Revivir la Cuarta Sección: hay proyectos, pero se desinflan sin planificación integral

A lo largo de las décadas, la “ciudad vieja”, al este de la Capital provincial, ha tenido distintas intervenciones, pero no termina de levantar. Cómo se habilita el desarrollo para una zona con gran potencial, pero sin grandes inversiones. Desde el municipio, el Colegio de Arquitectos y la UNCUYO, especialistas en desarrollo urbano dan su punto de vista.

Revivir la Cuarta Sección: hay proyectos, pero se desinflan sin planificación integral

Render del proyecto para desarrollar el Distrito Fundacional, en la zona del acuarta este

Sociedad

Diseño urbano

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Ezequiel Derhun

Publicado el 13 DE ABRIL DE 2026

Caminar por la Cuarta Sección, en la zona este de la Ciudad de Mendoza, es una experiencia con vaivenes de todo tipo. Todo depende de qué vereda se transite. Incluso, en una misma cuadra se observan diferentes postales: hay antiguas fachadas que se descascaran, veredas desmejoradas y persianas bajas de viejos negocios. También hay vida, hay comercio y mucho tránsito. Una turista observará que Google Maps marca que hay diferentes sitios históricos, ya que es la zona donde se fundó Mendoza. Sin embargo, la carga de ser la “ciudad vieja” se palpa al recorrer sus arterias. Con el enorme desafío de “revivir” una zona que se percibe como olvidada, diferentes instituciones buscan puntos de encuentro para pensar y desarrollar una ciudad posible, que incluya una densificación sostenible para 2050. 

Los planes a largo plazo no son una constante para las diferentes gestiones municipales, más acostumbras a sortear las diversas crisis que a planificar las próximas décadas. Pero en este caso, repensar esta zona de la Capital toma un carácter apremiante dado el crecimiento desigual que está teniendo toda el área metropolitana de Mendoza.  

Por esta razón, para saber qué están visualizando, buscamos la voz de las personas que investigan, estudian y trabajan para saber qué hacer en las próximas décadas. Desde la comuna, desde la academia y desde el colegio que agrupa a profesionales de la arquitectura de Mendoza proyectan en esa sintonía. Sin embargo, hay pasos que no se han dado, proyectos que se han frenado y una tendencia sostenida a abandonar esa zona. El presente es desafiante: revitalizar el “Centro” y zonas aledañas como la Cuarta Sección es uno de los retos más grandes para el urbanismo de Mendoza.  

"No queda otra opción que crecer en altura", adelanta Eva González, a cargo de la Secretaría de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Capital. Bajo su comando, un equipo de arquitectas está planificando cómo revitalizar la Ciudad.            

“Como se puede ver, la Tercera y Cuarta Sección están deprimidas, pero también están deprimidos todos los alrededores del Centro”, dice a modo de introducción a la problemática Sergio Rizzo, arquitecto responsable del Observatorio Urbano del Colegio de Arquitectos de Mendoza (Camza). 

“Creemos que es una zona que necesita un estudio sociológico importante”, comentan Lorena Corica y Jimena Piovano desde el Laboratorio de Desarrollo Urbano Territorial de la carrera de Arquitectura de la UNCUYO. 

Todas voces que ayudan a responder preguntas fundamentales: ¿cómo atraer de nuevo a la gente a vivir a esa zona clave de la Ciudad?, ¿cómo convencer al inversor privado de emprender en un área antigua y abandonada?, ¿por dónde empezar cuando han pasado tantos años de abandono? 

Sacarse los prejuicios 

Tras el devastador terremoto de 1861 que derrumbó las grandes edificaciones que rodeaban la actual plaza Pedro del Castillo, la ciudad nueva, el progreso, se planificó desde la Avenida San Martín hacia el oeste. Ese estigma, el de ser la ciudad vieja, dijimos, aún persiste. Claro, el valor patrimonial e histórico que tiene hoy la Cuarta Sección es innegable, pero no pareciera alcanzar para volver a ser imán en la vida de mendocinos y mendocinas. Es posible que nunca más lo vuelva a ser, pero sí se pueden resignificar sus calles y edificaciones.     

Desde aquel entonces, la percepción social negativa ha sido alimentada por distintos factores, incluyendo la inseguridad como una de sus aristas más complejas. Corica y Piovano comentan que ya trabajaron en un proyecto para mejorar la zona del microcentro en conjunto con la Municipalidad. De ese trabajo, que también apunta a la sostenibilidad hacia 2050, surge la idea de pensar la Ciudad en dos capas que se superponen, la morfológica y la social.  

“Para el microcentro, trabajamos en distintas dimensiones de la morfología urbana, desde la gestión ambiental, el tratamiento de residuos, el tratamiento de agua y la movilidad sustentable. Hicimos el diagnóstico y las propuestas prácticas, pero también aclaramos que es imposible descontextualizar. No podíamos pensar el microcentro sin la zona metropolitana de Mendoza, no podíamos trabajar en ese polígono sin contemplar otras zonas, como el caso de la Cuarta”, dice Corica. 

En tanto, desde la comuna tienen muy claro que la zona tiene que superar una serie de prejuicios. Estiman que también debe haber un cambio de mirada, de paradigma respecto a la cultura vecinal. “No es tan sencillo. Tenemos lugares donde no tenemos respuesta. Al ABL (alumbrado, barrido y limpieza) se le incluye la seguridad y el arbolado. Se ponen brazos a las luminarias para iluminar las veredas, se hace la limpieza igual que en cualquier lado, tenemos el mismo trabajo y dedicación en la Quinta Sección que en la Cuarta, no diferenciamos zonas, pero sí tenés distinta cultura”, detallan desde el equipo comunal. 

Distrito Fundacional, un masterplan en el horizonte     

La Cuarta Sección este ha tenido distintas intervenciones en las últimas décadas en busca de revalorizar la zona. Una, determinante, fue el Museo del Área Fundacional, en la plaza Pedro del Castillo, inaugurado en 1993. Luego, entre 2001 y 2003, se intervino toda la zona de la Alameda, paseo icónico de la Ciudad desde que José de San Martín fue gobernador de la provincia. La tercera gran transformación urbana, y la más reciente, fue la remodelación del Parque O’Higgins, en 2019.  

Estas tres áreas son parte fundamental de un nuevo masterplan que ya fue concursado para la puesta en valor de la Cuarta y la Tercera Sección. Hay un proyecto ganador, pero hoy es más un horizonte que una posibilidad concreta de avanzar, más allá de que se están dando algunos pasos, como la remodelación y ampliación del Museo del Área Fundacional (habilitación de la cámara subterránea). 

El proyecto de Distrito Fundacional busca transformar y valorizar la plaza Pedro del Castillo, el Parque O’Higgins y la Alameda para vincular la zona este con la zona oeste de la Cuarta Sección, que es el ejemplo positivo de una gran transformación urbana, tras la inauguración del Parque Central, que revitalizó el espacio y, a su vez, expuso cómo fue creciendo y desarrollando un área y se vino abajo la otra, a escasas cuadras, con la Avenida San Martin como línea divisoria de dos realidades similares, pero con diferencias profundas. 

Esta es la plaza Pedro del Castillo, que contiene al Museo del Área Fundacional. Foto: Ciudad de Mendoza

Desde el equipo de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Eva González afirma que se irá paso a paso, pero que el objetivo está en revalorizar y que el interés del sector privado es real: "Hoy hay tres inversores importantes que quieren empezar a construir alrededor del Área Fundacional, en donde hay grandes baldíos y donde tienen la intención de hacer edificios". En el masterplan está la refuncionalización del exasilo de ancianos San Vicente de Paul como un espacio multimodal

Ahora bien, una pregunta clave de este proceso hacia 2050, es cómo pasar de la imagen proyectada en un render (cómo se vería la obra completa con una ejecución completa) a la realidad, a lo posible. 

Para Corica y Piovano, de la UNCUYO, la Cuarta tiene “un potencial increíble en muchos aspectos, pero no dispara, no levanta”. ¿Por qué? Para las arquitectas, la intervención del espacio público debe ser completa, para que la zona deje de ser expulsiva y apunte a un “espacio público de calidad”, que implique reducir la contaminación, mejorar la transitabilidad y gestionar recursos, en particular para que no todo apunte a la “obra nueva”. En cambio, sugieren la opción de “intervenir dentro de los edificios, para que los existentes se recuperen". Y asi, poder "pensar en políticas de financiación para los consorcios para que puedan hacer estas modificaciones”.    

La propuesta de la Municipalidad, en esa sintonía, tiene que ver con la actualización de una ordenanza de planificación urbana (ord. 3978/19) que apunta a los usos mixtos, para transformar las zonas que antes eran netamente residenciales en "microciudades" o espacios de cercanía. De alguna manera, esta modificación busca una “vuelta al barrio”. Esto quiere decir que se pretende que las y los vecinos puedan realizar todas las actividades diarias en su lugar de residencia: farmacia, verdulería, trámites, fomentando la caminabilidad. "Ahora vamos a generar que sean microespacios en donde tengan todo lo que necesiten y la gente empiece a moverse y a generar también un cambio en el desarrollo económico del lugar", detallan desde el Laboratorio de Desarrollo Urbano municipal. 

Así se ve el proyecto ganador para crear el Distrito Fundacional

Primeros pasos para revivir la Cuarta Sección

La zona este de la Cuarta, como dijimos, ha tenido diferentes intervenciones en distintos momentos de las últimas décadas, pero no han alcanzado. Tras la pandemia, hubo un fenómeno que se acentuó, como en otras ciudades del mundo: muchas personas buscaron opciones en la periferia del área metropolitana. En el caso de Mendoza, esta minimigración se concentró en Luján de Cuyo y Maipú, los departamentos donde más creció la población según el último censo nacional. Muchos de los inversores privados de la provincia acompañaron este fenómeno, desarrollando grandes proyectos en esos lugares. Por esta razón, siempre es una gran incógnita cómo seducir a los capitales privados para que miren con interés a la zona este de la Ciudad de Mendoza para potenciar sus emprendimientos.

Para Lorena Corica y Jimena Piovano, del Laboratorio Urbano de la UNCUYO, hay que abrir el diálogo para la toma de decisiones. “Hay que sentarse con todos los actores políticos y desarrolladores inmobiliarios. Pero también sondear a la población para ver qué es lo que pasa con la mirada de afuera y también la mirada de adentro. Nosotros, particularmente, creemos que es una zona que necesita un estudio sociológico muy importante, el cual no se le ha dado”. Incluso, advierten que fomentar la “construcción en alto”, elevar los indicadores urbanos y facilitar la obra nueva termina aumentando el precio del suelo, lo que deja consecuencias contrarias a las esperadas. Por esta razón, insisten en profundizar los estudios en dos capas, lo físico y lo social, ya que “no ha habido políticas de ningún tipo, ni nacionales, ni provinciales, ni municipales que estimulen la reutilización de los edificios existentes”. 

Desde la Municipalidad comprenden el fenómeno y desde Desarrollo urbano celebran que se pueda avanzar con la ordenanza para habilitar usos mixtos de las edificaciones, ya que aún hay un camino para recorrer ahí. En paralelo, mientras, potenciar el futuro del Distrito Fundacional sigue en la mira de la comuna, que tiene una mirada positiva sobre “esa familia que se fue con 30 o 40 años y hoy tiene 60 años y quiere volver para estar cerca de todo lo que la Ciudad te da”. Ese grupo objetivo, afirman, “va a querer vivir en un edificio con espacios lindos, agradables, amplios, con amenities“. 

Mapa zonificado de la Ciudad de Mendoza. Foto: Unidiversidad

Eva González —quien habló con este medio acompañada por las arquitectas Paula Mirabile, Mercedes Morandini y Paola Meretta (Obras Públicas)— acentúa que hay que cambiar la visión del mendocino: “Está acostumbrado a una ciudad chata, una ciudad sin crecimiento. Hoy tenemos que cambiar ese paradigma. Tenemos que hacer que la ciudad empiece a crecer en altura. ¿Por qué? Porque nosotros no podemos seguir creciendo hacia las zonas productivas y no podemos seguir creciendo hacia el piedemonte. Entonces, tenemos un área, una mancha urbana de 33 km², que tenemos que consolidar y tenemos que crecer en altura porque es muy cara tener una ciudad tan chata, tan baja y con tanto servicio”. 

En paralelo, desde el Camza (que fue uno de los promotores del concurso de ideas para el Distrito Fundacional) Sergio Rizzo da una opinión más determinante: “No hay que mejorar lo que tenemos, hay que cambiar la forma de hacerlo", pasando de una planificación de corto plazo a una "planificación para los próximos 100 años". 

“La visión desde el Observatorio Urbano del Colegio es que la gestión como tal, cual sea la municipalidad, de hacer de forma independiente no va a dar los frutos que supone, va a requerir un esfuerzo muy grande y los frutos van a ser limitados, porque la solución no viene de parte de algunas medidas especiales: una tasa municipal más, una tasa municipal menos, un poco más de luz o menos luz en las calles, la solución va por una gestión mucho mayor y más amplia, en la que tienen que intervenir el gobierno de la provincia, los prestadores de servicio y, por supuesto, el municipio. Esto no es una cuestión aislada”, comenta Rizzo y surge la idas y vueltas que ha tenido la figura institucional de Unicipio, que nunca termina de conformarse como una entidad uniforme para todos los departamentos del Gran Mendoza. 

Mirando al futuro, Rizzo pregunta: “¿Qué hacemos con la falta de servicios que permiten el arraigo? ¿Qué hago si voy al área fundacional y construyo un par de edificios, de 80, 100 departamentos y no tengo escuela? Entonces, no me sirve el barrio, no me arraiga, no me da los servicios que necesito. ¿Qué pasa si quiero hacer esto y no tengo la red de agua y cloacas? Más que todo en las zonas viejas y deprimidas, como la Tercera y Cuarta sección ¿Quién las renueva? ¿Cuándo las renuevan? Por el otro lado, viene la gestión social. La gente de la municipalidad tiene que considerar que tiene que hacer una gestión social con los vecinos que quieran vivir en la Capital, establecer cuáles son los que tienen verdaderamente poder adquisitivo y ponerlos en contacto con entes financieros, porque la gestión social es la más importante. Porque si vos no tenés a quién venderle, te vas a ir a construir a la Quinta Sección un edificio gigante, precioso para que venga a comprarlo el tipo que más plata tiene, que no es el que más vivienda necesita”. 

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