Manejar sin saber

Expertos señalan que el desconocimiento que existe en torno a conducir un vehículo es una de las causas de los siniestros. La naturaleza de las calzadas se ocupa del resto.

Manejar sin saber

Foto: Axel Lloret

Sociedad Especiales Especial Por qué chocamos / por Griselda Fornés / Publicado el 18 DE FEBRERO 2017

Hasta el último día de agosto de 2016 fallecieron 92 personas por siniestros viales en Mendoza. Los expertos responsabilizan a dos factores fundamentales: el desconocimiento y la naturaleza de nuestras rutas.

El primero de ellos, es decir, no saber qué significa conducir, es vital, ya que un vehículo “es un arma y necesitamos saber todos sus detalles”, asegura Hector Roitman, experto en Accidentología Vial. El perito argumenta que el Estado tiene un estándar muy bajo para el otorgamiento de licencias de conducir: mientras la persona sepa poner los cambios, pare en una esquina y respete el semáforo, ya se considera que sabe conducir, lo cual no debería ser suficiente.

Pero además, los conductores ni siquiera saben qué tipo de vehículo están habilitados a conducir. La mitad de la gente que maneja no sabe si su auto es tracción delantera o trasera. Tampoco saben cómo actuar ante una emergencia. “Sabemos hacer lo mínimo esencial, cuando todo sale bien. Pero si te salís a la banquina, si se te revienta una rueda, si se te abre el capó, si se te cruza un perro y no sabés cómo actuar, generás un accidente”, explica Roitman.

El segundo factor –la naturaleza de las rutas– se refiere al diseño deficiente de las calzadas, componente que también incide en la siniestralidad vial. “Por evitar una expropiación de terrenos se generan situaciones conflictivas, como pasa con el Corredor del Oeste”, ejemplifica Roberto Tomassiello, responsable de la diplomatura de Posgrado en Transporte, Diseño y Salud para la Seguridad Vial que coordinan la Facultad de Artes y Diseño de la UNCUYO y la Sociedad Argentina de Evaluadores de Salud (SAES).

Según el especialista, el Corredor presenta un problema de diseño porque no tiene banquina que permita a un vehículo detenerse ante una falla. Así, si debe parar, queda detenido en el medio de la calzada, incrementando el riesgo de un siniestro.
 

Con pasado y sin futuro

Tomassiello también pone el ojo en el estado de las rutas, ya que no sólo se ha mantenido el mismo trazado de hace 50 años sino que tampoco se ha dado respuesta al crecimiento del parque automotor. En 1994, Mendoza tenía 300 000 vehículos registrados; hoy hay más de 600 000. “La provincia tiene que repensar la situación vial y darle mayor seguridad a los conductores a través de rutas que piensen en el futuro”, afirmó el diseñador.

En este sentido, también indicó los déficits en cuanto al mantenimiento de las calzadas. “Si no hay dinero en las arcas del Estado para poder mantener adecuadamente, se va a tener que cobrar peaje”, agitó.
 

Gobiernos improvisados

Roitman, en tanto, remarce que hace falta encontrar fundamentación técnica, que no se hacen estudios serios de tránsito ni se consulta a los expertos. “Se pone un semáforo en una esquina y cuando no funciona, se mueve a otra. No se hace nada desde el Gobierno a pesar de que hay diversos organismos que han ido incrementando su jerarquía y personal. Pero, en general, no hay nada que se esté haciendo orgánicamente, más que alguna campaña de tránsito, que están buenas, pero hay más cosas por hacer”, criticó.


Campaña oficial

Con motivo del Día Nacional de la Seguridad Vial, que se conmemora cada 10 de junio, la Unidad Ejecutiva de Seguridad Vial de Mendoza lanzó una campaña que destaca los cinco motivos por los cuales se producen siniestros con la mayor cantidad de víctimas fatales:

  • No se respetan las velocidades máximas.
  • Se consume alcohol antes de conducir.
  • No se utiliza el cinturón de seguridad.
  • No se usa casco al conducir motos.
  • Se usa el celular mientras se conduce.

 

Mirá parte de la campaña:

 

 

 

¿Y la educación vial?

“Necesitamos tener mayor conciencia de lo que implica conducir un vehículo, ser peatón o andar en bicicleta. Hay que incentivar la educación vial a nivel de las escuelas, ya que el rango etario en el que ocurre la mayor siniestralidad es el que corresponde a chicos que están en los últimos años del secundario y los primeros de la universidad. Cuando pretendemos cambiar conductas en un adulto es mucho más difícil”. La frase pertenece a Roberto Tomassiello, responsable de la diplomatura de Posgrado en Transporte, Diseño y Salud para la Seguridad Vial.

Si bien el experto destacó que la Agencia Nacional de la Seguridad Vial desarrolló un material didáctico que se repartió en todas las escuelas primarias y secundarias del país, “lamentablemente no ha tenido la debida difusión, y por lo tanto muchos docentes ni saben que ha llegado a las escuelas. Si se usara debidamente, empezaríamos desde la escuela a impulsar esta educación que es a largo plazo y propicia mejores conductas”.

Para descargar el material se puede ingresar a la página web de la agencia: www.educacionvial.gov.ar.

Manejo defensivo

Las calles y rutas son espacios compartidos. Por eso debemos estar alertas no sólo a nuestra conducción sino también a los errores de otros automovilistas y a los imprevistos causados por peatones y ciclistas. Para prevenir siniestros, debemos tener en cuenta:

  • Mantener una distancia de seguimiento adecuada con el vehículo que nos precede.
  • Al sobrepasar, indicar la maniobra adecuada para cambiar de carril.
  • Respetar siempre el paso de los peatones, las señales y las normas de tránsito.
  • Mantener limpios y en buen estado los focos traseros y las ópticas delanteras del vehículo.
  • Circular con las luces bajas encendidas.
  • Realizar al vehículo todos los chequeos y verificaciones necesarios.
  • No llevar elementos sueltos dentro del vehículo. Trasladar todo en el baúl o en los espacios para portar objetos.
  • Ubicar a los niños menores de 10 años en el asiento trasero con cinturón de seguridad o en asientos infantiles apropiados para su estatura y peso.

Fuente: CESVI.