Mucho más que superhéroes: la revalorización de la historieta

Por qué cada vez tiene más seguidores. Un repaso por las cualidades de un arte que tiene manifestaciones con peso propio, como el manga y los superhéroes.

Mucho más que superhéroes: la revalorización de la historieta

Foto: Unidiversidad

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Mariano Rivas

Publicado el 24 DE SEPTIEMBRE DE 2021

De Mafalda a El Eternauta y de Condorito a los héroes con capa, pasando por el manga y la tradición franco-belga, las historietas son una expresión artística que ofrece alternativas para todos los gustos. Vivimos una etapa en la que el cine nos inundó de superhéroes y eso trajo, como acompañamiento, una revalorización de los cómics, que cada vez son leídos por más gente.

Cada 4 de septiembre se celebra el Día Nacional de la Historieta Argentina. Esta fecha conmemora la primera aparición como suplemento semanal de Hora Cero, que traía entre sus páginas el primer número de El Eternauta, allá por 1957. La obra de Oesterheld quedó inmortalizada como la historieta más icónica salida de Argentina.

Muchas décadas después, llegó a los cines The Avengers: Los Vengadores (2012), película que terminó de consolidar una forma de entender el entretenimiento que es la hegemónica hasta el día de hoy: la del reinado del superhéroe. De repente, todas y todos sabían quiénes eran Iron Man, Thor, Hulk, el Capitán América y la Viuda Negra. A partir de ese hito, prácticamente cada estrella de Hollywood quiso ponerse la capa y salir a cazar villanos.

Esta popularización de un subgénero que antes era de nicho, e incluso estaba estigmatizado, es algo que puede extenderse a los cómics en general. Como dicen muchos viejos frikis, “ahora es cool que te gusten los cómics, pero antes no”.

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El historietista Damián Pérez Santos, que publica sus tiras desde hace 14 años en Los Andes, fue más allá en su análisis y arriesgó: “Todo lo que nos rodea ahora tiene base en la historieta”. ¿Qué es un meme, sino una fotografía o ilustración a la que se le planta un texto encima con intención de hacer reír? “Es básicamente humor gráfico”, resumió el ilustrador.

Quizá la tienda más grande en Mendoza es LocuraMagic Comics, ubicada en Necochea 40 del centro de Capital. Su encargado, Hernán, manifestó: “Se vende todo por igual, tanto cómics como mangas. La oferta de las editoriales es muy amplia, y los gustos, muy variados. Al principio era más tirado al cómic, luego al manga. Hoy se emparejó”.

El artista visual Jaime Suárez señaló que hay un gran crecimiento en la historieta digital, lo que facilita acceder a obras de otros países como nunca antes. “Creo que la pandemia nos ha acercado más a la virtualidad para conocer y acceder a la gran cantidad de publicaciones que actualmente hay”, valoró.

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Por qué leemos historietas

La historieta, como cualquier arte, maneja un lenguaje propio. Su traspaso a otro medio no es sencillo, y por esa razón es que muchas veces nos encontramos con obras que, al ser adaptadas a otra expresión, pierden muchas cualidades de la obra original, o con películas que prácticamente copian plano a plano las viñetas sin saber comunicar cinematográficamente los temas de la obra en que se basan, como es Watchmen: Los Vigilantes (2009).

Hernán hizo un repaso por las cualidades que posee el noveno arte: “La historieta como expresión artística es más antigua que la escritura. Es más directa y está más abierta a la interpretación libre porque contiene el dibujo. El texto complementa, y a su vez, el dibujo complementa al texto”.

Detrás de las historietas, hay un guionista y un dibujante. “Es una película con dos directores, por utilizar una analogía”, ilustró el comerciante, que agregó: “Tiene lo mejor de ambos artes y tiene códigos que el cine no puede manejar de igual manera, tales como los pensamientos de los personajes”.

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El manga, un mundo aparte

La tradición japonesa, conocida como manga, tiene un estilo, temáticas y subgéneros muy propios. En Argentina, son muy populares desde hace décadas sus adaptaciones televisivas (animé), con títulos como Dragon Ball, Los Caballeros del Zodíaco y Supercampeones picando en punta.

“El manga llegó para quedarse (…) Todo el mundo lo miraba y decía: ‘¿Qué es esto?’. Yo siempre lo compré, lo coleccioné y lo leí al igual que otras colecciones, y vi que la gente se fue prendiendo”, contó Pérez Santos.

Los nombres propios que se consiguen se han diversificado notablemente en los últimos años. Ya no se habla solo de Dragon Ball, One Piece y Naruto sino que surgen en las charlas y figuran en las bateas títulos como Berserk, Attack on Titan y Jojo’s Bizarre Adventure. En este contexto, cada vez es más común ver a personas de todas las edades leyendo historietas de derecha a izquierda, como se hace con los mangas.

Para Hernán, de Locura Magic, el manga siempre fue requerido, pero en los últimos años su oferta aumentó. De hecho, el fenómeno otaku tiene su catalizador local en el Mendotaku, evento que se realiza desde el 2009.

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La manía por los superhéroes

Si bien las historietas tienen peso propio y muchas variantes, en la actualidad es difícil disociar su masificación del fenómeno del cine de superhéroes. Muchos chicos y chicas salieron fascinados de ver alguna entrega del Universo Cinematográfico de Marvel y corrieron a comprarse el cómic de su héroe preferido. Incluso, la industria fílmica replicó la rivalidad que ya existía en los cómics entre la editorial DC y Marvel.

Antes del fenómeno marvelita, el que pegó los primeros golpes fue su rival. “Con la película de 'Batman' de Tim Burton (de 1989), se demostró que se podía hacer bien un cine basado en historietas, y empezaron a experimentar”, rememoró Pérez Santos. Una saga que precedió a la llegada del murciélago fue la del "Superman" de Christopher Reeve, en la década del 70.

El ser humano necesita, sí o sí, divertirse. Necesita jugar, distenderse, relajarse de las preocupaciones. Las películas de superhéroes tienen todos esos condimentos y en mundos imaginarios –reflexionó Hernán–. Y no hay que olvidar algo importante: el adulto sigue jugando siempre. Jamás deja esa etapa porque es lo más sano que puede hacer. Un adulto que no juega es disfuncional. Los juegos podrán ser más variados, más sutiles, pero siempre están”.

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