¿Puede el arte contribuir a la salud mental?

Desde el Incihusa-Conicet brindan talleres de teatro en centros de salud mental de Mendoza para adolescentes y jóvenes. La propuesta, que surgió de una tesis doctoral, refuerza la idea de que la ciencia en diálogo con el sistema de salud puede aportar herramientas concretas para quienes atraviesan un proceso de internación.

¿Puede el arte contribuir a la salud mental?

La iniciativa se desarrolló en el Centro Integral Provincial de Atención de Urgencias del Adolescente (Cipau) de Mendoza / Foto gentileza Incihusa

Investigación

Unidiversidad

María Sofía Cubillos, María Emilia Solchaga, Julia Púrpura y Abril Marticorena, practicantes en Incihusa-Conicet

Publicado el 02 DE JULIO DE 2026

¿Puede el arte contribuir a la salud mental? Desde el Incihusa-Conicet surgió un proyecto para aportar al tratamiento de adolescentes y jóvenes en internación a través de talleres de teatro. La iniciativa se desarrolló en el Centro Integral Provincial de Atención de Urgencias del Adolescente (Cipau) de Mendoza y tiene su origen en una investigación doctoral sobre prácticas artísticas en instituciones de salud mental.

Cuando hay una situación de salud mental, lo primero que se ve afectado es el contacto social, la expresión y el vínculo con otros. Es desde esa premisa que el Cipau se vinculó con el Incihusa para incorporar talleres de teatro como parte del tratamiento durante los períodos de internación.

Lo que ocurre dentro del taller no es simplemente preparar una obra ni apunta únicamente a lo recreativo. Chicos y chicas que muchas veces no se conocían entre sí, que en ese momento tienen dificultades para vincularse incluso con sus propias familias, de repente tienen que crear algo juntos. En ese proceso ponen el cuerpo y la palabra en acción, en contacto con otros.

El taller trabaja de forma transversal las capacidades que se ponen en juego en esos vínculos: la comunicación, la expresión y la vinculación, herramientas que justamente suelen verse afectadas durante los períodos de internación en salud mental. El arte se convierte así en una herramienta para fortalecerlas en la práctica.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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De la tesis doctoral a la transferencia institucional

El origen de esta iniciativa está en una investigación académica. Estefanía Ferraro, becaria del Incihusa, desarrolla su tesis doctoral sobre las prácticas artísticas que tienen lugar en centros de salud mental para adolescentes y jóvenes. Su abordaje combina el estudio de casos, la etnografía, la observación participante y entrevistas en profundidad.

Lo que el trabajo de campo reveló fue sistematizado y puesto a disposición de la comunidad a través del Servicio Tecnológico de Alto Nivel (STAN), que formaliza la transferencia de esos hallazgos hacia el sistema de salud. De esta manera, el conocimiento producido desde la ciencia se convierte en una intervención concreta con respaldo institucional del Conicet.

En varios casos, los participantes continúan con la actividad artística una vez que concluye la internación. Aunque esto no ocurre de manera homogénea, refuerza la idea de que el arte puede aportar a la trayectoria de salud de una persona más allá del tratamiento clínico.

Una apuesta hacia la inserción social

El horizonte de la propuesta va más allá del ámbito hospitalario. El equipo del Incihusa proyecta desarrollar espacios de este tipo accesibles por fuera de la internación, como herramienta de inserción social para jóvenes en procesos de recuperación. La vinculación a través del arte aparece así como una vía posible para acompañar el regreso a la vida cotidiana.

Para conocer más, se puede ver el reel que acompaña esta nota, donde se sintetizan los principales aspectos de proyecto

*Comité de Divulgación Científica del Incihusa

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