Mundo laboral en crisis: se precariza en las formas de hacer, ser y estar en el trabajo
Hay segmentos del empleo formal que se informalizan porque se exigen más tareas o porque mientras se está en un trabajo se cumple con otro. La tecnología digital impacta de manera determinante a trabajadores y trabajadoras. Patricia Collado, socióloga e investigadora de Conicet-UNCUYO, nos ayuda a entender este “umbral de época”.
El pluriempleo y el trabajo informal se empieza a imponer como tendencia. Imagen generada con IA
Cruzar un umbral es dar un paso hacia algo desconocido, las expectativas y la incertidumbre se conjugan, hay desconcierto. Transcurrida una cuarta parte del siglo XXI, hay un hecho insoslayable: la humanidad está determinada por la tecnología digital. La transformación es tan grande que hay algunas certezas y muchas preguntas. Varios de esos interrogantes tienen que ver con el mundo del trabajo. En mayor o menor medida, el avance de la IA viene transformando cómo nos relacionamos con el entorno laboral, vertical y horizontalmente. En algunos casos, ya de manera definitiva. En Argentina, las modificaciones avanzan al mismo tiempo que se repite una palabra que nadie desea: precarización.
La precarización de una parte importante de las y los trabajadores del país no es una novedad, pero sí cómo, en los últimos años, particularmente después de la pandemia, se ha ido perdiendo la calidad del empleo. Veamos un número reciente que ilustra este cuadro de situación.
Desde el cambio de gobierno y la asunción de Javier Milei (diciembre de 2023), un dato que da cuenta de esta precarización es la serie oficial de informalidad medida por el Indec, que ha ido creciendo de manera sostenida, alcanzando un 44,2 % en el primer trimestre de 2026. Asimismo, el empleo asalariado privado registrado acumula 217.000 puestos menos desde noviembre de 2023. De esta manera, se reducen las personas que acceden a un contrato de trabajo, a la seguridad social, a vacaciones y aguinaldo y a beneficios de jubilación.

Patricia Collado, socióloga de la UNCUYO e investigadora del Conicet, se ha especializado en el estudio del mundo laboral. Recientemente, junto a otros cientistas, publicó un compilado de ensayos e investigaciones que analizan ese episodio inédito que fue la pandemia y el escenario posterior, a través de los casos de distintos trabajadores esenciales.
Desde Unidiversidad hablamos con Collado para conocer cómo está viendo la compleja escena laboral actual y fue clara en afirmar que, antes que nada, hay dos momentos históricos recientes para enmarcar cualquier análisis. Primero, dijo que la pandemia fue “un acontecimiento bisagra” que aceleró transformaciones latentes en el mercado de trabajo. En segundo lugar, indicó que el 2022 marcó un “umbral de época”.
“¿Por qué el 2022? Porque es cuando se empiezan a generalizar y extender las formas de interacción del conjunto de la población, sean o no sean trabajadores, con la inteligencia artificial. Entonces tenemos un mundo que se abre a las transformaciones laborales mediadas por tecnologías digitales, de las cuales la plataformización es solamente un segmento”, comentó. Sin embargo, en este punto es clave aclarar que estas transformadoras mediaciones digitales no vienen acompañadas de mejoras en la calidad laboral.
“Al contrario —comentó la socióloga—, podemos decir que vienen fuertemente acompañadas de una cada vez mayor precariedad vital del trabajo. Y voy a hacer énfasis en este concepto porque no es que el trabajo se precariza solamente en términos de derechos, se precariza en las formas de hacer, ser y estar en el trabajo”.
Para ahondar en este concepto, dijo que una variable de análisis es la “intensidad” y puso como ejemplo cómo se ha amplificado la jornada laboral. “Estás en situación de trabajo cuando atendés un mensaje de WhatsApp a las 10 de la noche. Y no solamente se extiende lo que hacés, sino también los controles. Porque te puedo estar controlando vía GPS o por cámara o por la forma en que tecleas la computadora”, ejemplificó y subrayó: “Estas discusiones hoy están sobre la mesa y, en un horizonte de mayor informalidad, mayor precarización y desfondamiento de las políticas de derechos laborales, afectan, absoluta y geométricamente, a los jóvenes”.
Veamos unos datos recientes en base al relevamiento del Indec. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), “el primer trimestre de 2026 confirmó una dinámica contractiva en el mercado laboral, con consolidación de la precariedad laboral. Si tomamos el segmento de personas de entre 14 y 29 años, tanto para varones como para mujeres, los guarismos casi triplican el de la población de entre 30 y 64 años”. Un dato más: esta situación afecta en particular a la población femenina.
Registrados o no, nos sobreexplotamos
En la visión de Collado, hay segmentos del empleo formal que se informalizan. ¿Cómo es esto? En palabras de la investigadora, esta situación se da “por enriquecimiento de tareas o porque me exigen más tareas o porque mientras estoy en un trabajo estoy cumpliendo con otro, porque eso lo permiten las tecnologías digitales. Entonces, me sobreexploto con actividades que se solapan. Son como capas de actividades. Por eso es mucho más extenuante y por eso surge el estrés, la angustia, las enfermedades de la soledad”.
Así, siguiendo a la socióloga, no solo tenemos la informalidad entendida como trabajo no registrado, que no cubre jubilación u otros derechos. “Tenemos segmentos de empleos informales dentro de la formalidad, sea por extensión de tareas, por extensión de jornada, por hipercualificación y resolución de otras actividades o porque llevo a cabo dos o tres puestos de trabajo ensamblados”, dijo y destacó que estas variables quedan afuera de las estadísticas.
Y si hay algo que habilita esta enorme transformación digital es “optimizar tu fuerza de trabajo”. Pero aparece un riesgo que ya habíamos nombrado y que tiene que ver con la salud mental. Collado se preguntó: “Si trabajás con esta intensidad, ¿cuántos años más vas a poder sostenerlo?”.
El malestar de la tecnología
Según un informe presentado a fines de 2025 por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) 4 de cada 10 personas con estrés económico presentan malestar psicológico, lo que representa síntomas de depresión y ansiedad. Y esto no es una característica exclusiva de la Argentina. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la brecha de tratamiento para trastornos mentales supera el 77,9 % en América Latina y el Caribe: más de tres de cada cuatro personas no reciben atención. Asimismo, solo el 2,1 % del presupuesto de salud se destina a salud mental en la región.
En paralelo, en Argentina, las modificaciones en materia de legislación laboral que ha llevado adelante el gobierno de Javier Milei han acelerado la tendencia hacia la informalidad que se venía registrando tras la pandemia y lo que ya hemos dicho sobre el impacto de la tecnología.
Recientemente, la consultora Equilibra cruzó datos sobre empleo en la Argentina tras el cambio de gobierno, donde observa lo que denomina como “economía dual”: esto quiere decir que el PBI alcanza su pico histórico, pero unos pocos sectores traccionan y el resto está estancado o cayendo. La parte más crítica de este modelo es que los sectores en expansión no generaron empleo: agro, minería y energía perdieron 2.000 puestos desde 2023. En tanto, el empleo destruido en la industria (175.000 puestos) y la construcción (88.000) fue absorbido por servicios no transables de baja productividad y con niveles de informalidad altos: cuentapropistas que operan en los sectores de transporte, restaurantes, comercio y servicio doméstico.

El propio presidente Milei vinculó la suba de informalidad con la reforma laboral de su gobierno, al señalar que “cayeron los registrados y subieron los independientes” como argumento para destacar los alcances de la ley de Modernización Laboral y el fomento de la figura del “emprendedor”. Por el contrario, consultoras como Equilibra atribuyen el fenómeno a un reemplazo de empleo formal por changas, trabajo en aplicaciones de delivery (Pedidos Ya – Rappi) y transporte (Uber – Cabify), y cuentapropismo de subsistencia (venta callejera y digital vía WhatsApp).
Volviendo a Collado y al concepto de precariedad vital, el foco en la Argentina postreforma laboral permite observar cómo el primer empleo y las condiciones de informalidad se terminan imponiendo como tendencia a lo largo de la vida laboral.
“No es que vos te insertes ahora en la informalidad porque es tu primer trabajo. Tu trayectoria de vida laboral va a estar surcada por eso. Entonces, los interrogantes son: si nosotros tenemos pirámides de población cada vez más envejecida, si tenemos una extensión de la vida laboral activa, si contamos cada vez con menos aseguramientos en salud y materia previsional, ¿a qué tipo de sociedad estamos apostando?; ¿cuál va a ser la calidad de vida de nuestras sociedades?; ¿quiénes van a ser los ganadores y los perdedores reales de este tipo de modelo social?
Por último, en la conversación con Collado también surgió hablar sobre qué están observando en estos días desde las Ciencias Sociales y desde su equipo de investigación ante este panorama de cara el futuro próximo y, en particular, a cómo se enfrenta esta situación desde la acción colectiva, qué lugar tienen los sindicatos y gremios ante el avance de la precarización laboral, donde la salud mental es una variable determinante.
“Es muy difícil hacer futurología, pero hay una transformación muy grande en la representación y en las organizaciones colectivas. Creo que hay un desmembramiento de los colectivos laborales y de la representación sindical. Las viejas formas de organización colectiva están dando poca cuenta, no es que no da ninguna cuenta, pero que están dando muy poca cuenta de estos malestares”, indicó.
Asimismo, puso el acento en que no son solamente los sindicatos, sino que toda acción que tiene que ver con la construcción social “es reenviada a la esfera individual”.
Patricia Collado, investigadora y y docente en la UNCUYO. Foto: gentileza
En paralelo, sobre las emociones negativas que dominan el ecosistema laboral, la investigadora analizó: “En general, una forma de malestar continuo se expresa en el deterioro de los climas laborales. En las relaciones horizontales, que se dificultan muchísimo y tienen que ver con las nuevas formas de interacción social. Nuestra sociedad, actualmente medida por tecnología, reconoce muy poco al otro. Esa individuación exacerbada tiene múltiples consecuencias. Una de las consecuencias sociales es la poca tolerancia y la gran beligerancia y violencia en las relaciones sociales. En vez de canalizarse en demandas colectivas, en acciones trasladadas a instituciones o derechos, esto se zanja cara a cara, siendo violentos, digamos. Y esto es problemática social muy grande”.
Entonces, Collado insiste con formular preguntas clave: “Creo que tenemos que ir al fondo y plantearnos ¿qué tipo de desarrollo armónico queremos? ¿Cómo queremos vivir como sociedades? ¿Cuál va a ser nuestra relación con la naturaleza? Tenemos una oportunidad única para determinar ‘cómo queremos vivir’, por la vía, justamente, de la transformación tecnológica que hay y la posibilidad de distribuir socialmente a escala humana las jornadas laborales”.
trabajo informal, mercado de trabajo, patricia collado,
Lavalle, Luján y Maipú tienen la mayor “brecha cloacal" de la zona metropolitana
Es uno de los datos incluidos en la investigación de Carla Carabaca Videla, socióloga y becaria del ...
21 DE JULIO DE 2026
La tecnología excluye a las personas mayores de la vida cotidiana
La expansión de las plataformas digitales transformó la forma de acceder a la salud, los servicios ...
21 DE JULIO DE 2026
La vida cotidiana pasa por una pantalla y profundiza la exclusión de las personas mayores
Casi todo se hace por medio de un celular: turnos médicos, transporte, bancos, y la lista sigue. El ...
20 DE JULIO DE 2026