Piedemonte: sin el visto bueno de Hidráulica, no se podrán aprobar nuevos proyectos

Un desarrollo urbanístico no podrá avanzar sin el dictamen de la repartición. Su titular, Yamila Arnosti, explicó que trabajan para proteger a barrios que ya se levantaron sin las obras de contención necesarias. Las estrategias para cuidar el sistema de defensa aluvional del Gran Mendoza.

Piedemonte: sin el visto bueno de Hidráulica, no se podrán aprobar nuevos proyectos

Arnosti explicó que la urbanización sin control del piedemonte genera riesgo para sus habitantes y sus bienes. Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

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Verónica Gordillo

Publicado el 14 DE OCTUBRE DE 2022

Ningún proyecto urbanístico de envergadura podrá avanzar en el piedemonte sin el dictamen favorable de la Dirección de Hidráulica. La directora de esa repartición, Yamila Arnosti, consideró positivo el cambio previsto en la ley que regula las actividades en la precordillera y el piedemonte del área metropolitana, ya que explicó que refuerza el objetivo que persiguen: cuidar y mantener en buen estado el sistema de defensa aluvional del Gran Mendoza, que es igual a cuidar la vida y los bienes de sus habitantes.

“Lo positivo con esta ley, y con todas las acciones que se vienen realizando, es que nos encontramos varios organismos trabajando con un mismo objetivo, que es proteger toda la zona de piedemonte, los bienes y las vidas de quienes allí residen y de quienes están previendo instalarse en esa zona”, expresó la funcionaria.

Con la norma en vigencia, el dictamen de Hidráulica será determinante para que avancen los proyectos futuros. La repartición también trabaja para regularizar la situación de los barrios que se construyeron sin las obras de defensa aluvional necesarias, e incluso, que se ubicaron sobre cauces o cambiaron su curso en esta franja territorial que comparten Capital, Godoy Cruz, Las Heras y Luján de Cuyo.

 

Urbanización sin control

Durante años, la urbanización en el piedemonte se concretó en forma desordenada, se vendieron condominios sin las autorizaciones en regla, sin servicios básicos y sin obras indispensables de contención aluvional. Esos fueron los fundamentos del decreto que firmó en febrero de 2019 el exgobernador Alfredo Cornejo, que determinó la emergencia ambiental en el piedemonte del área metropolitana y suspendió por un año todo pedido de autorización para construir en esa zona.

El sustento de esa decisión fue un estudio que realizó el Instituto Nacional del Agua (INA), que concluyó que, a lo largo de los 1244 km² de esa franja territorial, vivían 10 mil familias y que, de continuar el avance urbano al mismo ritmo, el impacto sobre ese territorio y aguas abajo se multiplicaría entre 2 y 7 veces. A partir de ese momento, representantes de distintos organismos estatales y de las cuatro comunas comenzaron a trabajar en una ley específica del piedemonte, que se aprobó el 7 de septiembre de 2022 y que determinó que los proyectos ingresarán y serán evaluados en una única ventanilla: la Unidad Interjurisdiccional Piedemonte (UIP), de la que forma parte Hidráulica.

Arnosti explicó que quien pretenda construir un barrio en el piedemonte debe entender que eso implica realizar obras aluvionales. Foto: Unidiversidad

 

El escudo de protección aluvional

¿Por qué es importante que Hidráulica tenga poder en las decisiones que se tomen en el piedemonte? Arnosti explicó que el organismo tiene jurisdicción sobre los cauces y sobre el sistema de defensa aluvional de Mendoza, un riesgo siempre latente debido a una característica de las tormentas estivales: cae mucha agua en poco tiempo. El piedemonte es zona de descarga, una primera barrera natural de absorción a la que se suma otra construida por el ser humano y que está formada por los diques Maure, Frías, Papagayos y San Isidro, cuya función es retener el líquido e ir liberándolo en forma controlada a través de una serie de canales y zanjones. Por eso, destacó la funcionaria, es necesario mantener ese sistema de defensa en condiciones, que no se alteren ni interrumpan cauces, ya que, si el agua no encuentra esos cauces, seguirá su camino sin control y se producirán inundaciones, entre otros problemas.

Cuidar el buen estado de ese escudo de defensa es la tarea del personal de la dirección, que tenía un presupuesto asignado para 2022 de 60 millones, al que se sumaron refuerzos que lo elevaron a 100 millones de pesos. De las 60 personas que trabajan en la repartición, la mitad está en el área operativa, cuya función es el mantenimiento del sistema, y el resto se desempeña en el sector de ingeniería, que proyecta nuevas obras de defensa aluvional y evalúa los proyectos privados y determina las obras que deben realizar.

 

Evaluar lo nuevo y regularizar lo construido

Arnosti dejó en claro que existen zonas del piedemonte que se pueden urbanizar, pero subrayó que es necesario que se haga en forma ordenada. Dijo que lo que se construyó sin planificar sobre un territorio frágil de descarga de agua acarrea consecuencias negativas para la población, pero también mayores costos, porque una vez instalados, las comunas y el Ejecutivo deben financiar obras de protección y llevar servicios básicos sin un plan maestro y a largo plazo.

“El desarrollador que quiera hacer un proyecto en el piedemonte tiene que entender que eso conlleva ejecutar obras de defensa aluvional, de protección, que construir en este lugar no es lo mismo que construir en el centro. Es muy importante que ese desarrollo se haga de forma ordenada, porque todo termina impactando no solo en el lugar donde se construye, sino también aguas abajo. Por eso, es central que entendamos que tenemos esta amenaza natural y que debemos actuar en consecuencia”.

Siguiendo esa lógica, Arnosti explicó que la repartición evaluará los nuevos proyectos y determinará qué obras de contención y defensa aluvional se deben realizar, una tarea que hacían antes de la ley, aunque ahora los privados no podrán avanzar sin ese dictamen. Otra tarea, comentó la ingeniera civil, es regularizar la situación de los barrios que se construyeron sin las aprobaciones y las obras necesarias. En este sentido, señaló que las realidades son diversas, algunas problemáticas son muy complejas, como los condominios asentados sobre cauces como el San Isidro, y otras que necesitan realizar obras de defensa aluvional y donde los habitantes mostraron predisposición a solucionar el problema.

Arnosti mencionó que no existe una obra de defensa estándar que deban hacer los barrios, que en algunos lugares no hay lugar físico para estas construcciones, por lo que el equipo realiza verdaderos "trajes a medida" para que cuenten con protección.

En cuanto a las obras de defensa aluvional, la funcionaria las dividió teniendo en cuenta las escalas: las más pequeñas son las que debe realizar quien desarrolla el proyecto y quienes habitan o habitarán el barrio, mientras que las de gran escala las proyecta y construye la provincia, en algunos casos con fondos propios, y en otros, con financiamiento nacional.

Durante todo el año, el personal de la repartición trabaja para mantener en condiciones el sistema de defensa aluvional. Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

 

Obras indispensables

Teniendo en cuenta la urbanización desordenada del piedemonte, Arnosti explicó que proyectan obras de envergadura para proteger barrios que, en muchos casos, fueron construidos sin las habilitaciones necesarias. En este sentido, ya licitaron por 600 millones de pesos la extensión del colector Blanco Encalada (de la Panamericana hacia el Oeste), un escudo que protegerá a 106 barrios en los que viven 25 mil personas, de acuerdo al informe que les brindó la comuna de Luján de Cuyo.

Hidráulica también proyectó y finalizó obras en la franja del piedemonte de Godoy Cruz, donde construyeron pequeñas presas aluvionales, de baja altura, para proteger a tres barrios. Además, en la zona de Capital y Las Heras, trabajan para mantener en buen estado las grandes obras de defensa aluvional, que se construyeron hace cuarenta años y que necesitan mantenimiento y refuncionalizaciones.

Arnosti subrayó que también trabajan en el diseño de obras para zonas que hoy no están urbanizadas, pero que tienen posibilidades de desarrollo, específicamente arriba del autódromo de Godoy Cruz. Hacer esas pequeñas presas implicaría orden, no correr detrás del incendio, sino preparar el terreno primero para que después se construyan barrios, una posibilidad que analiza el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV).

 

El círculo de la basura

Anosti comentó que ya iniciaron –junto con Vialidad y las comunas– el trabajo de limpieza del sistema con el objetivo de dejarlo a punto para el verano, cuando se producen tormentas estivales que implican mucha caída de agua en poco tiempo. La funcionaria comentó que gastan muchos recursos en esta tarea y, solo a modo de ejemplo, comentó que retiraron 300 toneladas de basura del colector Papagayos, lo que implicó 150 viajes de camión, una situación que calificó como incomprensible, teniendo en cuenta que hay recolección de residuos puerta a puerta.

“Nos encontramos sillones de tres cuerpos, televisores, cubiertas, cosas que la gente descarta como si fuera un basural a cielo abierto, cuando son las obras de protección que tienen que estar en condiciones. Lo peor es que todos estos colectores están unidos al Cacique Guaymallén, que es nuestro proveedor de agua para las plantas potabilizadoras y para el riego de nuestros cultivos, o sea que, en definitiva, estamos contaminando lo mismo que consumimos”, fueron sus palabras.

La ingeniera apeló a la conciencia ciudadana. Dijo que, si bien los colectores están vacíos la mayor parte del año, es necesario mantenerlos limpios porque son los descargadores de agua cuando se producen las grandes crecidas a raíz de las tormentas estivales.

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