Médicos Sin Fronteras pide que dejen entrar ayuda humanitaria en Rajine

La ONG asegura que sus equipos en Bangladesh "están escuchando decenas de testimonios en los que se detallan terribles actos de violencia contra los civiles" que viven en el norte de Rakhine.

Médicos Sin Fronteras pide que dejen entrar ayuda humanitaria en Rajine

Miembros de la minoría étnica Rohingya, provenientes de Myanmar, caminan a través de campos de arroz después de cruzar a la parte de Bangladesh, en la frontera. Foto: Bernat Armangue para AP, publicada por MSF.

Internacionales Unidiversidad Éxodo rohingya / por Unidiversidad / Fuente: Médicos Sin Fronteras / Publicado el 18 DE SEPTIEMBRE 2017

Médicos Sin Fronteras (MSF) pidió que se garantice "urgentemente a las organizaciones humanitarias internacionales y los trabajadores internacionales de las mismas el poder acceder inmediatamente y sin trabas al estado de Rakhine (Rajine), en Myanmar, donde las necesidades son masivas".

"Nuestra petición de acceso urgente tiene lugar en medio de las operaciones militares que están en curso desde el pasado 25 de agosto en Rakhine, después de que el Ejército de Salvación Rohingya Arakan (ARSA) llevara a cabo una serie de ataques contra varias comisarías y contra una base militar de Myanmar. A modo de represalia, el ejército de Myanmar lanzó una ofensiva que ha provocado la huida de 400 mil rohingyas a Bangladesh en poco más de 20 días. Quienes han cruzado la frontera desde entonces viven ahora en condiciones extremadamente precarias y tienen un acceso muy limitado a atención médica, a agua potable, a letrinas y a alimentos".

La preocupación de la ONG se centra no sólo en los rohingyas que están dejando su país, sino también en los cientos de miles que permanecen aún en el norte de Rajine, región que los acoge principalmente.

 

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"Nuestros equipos en Bangladesh están escuchando decenas de testimonios en los que se detallan terribles actos de violencia contra los civiles que viven en el norte de Rakhine. Los informes indican que en el estado de Rakhine se ha producido un significativo desplazamiento interno de rohingyas y de otras minorías y grupos étnicos. Se han quemado aldeas y casas hasta los cimientos, incluyendo al menos dos de las cuatro clínicas que MSF tenía en la zona", indica en su página MSF.

Antes de que los proyectos de MSF en Rakhine tuvieran que ser suspendidos temporalmente a mediados de agosto por la denegación de visados y por la prohibición de poder contar con personal internacional, la organización médico-humanitaria prestaba servicios de salud en los municipios de Maungdaw y Buthidaung, en el norte del estado. “Es muy probable que las personas que se han quedado allí no estén pudiendo acceder a la ayuda que seguramente necesiten", afirma Karline Kleijer, responsable de emergencias de MSF.

"Hay que llegar sin más demora hasta los heridos, enfermos y personas que sufren afecciones crónicas en el norte de Rakhine. Es urgente que se permita proporcionar ayuda humanitaria de emergencia a todos aquellos que la necesitan”, imploró Kleijer.

En la parte central de Rakhine, aproximadamente 120 mil desplazados internos permanecen en campamentos y aldeas donde dependen totalmente de la asistencia humanitaria para su supervivencia, ya que sufren severas restricciones para desplazarse a otros lugares. MSF prestaba asistencia sanitaria a través de clínicas móviles en varios de estos emplazamientos, pero el personal internacional de la organización no ha recibido permisos para poder visitar las instalaciones médicas desde finales de agosto y el personal nacional, tras las declaraciones de varios funcionarios del Gobierno de Myanmar acusando a las ONG de ser cómplices del ARSA, han optado por no acudir a los centros de trabajo, ya que tienen miedo de sufrir represalias.

El Gobierno formuló y difundió acusaciones contra la ONU y las ONG internacionales, denegando a partir de ese momento los visados y permisos de trabajo necesarios. Esto, unido a comunicados y acciones amenazantes por parte de diversos grupos de línea dura, está impidiendo que los trabajadores humanitarios independientes proporcionen la asistencia necesaria.

Además, el Gobierno de Myanmar ha declarado el norte de Rakhine como zona militar, lo que ha dado lugar a restricciones administrativas y de acceso todavía más severas.

“El Gobierno de Myanmar dice querer asegurarse de que la respuesta humanitaria llegue únicamente a los afectados en Rakhine, una declaración de intenciones que despierta serias dudas y que hace temer que esa ayuda podría no llegar a los que más lo necesitan. Todo hace pensar que Myanmar está avanzando hacia un nuevo modus operandi con el que pretende que la ayuda humanitaria esté bajo el control exclusivo del Gobierno. Esto probablemente se traduciría en restricciones administrativas y de acceso todavía más severas que las actuales", explica Benoit De Gryse, responsable de operaciones de MSF para Myanmar.

MSF ha estado presente en aquel país durante 25 años, trabajando con el Ministerio de Salud y Deportes para proporcionar asistencia a pacientes con VIH y tuberculosis, y brindar atención primaria de salud y vacunaciones.

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