Pasión, ansiedad, identidad colectiva: en Argentina se juega mucho más que un Mundial

En el país, el fútbol es más que un deporte. Tiene una fuerte carga simbólica y suele convertirse en un espacio donde se depositan ilusiones. Cómo se construye el vínculo afectivo con la selección y qué efectos puede tener en la vida cotidiana.

Pasión, ansiedad, identidad colectiva: en Argentina se juega mucho más que un Mundial

Pasión, ansiedad, identidad colectiva: en Argentina se juega mucho más que un Mundial. Foto: Eugenia Neme-Télam.

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Ernesto Gutiérrez

Publicado el 25 DE JUNIO DE 2026

En el país, el fútbol es mucho más que un deporte. Es una expresión cultural que atraviesa generaciones, une familias, construye recuerdos y funciona como un lenguaje común capaz de reunir a millones de personas alrededor de una misma pasión. Por eso, cada vez que juega la selección argentina, especialmente en una Copa del Mundo, las emociones se potencian hasta alcanzar niveles difíciles de encontrar en otros ámbitos de la vida social.

La expectativa, la incertidumbre y el deseo de ganar pueden despertar alegría, entusiasmo y esperanza, pero también nerviosismo, ansiedad e incluso estrés. A medida que avanza el Mundial 2026, y con el componente emocional adicional que implica la posible despedida mundialista de Lionel Messi y de una generación histórica de futbolistas, muchas personas experimentan sentimientos contradictorios que van desde la ilusión hasta la angustia.

Para comprender por qué un evento deportivo tiene semejante impacto emocional, la psicóloga María González Gaviola, del Hospital Universitario, analizó cómo se construye el vínculo afectivo con el equipo de fútbol que representa a la Argentina y qué efectos puede tener en la salud mental.

En Argentina, el fútbol es mucho más que un deporte. Foto: AFA

Cuando un partido se vive como algo personal

Según González Gaviola, el fenómeno futbolístico tiene una explicación que va mucho más allá de los noventa minutos de juego. "En Argentina el fútbol ocupa un lugar que excede ampliamente lo deportivo. Es una práctica cultural que forma parte de nuestra identidad colectiva. Por eso, los partidos de la selección movilizan emociones tan intensas: no solo vemos jugar a un equipo, sino que también proyectamos historias personales, recuerdos familiares, ilusiones compartidas y necesidades de encuentro y pertenencia", explicó.

La especialista señaló que durante un Mundial entran en juego emociones vinculadas a la expectativa y la incertidumbre. Aunque los resultados no dependen de quienes observan el partido, argentinos y argentinas sienten que hay mucho en juego. "El fútbol tiene una fuerte carga simbólica y suele convertirse en un espacio donde se depositan ilusiones colectivas. Por eso la tensión puede vivirse con mucha intensidad", sostuvo.

Antes de los encuentros decisivos, también aparece el nerviosismo, una respuesta que varía según las características de cada persona. "La ansiedad puede formar parte de cualquier situación significativa. Lo importante es que esas emociones no interfieran de manera importante con la vida cotidiana ni generen un sufrimiento excesivo", aclaró.

"La selección funciona como un símbolo colectivo que representa algo más amplio que un equipo de fútbol", dijo la especialista. Foto: AFA

La identificación emocional con la selección

Uno de los aspectos que más llama la atención durante los mundiales es la forma en que millones de fanáticos y fanáticas viven los triunfos y las derrotas como si fueran experiencias propias. Para la psicóloga, esto responde a un proceso de identificación profundamente arraigado. "La selección funciona como un símbolo colectivo que representa algo más amplio que un equipo de fútbol. Representa una historia compartida, una cultura y una identidad nacional", explicó. Esa identificación hace que muchas veces el estado de ánimo quede ligado al resultado deportivo. 

Sin embargo, González Gaviola remarcó que no se trata de un fenómeno exclusivo del fútbol. "Vivimos en una cultura donde los eventos se experimentan con mucha pasión y sentimiento, ya sea un recital, una celebración o un partido. Pero el fútbol tiene un protagonismo enorme. Cuando una persona deposita expectativas e ilusiones en un acontecimiento, el resultado puede influir transitoriamente en su estado de ánimo", afirmó.

La especialista destacó, además, el papel que cumple la identidad nacional durante una Copa del Mundo. "El Mundial es uno de los pocos acontecimientos que logra reunir simultáneamente a millones de personas alrededor de un mismo objetivo. En un país atravesado por tensiones económicas y sociales, la selección puede convertirse en un elemento de cohesión que fortalece el sentimiento de pertenencia y nos mantiene unidos por una causa común", señaló.

El Mundial es uno de los pocos acontecimientos que logra reunir simultáneamente a millones de personas alrededor de un mismo objetivo. Foto: AFA

Cuándo la pasión puede convertirse en un problema

Si bien experimentar emociones intensas durante un Mundial es algo habitual, existen situaciones en las que la ansiedad puede alcanzar niveles preocupantes. González Gaviola advirtió que es importante prestar atención a determinadas señales.

"Cuando aparecen síntomas físicos intensos, insomnio, dificultades para trabajar o estudiar, irritabilidad marcada, aislamiento o un sufrimiento que continúa mucho tiempo después de los partidos, es importante observar lo que está ocurriendo", explicó.

Quienes tienen antecedentes de trastornos de ansiedad, ataques de pánico o altos niveles de estrés pueden verse más afectados por la intensidad emocional que genera un Mundial. “Sin embargo, el torneo no suele ser la causa principal, sino un factor que potencia situaciones preexistentes", afirmó. Entre los grupos más vulnerables mencionó a personas con dificultades para regular sus emociones, antecedentes de ansiedad, altos niveles de estrés cotidiano o situaciones vitales complejas.

A esto se suma el impacto de las redes sociales y la cobertura permanente de noticias deportivas. "La exposición constante puede aumentar la sensación de tensión porque mantiene a la persona conectada de manera continua con la expectativa y la incertidumbre. Las redes sociales amplifican las emociones colectivas, tanto las positivas como las negativas", advirtió.

No solo vemos jugar a un equipo, sino que también proyectamos historias personales, recuerdos familiares, ilusiones compartidas. Foto Javier Corbalán-Télam

Cómo disfrutar del Mundial 

Para la especialista, el desafío consiste en encontrar un equilibrio que permita vivir la pasión futbolera sin que se convierta en una fuente de sufrimiento.

Entre las principales recomendaciones menciona recordar que se trata de un evento deportivo, compartir los partidos con otras personas, evitar la sobreexposición informativa y sostener hábitos saludables. "Mantener las rutinas habituales de sueño, alimentación y actividad física ayuda a regular las emociones y a atravesar los momentos de mayor tensión de una manera más saludable", explicó.

También consideró útil tomar pequeñas pausas durante los encuentros futbolísticos más intensos. "A algunas personas les sirve levantarse, caminar unos minutos o alejarse momentáneamente de la pantalla cuando sienten que la tensión es excesiva", comentó. 

El rol del entorno cercano 

"Familiares y amigos pueden ayudar validando las emociones sin burlarse ni minimizarlas, pero también colaborando para poner las cosas en perspectiva cuando la preocupación se vuelve demasiado intensa o desproporcionada", señaló.

Es que a veces no solo entra en juego un resultado deportivo, sino también otras expectativas, deseos o necesidades personales más profundas. Para la profesional, reconocer qué emociones estamos depositando en ese partido puede ayudar a comprender mejor lo que sentimos. Si el malestar es muy intenso, recomendó consultar con un profesional de salud mental.

Para María González Gaviola, los ídolos suelen acompañar diferentes etapas vitales y por eso sus despedidas generan tanto impacto emocional. Foto: Fernando Gens-Télam

El Mundial de las despedidas y el impacto de Messi

El Mundial 2026 presenta un componente emocional adicional para argentinos y argentinas. Más allá de la competencia, este torneo internacional podría ser la despedida de figuras clave de la selección que han acompañado a las personas en distintos momentos de sus vidas, como para el 10 de la selección argentina.

"Messi ocupa un lugar que trasciende lo futbolístico. Muchas personas crecieron siguiendo su carrera y compartieron con él momentos de frustración, perseverancia y triunfo. Por eso, la posibilidad de estar viendo sus últimos partidos mundialistas despierta emociones similares a las que aparecen cuando termina una etapa importante de la vida", sostuvo.

La especialista las comparó con los procesos de duelo. "No se trata solamente de tristeza, también aparecen gratitud, nostalgia y la necesidad de resignificar recuerdos asociados a esa figura. Los ídolos suelen acompañar diferentes etapas vitales y por eso sus despedidas generan tanto impacto emocional", explicó.

El Mundial también genera numerosos efectos positivos para la salud emocional. Foto: Javier Corbalán-Telam

El Mundial también motiva

Cuando rueda la pelota no todo es estrés y ansiedad. El Mundial también genera numerosos efectos positivos para la salud emocional: favorece el encuentro social, fortalece los vínculos, genera emociones positivas compartidas y promueve sentimientos de pertenencia. Y algo aún más importante, estos eventos ofrecen espacios de disfrute especialmente valiosos en contextos marcados por preocupaciones económicas o incertidumbre.

"Muchas veces el Mundial funciona como una pausa emocional, permite compartir momentos de alegría, celebración y esperanza con otras personas", afirmó González Gaviola. 

Incluso puede convertirse en una fuente de motivación para afrontar las obligaciones cotidianas. La profesional sostuvo que puede generar entusiasmo para transitar las actividades y las responsabilidades diarias porque existe la expectativa de que llegará el momento de ver el partido. “Esa ilusión compartida tiene un efecto positivo en muchas personas", manifestó.

En definitiva, la pasión que despierta la selección argentina durante una Copa del Mundo es el reflejo de algo mucho más profundo que el deporte. “Es una manifestación de identidad, pertenencia y emoción colectiva que puede generar desde nerviosismo hasta felicidad extrema. La clave está en disfrutarla sin perder de vista que detrás de cada resultado sigue existiendo una vida mucho más amplia que cualquier marcador”, señaló.

 

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