Silobolsas, el "invento argentino" que también se utiliza en Mendoza

Se crearon en 1970 en los EE. UU., pero un ingeniero argentino las adaptó para poder almacenar granos. Adrián Orozco, ingeniero zootecnista del INTA, habló con Unidiversidad, contó su historia y dio detalles sobre qué uso se les da en la provincia.

Silobolsas, el "invento argentino" que también se utiliza en Mendoza

Télam

Sociedad

Unidiversidad

Ernesto Gutiérrez

Publicado el 01 DE AGOSTO DE 2022

Las silobolsas son un "invento argentino", así, entre comillas. Es que, si bien su invención data de la década de 1970 en los Estados Unidos, en la Argentina fue a partir de la década de 1990 cuando le dieron un uso distinto, con una tecnología aplicada al almacenamiento de granos y desarrollada por el ingeniero agrónomo Cristiano Casini junto al INTA. Desde ese momento, las silobolsas comenzaron a verse en los campos. Aunque hacia finales del 2000 ya eran muy utilizadas, en los últimos años, su empleo se masificó y hoy son sinónimo del acopio en el país.

El objetivo original en el país del norte fue conservar forrajes para la alimentación animal y evitar las inundaciones. En Argentina,  con el tiempo, se volvieron un producto clave para los productores agropecuarios del país a la hora de almacenar y acopiar la cosecha.

Adrián Orozco es ingeniero zootecnista de la Estación Experimental Agropecuaria Rama Caída del INTA. En diálogo con Unidiversidad, sostuvo: “Las silobolsas son un sistema que permite almacenar granos secos de maíz, soja, trigo y girasol en el propio establecimiento productor, con condiciones de calidad óptimas, sin humedad y por muy bajo costo”.

Según el experto, la silobolsa está construida por tres capas de diferentes materiales que buscan separar lo máximo posible las cosechas del ambiente, así como evitar el impacto de la luz, la humedad y las plagas. “Por esos atributos, se convirtió en una herramienta central para los productores de la Argentina”, dijo Orozco. 

Una caja de ahorro en el propio campo

Las silobolsas, tal como se las conoce en el presente, son una innovación del ingeniero agrónomo Cristiano Casini que, junto al INTA, adaptó el sistema de guardado a un sistema de almacenamiento de granos. Casini contó hace unos años a la revista El Federal que la investigación para la adaptación de las bolsas plásticas surgió en 1994.

"Trabajábamos sobre la conservación de semillas en ambientes herméticos, hicimos ensayos experimentales y vimos que la conservación con trigo no perdía la germinación", recordó. Luego siguieron las pruebas en otros granos: "Comprobamos que el sistema andaba bien en grandes escalas".

"Durante 2000/01 hubo un gran problema económico. El productor agropecuario no tenía dónde almacenar, el 90 % de los productores entregaba a acopio, nadie quería entregar y no sabían cómo guardar los granos. Nosotros pusimos a consideración lo que hacíamos con bolsas plásticas. El productor empezó a usarlas, les sacó cada vez más ventajas. Los productores se dieron cuenta de que podían comercializar mejor, era como una caja de ahorro en su propio campo", resaltó Casini, que destacó que no se requería transporte para enviar a silos. "Lo podían almacenar en el campo", señaló.

Casini, por su parte, precisa que cada bolsa puede acopiar entre 200 y 300 toneladas. "En el país debe haber el 40, el 50 % de productores con silobolsas. Algunos las usan para almacenar a largo plazo; otros, para almacenar granos más húmero para 60 o 90 días", indicó Casini.

Casini, en su momento, pidió no ser "enemigo del campo" y aseguró que se debe transformar la exportación de granos en productos elaborados. Estas declaraciones son de hace dos años y, en la coyuntura de 2022, parecen no haber perdido vigencia. "La especulación existe, es legal. ¿Quieren que vendan ahora, y en dos meses, con la inflación, pierdan la mitad de la plata? Van a vender cuando les conviene. La silobolsa es una defensa del productor agropecuario", aseguró.

En la actualidad, hay entre cinco y seis empresas argentinas que producen silobolsas. Gustavo Grobocopatel, titular del grupo Los Grobo y referente del mercado agroexportador, estimó que el costo de cada una ronda los 1000 dólares.

Silobolas en Mendoza

En Mendoza, si bien la producción de granos no es predominante, existen zonas en las que las silobolsas son bien aceptadas.

“Si bien en la provincia se cultiva muy poquito grano, esto no quiere decir que las silobolsas no estén presentes. Lo que se conserva dentro de esas bolsas es silaje de planta entera, que es total y completamente distinta a lo que vemos en la pampa húmeda, al este la provincia de San Luis o la pampa santafesina, en la que se conservan grano, soja, maíz, algo de girasol y algún que otro grano para el hogar. Lo que se ve aquí son silobolsas para engorde, esto es, plantas completas de maíz de caña que son trituradas por máquinas. Toda esa molienda se introduce en la bolsa y se lo fermenta. Eso que se fermenta por la humedad y la falta de aire genera un ácido que se llama ácido láctico, lo conserva y después se vende como alimento para el sector ganadero”, detalló el ingeniero.

“La bolsa es la misma”, dijo Orozco, y agregó: “La expulsión de aire es también mucho más rápida, entonces la conservación es de mucho mayor calidad. La manga que se utiliza en Mendoza es idéntica a lo que se utiliza en la pampa. La provincia es la única zona del país donde se realiza el picado de maíz para el engorde del ganado para luego depositarlo en silobolsas”, resaltó.

Silobolsas y lo que viene: las "celdas"

De acuerdo con los datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), hasta el momento hay entre 28 y 29 millones de toneladas almacenadas en silobolsas. El presidente de Ciara, Gustavo Idígoras, precisó que eso representaba alrededor de 14.000 millones de dólares.

El empresario agropecuario Gustavo Grobocopatel, dueño de Los Grobo, uno de los mayores grupos de siembra de la Argentina, dijo a "Página/12" que la reformulación de las silobolsas tal como se las conocía hasta entonces “fue una innovación muy reconocida”.

En similitud, Orozco resaltó que la silobolsa permitió aumentar la producción agrícola sin la necesidad de inversiones importantes en silos.

“Benefició no solo al sector agropecuario de la pampa húmeda, sino también, y mucho, al transporte. Antes se comercializaba en cosecha y había que sacar toda la mercadería. Aunque hoy suenan con mucha fuerza las ´celdas`, que son cobertizos o galpones gigantescos que permiten tener la producción mucho más segura ante inclemencias climáticas, una tormenta de piedra, el vandalismo, roedores, zorros y demás, no cabe duda de que la silobolsa fue una innovación que trajo una cantidad de beneficios organizacionales y logísticos”, selló.

Fuente: Con información de Página/12 y El Federal

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