días de clases, con un total de 630 horas reloj para el nivel inicial, 840 para el nivel primario y 940 para el nivel secundario. En Argentina, para 2026, solo Mendoza, Santiago del Estero y San Luis planificaron un calendario escolar que garantiza la meta de 190 días de clase establecida por el Consejo Federal de Educación (CFE).

educación, natalidad, mendoza,