La habilitación de la exploración petrolera en la Costa Atlántica ya genera debates y protestas

En diciembre, el Gobierno nacional autorizó el inicio de las exploraciones acústicas para certificar el potencial de distintos bloques. Los científicos advierten sobre las consecuencias negativas de la actividad.

La habilitación de la exploración petrolera en la Costa Atlántica ya genera debates y protestas

Foto: Periodismo de Izquierda

Medio Ambiente

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Unidiversidad

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Publicado el 05 DE ENERO DE 2022

En menos de una semana, dos protestas conmovieron la tranquilidad turística marplatense. La habilitación por decreto de los estudios de exploración sísmica que pretende llevar adelante la petrolera noruega Equinor, junto a Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y Shell, en tres áreas offshore del Mar Argentino, fue el centro de las manifestaciones que atravesaron la Rambla y se hicieron presentes en otras ciudades de la costa y del interior.

Las posturas de uno y otro lado son drásticas: organizaciones como Greenpeace vaticinan una inminente “catástrofe ambiental”, mientras que en el Gobierno y en la industria petrolera ven una “oportunidad histórica” en la búsqueda por posicionar a Argentina como un país exportador de energía, con plena soberanía sobre su territorio y recursos marítimos.

Mientras el debate se polariza en dos extremos, el descontento social se vuelca a las calles. La primera movilización se gestó el viernes por la mañana en Chapadmalal, a pocos metros de la residencia donde Alberto Fernández recibió Año Nuevo. Bajo consignas como “Mar libre de petroleras” o “Gobierno Ecocida”, un nutrido grupo de vecinos autoconvocados del sur junto a referentes ambientalistas y del Partido Obrero no calló su repudio frente al avance de la actividad hidrocarburífera.

Y la segunda repercusión se dio este martes por la tarde, con un “Atlanticazo” – hubo convocatorias simultáneas en Rosario, Córdoba, Viedma, Rawson, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia – que tuvo como punto de encuentro a La Rambla y finalizó en el centro, en las puertas de la municipalidad marplatense. Se trató de una protesta con mayor presencia de organizaciones sociales y políticas, y con un tono de reclamo más álgido. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El génesis del gran debate que por estas horas interpela a Mar del Plata se remonta al viernes 17 de mayo de 2019. En aquella fecha, el gobierno de Macri puso fin al Concurso Público Internacional Costa Afuera, adjudicando a trece empresas una serie de cuencas licitadas que abarcaban 225 mil kilómetros cuadrados de superficie marítima. El expresidente pronosticó inversiones por 724 millones de dólares pero todo quedó paralizado. Y así, después de dos años sin novedades, fue finalmente la gestión de Alberto Fernández la que dio un nuevo envión con la llegada del 2022.

Con la firma del ministro de Ambiente, Juan Cabandié, el Gobierno nacional le dio así piedra libre a la actividad petrolera en el Mar Argentino, frente a las costas de Mar del Plata, una actividad que no sólo se contradice los compromisos internacionales de cambio climático a los que suscribió nuestro país, sino también la voluntad de cada y uno de los vecinos de la ciudad Feliz.

En julio pasado, cuando la Secretaría de cambio climático, que depende de Cabandié, realizó tres días de audiencias de consulta popular sobre la prospección y posible actividad offshore, no hubo ninguna voz ni de la sociedad, ni de los sectores económicos clave, como el turismo y la pesca, que estuvieran de acuerdo. 

En soledad absoluta quedó un representante de Serman Consultores, la empresa que contrató Equinor, la petrolera noruega que se dispone a echar sus garras a la plataforma marítima nacional, justamente en zonas de migraciones de especies de gran valor, como pingüinos y ballenas.

La aprobación final tuvo sus idas y sus vueltas, y finalmente a poco de que terminara el año 2021, el Gobierno publicó el decreto que autoriza la actividad, lo cual hace recordar mucho lo que se vivió en Chubut, donde el gobernador Mariano Arcioni pretendió aprobar la megaminería en la meseta antes de Navidad.

En el artículo 9 de la autorización se dice textualmente que “el control y fiscalización del cumplimiento de la presente Declaración de Impacto Ambiental y su correspondiente Plan de Gestión Ambiental será realizado por la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía”, con lo cual, el Ministerio de Ambiente deja en claro que ni el Estado de la fauna marina, que será altamente perjudicada, ni de las emisiones de efecto invernadero que resulten de esta actividad le incunben. 

Los científicos no tardaron en poner el grito en el cielo. “Esta es una noticia trágica para la conservación del Mar Argentino y a nivel global”, consideró Pablo García Borbroglu, uno de los mayores expertos mundiales en pingüinos, que es además, investigador del Conicet.

“La intensidad del ruido en el mar (producto de las actividades sísmicas) es de un impacto muy fuerte. Los sonidos que se producen en las explosiones tienen niveles que son muy elevados y muy superiores a los sonidos naturales que hay en el océano. Y muchos se solapan con los rangos de audición y vocalización de especies marinas, tanto mamíferos como tortugas, peces, aves marinas buceadoras, etc”.

“Puede producir lesiones graves o derivar en la muerte o causar efectos físicos y fisiológicos a largo plazo, deteriorando los sistemas de comunicación a través de la ecolocalización de mamíferos marinos o la audición, alteraciones y cambios de comportamiento. Y esto tiene también impacto sobre sectores productivos como la pesca, porque está comprobado, incluso aquí en la Argentina, en el Golfo San Jorge, cuando se hicieron las exploraciones sísmicas, durante casi un año y medio, la actividad pesquera estuvo prácticamente reducida porque cambia la distribución de especies que son blanco de la pesquería comercial”.

“Los protocolos que se propusieron son de irreal cumplimiento. Son ridículos”, agregó Borboroglu, que lidera la organización Global Penguin Society. “No hay forma de justificar una actividad de impacto tan grande”.

Por su lado, desde el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas dijeron: “Nadie en Mar del Plata verá plataformas ni petróleo. Y hablar de bombardeos acústicos, del fin de la vida en el Mar Argentino y de ‘ciento por ciento de posibilidades de derrames’ es pseudociencia, y solo demuestra el escaso nivel técnico científico y la irresponsabilidad de quienes difunden este tipo de información”.

El bloque de exploración que acaban de aprobar lo motoriza Equinor, la empresa estatal noruega, pero también están interesadas YPF, Shell, Total y Wintershall. Todas esas empresas cobran subsidios del estado argentino por el fracking en Vaca Muerta.

“Más del 90 por ciento de las personas nos expedimos durante las audiencias de julio, que alzamos la voz sobre las dificultades y las problemáticas que hay en torno de las actividades offshore. Esta medida va en contra de los compromisos que el propio gobierno asumió en materia climática y de todas las medidas que se anunciaron a nivel global este año de no avanzar hacia nuevas fronteras extractivas de fósiles. Argentina  una vez más va en contra de lo que se debería estar haciendo en cuestiones energéticas y climáticas”, dijo María Marta di Paola, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

Curiosamente, Equinor dice tener un objetivo net-zero para 2050, como forma de aportar a la lucha contra el calentamiento global, cuya fuente principal es la quema de los productos que la empresa noruega se dedica a extraer del subsuelo. Argentina también prometió ser carbono neutral para esa fecha. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Mientras se siga expandiendo la frontera hidrocarburífera, menos chances habrá para detener el calentamiento global en 1,5C grados, y así evitar los peores efectos del cambio climático, cuyas consecuencias ya se sienten de forma terrible en la Argentina, con incendios que están ocurriendo ahora misma en la Patagonia y una sequía que parece no querer irse más, tal como señala una nota de Diario.ar.

Cabe recordar que hace unos días, se descubrió una fractura en la plataforma que mantiene al glaciar Thwaites en su lugar, el mayor de la Antártida, que de romperse, provocaría un efecto dominó que terminaría inundando las ciudades costeras en todo el mundo por varios metros. 

Como si lo de Mar del Plata fuera poco, el Gobierno nacional autorizó también que Rio Turbio, que produce carbón, el combustible más contaminante de la atmósfera, en 2022 recibiría $7.050.000.000 por parte del Estado, el 99% de sus ingresos corrientes.

 

Fuente: Fuentes: Página 12 y Diario.ar

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