"Llegamos de los barcos": ¿mito o realidad?

Con un error no forzado, Alberto Fernández volvió a poner en discusión el tema de las etnias que habitan nuestro territorio. Tres especialistas explicaron a Unidiversidad cómo llegamos a creer que la Argentina era un país "europeo".

"Llegamos de los barcos": ¿mito o realidad?

Inmigrantes europeos llegando a Argentina (Foto: Wikipedia)

Sociedad Unidiversidad por Mariano Rivas / Publicado el 11 DE JUNIO 2021

Una frase citada por el presidente Alberto Fernández este miércoles en una conferencia de prensa compartida con el presidente de España desató una polémica por su inexactitud histórica. Fernández citó –de forma incorrecta– e hizo suya la frase “Los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros, los argentinos, llegamos de los barcos”, agregando que “eran barcos que venían de allí, de Europa”. Al hacerlo, sin quererlo, invisibilizó a un gran porcentaje de la población argentina: los pueblos indígenas y los afrodescendientes.

¿Quiénes llegaron por el mar? Para conocer qué hay detrás de esta creencia, Unidiversidad habló con Carolina Saganías, socióloga y afrodescendiente, que explicó: “En barcos europeos llegaron primero colonizadores, luego traficantes de africanxs esclavizadxs y posteriormente inmigrantes de distintas nacionalidades, como parte de un proyecto estatal concreto de ‘blanqueamiento’ étnico y repoblamiento territorial a fines del siglo XIX”.

 

De dónde venimos

Una investigación de Sergio Avena, doctor en Antropología Biológica e investigador del Conicet, analizó el genoma de muestras sanguíneas de todo el país; concretamente, el que varía entre europeos, africanos y nativos americanos. Este estudio, citado por el sitio Chequeado, reveló que el 65 % de la muestra de la Argentina tiene ascendencia europea, mientras que el 31 % desciende de indígenas americanos y el 4 % restante tiene ascendencia africana.

Antes de la famosa inmigración europea ya había muchos pueblos. En ese sentido, Saganías afirmó que otro mito fundacional es “hacernos creer que, luego de la revolución y las guerras independentistas, la flamante argentina era solo un ‘crisol de razas’”, pero este término niega e invisibiliza “la preexistencia de originarios y afroargentinos de tronco colonial”.

La socióloga dijo que todo el proceso de uso, abuso y genocidio de la población originaria y la proveniente de África que se dio en el periodo colonial y en el posterior, el de la inmigración europea, fue lo que originó la Argentina que hoy conocemos.

Fernández no fue el único mandatario que afirmó algo así. En 2018, Mauricio Macri fue más allá y afirmó en el Foro de Davos: “En Sudamérica, somos todos descendientes de europeos”. Antes que él, Cristina Fernández de Kirchner había afirmado, con motivo del 33.º aniversario de la Gesta de Malvinas, que la Argentina es “un país de inmigrantes”. Se podría seguir en la búsqueda de antecedentes y seguramente los habría.

Si el 35 % de nuestro país no desciende de inmigrantes europeos, entonces la creencia está errada. La pregunta que surge es por qué nos lo creemos.

 

Un mito fogoneado desde el Estado

La creencia va más allá de nombres particulares porque está extendida. Octavio Stacchiola, sociólogo y becario del Conicet, observó que la creencia colectiva sostiene que “la argentinidad se ha construido desde la blanquitud”.

El investigador y docente lo asoció a dos factores. El primero es el del exterminio de los pueblos originarios locales, que se emprendió desde el Estado a fines del siglo XIX y que continuó con menor intensidad en el siglo XX.

El segundo es la inmigración europea, que también se alentó desde la estructura estatal en aquella época. Entonces, se produjo “una fuerte afluencia de inmigrantes europeos que de alguna manera vinieron, como decía Alberdi, a poblar la Argentina”, señaló Stacchiola.

Así explicó Fernández sus palabras en su cuenta de Twitter

 

Por qué se creó un ser nacional blanco y europeo

La explicación del arraigo que tiene la creencia en la Argentina europea y blanca viene de ese contexto en el que se produjo la inmigración y el intento de borrar a la población indígena. Luego de las guerras civiles, se necesitaba una identidad nacional que uniera a las provincias fragmentadas, un relato que definiera qué es la verdadera Argentina, y para eso se construyó una nación hecha a medida de las élites dirigentes que nos gobernaban.

Beatriz Bragoni, historiadora e investigadora principal del Conicet, sostuvo que, efectivamente, se produjo un importante flujo migratorio desde Europa. Además, hubo una “rápida asimilación de millones de inmigrantes al país, a raíz de la eficacia de políticas educativas, el crecimiento de la economía y pautas culturales y religiosas comunes”.

Esa experiencia migratoria fue bastante importante en cantidad y comenzó a desplazar a la población nativa, explicó Bragoni. Además, agregó que esta inmigración diferenció a la Argentina de las vividas por otros países latinoamericanos, adonde llegaron menos europeos.

Desde ese pasado histórico, que combinó exterminio e inmigración, se puede entender cómo llegamos a un presente con el 65 % de ascendencia europea en nuestra sangre. Sin embargo, eso no debe hacer olvidar que ya había personas habitando estas tierras antes de la llegada de los europeos y que ellas viven todavía hoy a través de sus descendientes, que son muy numerosos en muchas de nuestras provincias.

Saganías remarcó que el censo de 2010 dio como resultado que un millón de personas se autorreconocieron como pertenecientes a pueblos originarios. Esta información podría ser ampliada en la próxima edición del censo porque los pueblos originarios han solicitado que en él “se nominen los 38 pueblos originarios que existen en nuestro país en la pregunta de autorreconocimiento étnico”, según informó la socióloga.

Saganías remarcó que el relato de la Argentina blanca debe dejar de circular. De lo contrario, “continuarán la invisibilización y la negación porque lo que no se nombra no existe”. A ella, la frase del Presidente le generó “desilusión” por encontrarla “incongruente” con algunas políticas concretas llevadas a cabo por el Estado, que contribuyeron en los últimos años a visibilizar a los pueblos originarios y afrodescendientes.

Para Stacchiola, el error en la afirmación de Fernández debe verse en un contexto en el que nuestro país busca auxilio en las potencias para poder afrontar su deuda. “Se vuelve a reproducir esa mirada colonialista cuando Argentina va a pedir el apoyo de España y de otros países para que se renegocie una deuda que sigue sometiendo casi colonialmente a los países”, concluyó el sociólogo.