Las pymes lideradas por mujeres tienen más dificultades para acceder a créditos productivos

Solo el 36,5 % logra obtener créditos, frente al 42,6 % de las empresas lideradas por hombres. La tasa de rechazo se ubica en torno al 42 % y al 2,5 % respectivamente, según un informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Argentino de Desarrollo.

Las pymes lideradas por mujeres tienen más dificultades para acceder a créditos productivos

Solo el 36,5 % de las pymes lideradas por mujeres logra obtener créditos. Foto: Twitter @bice_arg

Sociedad

Unidiversidad

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Publicado el 31 DE JULIO DE 2023

Las mujeres empresarias enfrentan un limitado acceso al financiamiento que dificulta el crecimiento de sus negocios, ya que solo el 36,5 % logra obtener créditos, mientras que la tasa de rechazo se ubica en torno al 42 %, según un informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Banco Argentino de Desarrollo (BICE). Esta situación pone de manifiesto que el acceso al financiamiento continúa siendo un desafío para las mujeres que se encuentran al frente de emprendimientos pymes, con el consiguiente impacto en la posibilidad de desarrollo de esos proyectos.

"El 20,5 % de las empresas lideradas por mujeres utilizan créditos bancarios para financiar su inversión, mientras que la cifra asciende al 42,9 % en el caso de los hombres, y la tasa de créditos rechazados es del 42 % para las mujeres y solo del 2,5 % para los hombres", sostiene el informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Banco Argentino de Desarrollo (BICE). De modo que el acceso a financiamiento productivo por mujeres registra el 36,5 % frente al 42,6 % de las empresas lideradas por hombres. Otro dato de importancia que surge del informe es que solo el 4 % de las empresas lideradas por mujeres financia su inversión con créditos bancarios.

El interés por equilibrar las diferencias de género no radica solamente en un tema de igualdad de oportunidades, sino también en la eficiencia y la capacidad de crecimiento de una economía que puede enriquecer la toma de decisiones y fomentar la creatividad.

En cuanto a los rubros de mayor presencia, las mujeres participan significativamente en el sector manufacturero de alimentos y textiles. Sin embargo, se observa una menor presencia en el sector minorista (retail) y en otras áreas de la industria manufacturera. En este escenario, las instituciones financieras públicas y privadas desempeñan un papel importante en la reducción de estas brechas, ya que tienen la posibilidad de desarrollar productos financieros adaptados a las necesidades de las mujeres emprendedoras.

 

Mujeres que lideran

Una iniciativa pública que tiene este fin es el Programa "Mujeres que Lideran", impulsado por el BICE, que otorga financiamiento a empresas conformadas y/o dirigidas por mujeres. El otorgamiento de créditos en este programa implica un análisis de riesgo con la premisa de que estos proyectos sean equitativos y sostenibles –mide a quién se destina, cuántas mujeres lo integran y el impacto de la inversión en él, entre otros aspectos–, debido a que los aportes no reembolsables se utilizan de manera estratégica.

"Existe la necesidad imperiosa de fortalecer el empoderamiento de las mujeres en el ámbito productivo-industrial, de economías regionales y también de dirección de empresas. Nos focalizamos en las pymes, que son el motor productivo de la Argentina: representan el 80 % de los movimientos económicos", dijo Carla Pitiot, directora del BICE, en diálogo con Télam.

Carla Pitiot, directora del BICE. Foto: Nacho Sánchez/Télam

Pitiot subrayó que la representación de las mujeres en las pymes es "un aspecto crucial que se debe analizar detenidamente", no solo por su participación accionaria, sino también por la toma de decisiones que afectan directamente a la planificación familiar, las trayectorias laborales y financieras. "Este programa tiene dos patas fundamentales: una de ellas es el financiamiento a proyectos productivos como beneficios vinculados con tasa, porcentaje de financiamiento, años de gracia, mientras que la otra son los servicios no financieros, como capacitaciones", explicó.

La primera línea apunta al obstáculo que implica la falta de garantías, ya que muchas mujeres no tienen bienes que puedan utilizar como garantía para obtener un préstamo. A la vez, existe una brecha de género en el acceso a la financiación, ya que los préstamos a menudo se otorgan con base en redes de contactos y relaciones personales.

Por ende, el programa ofrece financiamiento de hasta el 100 % del proyecto por un monto máximo de $ 450 millones, con una tasa fija del 49 % (bonificación Programa CreAr), por un plazo de hasta siete años y dos de gracia, o hasta cinco años con hasta un año de gracia. Esta tasa financia la adquisición de equipos o maquinaria, la incorporación de vehículos utilitarios, la construcción o ampliación de instalaciones y la modernización productiva. Con respecto a la evolución del programa integral, durante los primeros dos años, el programa registró que menos del 50 % de las empresas decidieron solicitar financiamiento para cubrir más del 80 % de sus proyectos.

Hasta la fecha, el monto desembolsado en el marco de este programa en créditos a empresas conducidas por mujeres suma $20 millones. De ese total, el 30,7 % correspondió a emprendimientos fabriles; el 21,8 %, a comercios; el 20,1 %, a emprendimientos relacionados con la elaboración de alimentos y bebidas; el 15,6 %, a servicios, y el 11,7 %, a proyectos de agricultura, silvicultura y pesca.

"Creemos que este crecimiento fue multifactorial porque muchas empresas se capacitaron. Desde el banco, tomamos la decisión de entender en qué estaban invirtiendo, lo que repercute en el crecimiento de la empresa y el impacto productivo a largo plazo", dijo Pitiot.

La otra línea de este programa (la de los servicios no financieros) coincide con otras barreras que enfrentan las mujeres, como es la falta de información y conocimiento sobre los productos y servicios financieros. En este sentido, la banca pública realizó un diagnóstico en el sector que detecta "una cuestión histórica" en todo el sector financiero, que se vincula con el asesoramiento previo por parte de las mujeres para sacar créditos y su destino.

"Tenemos que entender que somos capaces de llevar adelante proyectos de inversión y que sean productivos, y que esto requiere de educación financiera, de cercanía con los productos y conocer la terminología". Con este fin, ofrecen educación financiera, capacitaciones específicas y alianzas estratégicas, como también testimonios y encuentros de networking por medio de su plataforma Comunidad BICE para acelerar y potenciar sus negocios productivos.

Pitiot destacó que la "diferencia cualitativa" del BICE es que es un banco de largo plazo que presta a entre cinco y siete años: ese es su "gran valor", que se alinea con la transformación de la matriz productiva. Este programa repercute en la independencia económica, pero también en las decisiones de vida que se vinculan con las tareas del cuidado, afirmó.

"Las tareas del cuidado son el corazón de muchas desigualdades. Si vamos al corazón y podemos solucionarlo con la distribución equitativa de las tareas, estamos solucionando muchísimo".

Explicó que las tareas del cuidado siempre fueron un tema que parecía no tener impacto en la vida productiva, pero, "ese tiempo es tiempo que la mujer no le puede dedicar a su empresa para que crezca". La directora del BICE expresó que, para el resto del año, el desafío es continuar generando proyectos de inversión que acompañen a las pymes, generen trabajo genuino y crecimiento en la industria. "Somos un banco público de desarrollo, cercano a quienes mueven la economía con un mismo objetivo: ellos, invertir, y nosotros, otorgar financiamiento. Son dos caras de una misma moneda para el desarrollo de la Argentina", concluyó Pitiot.

Fuente: Agustina Pasaragua para Télam

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