La historia de una intensivista de Mendoza que repasa los primeros meses de pandemia

Carolina Castillo, especialista en clínica médica y terapia intensiva, contó cómo fue encontrarse con una enfermedad desconocida, el miedo al contagio y la muerte de sus colegas.

Sociedad Señal U Atardecid@s / Personal de la Salud / por Señal U / Unidiversidad / Publicado el 02 DE MARZO 2021

Marzo de 2020 va a quedar grabado a fuego en la memoria de todos y todas por ser el mes en el qué se declaró la la cuarentena en la Argentina, lo que dio comienzo a una forma de vida diferente y cambió muchas de nuestras costumbres diarias. A casi un año de pandemia, quienes tuvieron que ponerse en la primera línea de fuego aún siguen aprendiendo, repasando sus experiencias, recordando lo difícil que fue su primer encuentro con el coronavirus para darle batalla, sus temores y la tristeza de ver morir a sus colegas.

Carolina Castillo, especialista en clínica médica y terapia intensiva, es parte del ese personal de salud que convive día a día con esta nueva enfermedad y contó su experiencia en Atardecid@s. 

La médica trabaja en el Hospital Español y la Clínica Santa Clara. Durante el año pasado llegó a tener hasta 16 guardias de 12 horas de noche en un mes, además de tener que estar por las mañanas en el área de clínica médica: “Dormía más en las clínicas que en mi casa”, confesó Castillo.

La profesional de la salud indicó que cuando se empezó a hablar de una posible cuarentena en el país, desde el Gobierno se imaginaron que el sistema sanitario iba a estar preparado para enfrentar una situación como esta, pero la realidad demostró todo lo contrario: “Se imaginaron que íbamos a tener todo listo y realmente faltó de todo: faltaron insumos, faltaron protocolos sobre cómo tratar esta patología. No fue fácil porque íbamos haciendo todo en el día a día”, indicó Carolina.

A medida que la pandemia fue avanzando en el país, la terapista explicó cuáles fueron los recaudos que tuvo que tomar cada vez que volvía a su casa. “Fue difícil tener que sacarte todo en la puerta de tu casa y entrar corriendo para poder bañarte y recién ahí poder abrazar a tus hijos, y tener que lavar la ropa a más de 60 grados”, sostuvo la profesional de la salud.

El miedo fue una constante a lo largo de sus horas laborales. "Pero cuando entrábamos a la terapia dejábamos ese miedo afuera, sabíamos que la gente nos necesitaba. Ya en el área de COVID, nos paralizábamos con el miedo pero salíamos adelante con los conocimientos que teníamos sobre el virus en ese momento", dijo.

Siguiendo la misma línea de relato, la clínica médica y terapista intensiva dijo: “Fue desesperante ver que la gente se moría a pesar de que el equipo hacía de todo para curar a las personas. Fallecieron muchas personas, entre ellas gente muy querida que trabajaba en el área de salud. Para nosotros eso fue un golpe emocionalmente muy fuerte”.

Justamente, a raíz de la muerte de sus colegas es que hicieron varios reclamos al Gobierno para pedir mejores condiciones laborales.

“Fue difícil tener que volver a trabajar y saber que compañeros tuyos ya no estaban porque esta enfermedad se los llevó. Hasta el día el de hoy nos cuesta asumir esas ausencias”, finalizó Carolina Castillo.