Carina Sedano será la nueva secretaria general del SUTE al ganar las elecciones

Después de 26 años, se rompió el techo de cristal y una mujer conducirá el principal gremio de docentes de Mendoza. El sector kirchnerista se impuso con el 46 % de los votos frente al histórico sector peronista.

Carina Sedano será la nueva secretaria general del SUTE al ganar las elecciones

Foto: dialradiotv

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Publicado el 16 DE DICIEMBRE DE 2021

Carina Sedano, una docente de 51 años, será desde el 30 diciembre la secretaria general del SUTE. De esta manera, las y los kirchneristas provenientes de la CTA, que luchaban por la conducción, se impusieron este miércoles por el 46 % de los votos frente al histórico sector peronista seguidor de Gustavo Maure. Es la primera vez en 26 años que una mujer conducirá el gremio que representa a alrededor de 60 mil personas que trabajan en la educación y en el que la gran mayoría son mujeres.

Sedano estará acompañada por Rafael Membrive, que será su secretario adjunto. Con este triunfo, el peronismo kirchnerista de la CTA, dirigido por Gustavo Correa, tomará nuevamente las riendas de uno de los sindicatos más importantes de la provincia y que promete hacerle frente al oficialismo provincial, tal como destaca una nota de Diario UNO.

El Frente Azul Naranja obtuvo más de 6000 votos, mientras que el sector histórico Celeste Verde, que encabezaba Sandra Lacoste, respaldada por Maure, obtuvo alrededor de 3500 votos.

La votación para la renovación de autoridades en 2021 estaba planeada originalmente para junio, pero el proceso se postergó a raíz de la pandemia. Finalmente, este miércoles 15 de diciembre se llevaron adelante las elecciones sindicales. El escrutinio provisorio comenzó minutos después de las 18, cuando la Junta Electoral sindical comenzó a recibir los datos provenientes de las urnas a través de las autoridades de mesa y vía informática.

Sedano, en una entrevista con diario Los Andes, indicó que el principal desafío al frente del gremio será “volver a darles la dignidad a los trabajadores de la educación". "Vamos a ir a cada escuela a escucharlos y reconstruir el SUTE para poder salir a la calle”, afirmó la secretaria electa.

La titular electa del SUTE adelantó a ese medio cuáles serán los posicionamientos que tendrá el gremio de cara a la inminente paritaria salarial para el 2022 y frente a la intención del gobierno de Rodolfo Suarez de reformar la Ley provincial de Educación. “Con respecto a la paritaria, vamos a analizar en forma colectiva qué queremos los y las trabajadoras de la educación. Venimos de decretos y decretos, y todavía no sabemos qué tenemos adentro del sindicato. Por su parte, la Ley provincial de Educación se toca, se cambia o se modifica con los y las trabajadoras. Somos quienes vamos a garantizar que esa ley nos represente”, expresó.

El SUTE actualmente tiene unas 26 000 personas afiliadas –el 78 % de las cuales son de género femenino– y se encarga de la representación gremial de alrededor de 60 000 trabajadoras y trabajadores de la educación. El sector está compuesto mayoritariamente por mujeres –el 90 % de la docencia mendocina–, pero a los cargos jerárquicos acceden prioritariamente varones. Esto forma parte de una realidad más amplia: en Mendoza, solo el 14 % de los sindicatos tiene a una mujer al mando. 

Además, hay cerca de 25 personas trans trabajando en docencia en la totalidad de la provincia y una centena de lesbianas y gays visibles en las aulas. Son datos relevados entre 2017 y 2021 sobre el acompañamiento del acceso a derechos por la Prosecretaría de Derechos Humanos y Género del gremio (2017-2021).

La última mujer en conducir el SUTE fue Raquel Bastidas, cuyo mandato concluyó en 1995. Posteriormente, el gremio tuvo seis secretarios generales: Marcos Garcetti en 1995, Gustavo Maure en 1998 (por tres mandatos), Eduardo Franchino en 2007, Javier Guevara en 2010, Adrián Mateluna en 2013 y Sebastián Henríquez en 2017.

En esa estructura, hacen eco el techo de cristal y el piso pegajoso. El techo de cristal se refiere a los obstáculos, casi siempre invisibles pero reales, que dificultan a las mujeres el acceso a los cargos de poder o de toma de decisión. Esto se puede pensar en dos planos: el vertical, ya que los puestos de jerarquía son reservados a los varones, y el horizontal, ya que –según los estereotipos de género– hay trabajos calificados como masculinos y otros como femeninos. En la docencia, un sector altamente feminizado, se refleja este concepto.

El piso pegajoso, por su parte, se refiere al hecho de que las mujeres siguen siendo las principales responsables de las tareas domésticas y de cuidado. Esto dificulta la dedicación a sus carreras laborales y, por lo tanto, limita su desarrollo profesional. 

Fuente: Los Andes, UNO, Unidiversidad

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