Sin predicciones: cómo el tarot pasó de práctica hereje a su difusión en las redes

Fue una herramienta "oculta" durante siglos. Hoy, "tirar las cartas" es una práctica que parece ir más allá de lo predictivo y es visibilizada entre millennials.

Sin predicciones: cómo el tarot pasó de práctica hereje a su difusión en las redes

Foto: Vía Web

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Elizabeth Montecinos Pincheira

Publicado el 10 DE JUNIO DE 2021

Pareciera que se habla mucho del Tarot en la actualidad, sobre todo en las redes sociales. Sin embargo, esta práctica no fue siempre bien vista y mucho menos visibilizada. De hecho, se mantuvo oculta durante varios años, siglos. Incluso, desde el siglo XIII, cuando aparecieron los primeros mazos. Hoy, esta actividad se expone sin prejuicio alguno en la virtualidad, tal como lo hacen Yami Holística y Anahí Di Giorgi, dos jóvenes que encontraron su pasión en el Tarot como método de terapia espiritual para ayudar, a quien lo desee, hacia lo que ellas llaman el “despertar”.

“Yo creo que el Tarot en algún momento se percibía como algo que tenía que ver con las predicciones. Con el tiempo, la mirada del tarot se fue profundizando como una herramienta para descubrir emociones que están bloqueadas y para poder llegar al inconsciente, porque hay emociones y situaciones que nos causan mucho dolor. La lectura nos permite despertarnos y en este momento se ha podido incorporar el tarot, que puede ayudar a descubrir de dónde vienen los miedos o bloqueos”, expresó Yami.

Yamila es nutricionista e incorpora el Tarot como parte de un equilibrio entre su carrera y su vida personal. Además, asegura que es una apasionada de la astrología. Hicimos este video donde ella te lo explica.

 

 

Por su parte, Anahí está estudiando un curso de posgrado en psicoterapia junguiana (forma especializada de psicoterapia que tiene como objetivo facilitar la integridad psíquica de la persona llegando a un acuerdo con el inconsciente) en la Universidad de Córdoba, disciplina que fusiona con el Tarot para para trabajarlo desde el ámbito terapéutico. Ella asegura que llegó a las cartas buscando respuestas personales, ya que sentía que su vida estaba siendo manejada en “piloto automático”.

“No estoy segura de que se hable más o menos del tarot. Para mí, tiene más que ver con que estas ‘prácticas de brujas’ hablan más de mujeres empoderadas del pasado, muy conectadas con la sabiduría femenina, con los ciclos naturales, con la naturaleza, la luna, los astros, y que debieron ser calladas para que no se despierte lo femenino. Vivimos en un sistema patriarcal aún y, poco a poco, la sabiduría femenina comienza a levantar la voz. Hablar de una tarotista hoy puede evocarte la imagen de una bruja, de una anciana sabia o de una maga. Es decir, no te imaginás a esta mujer de carne y hueso que va a la oficina”, enfatizó Anahí.

Muchos años debieron pasar para que el Tarot u otras prácticas puedan salir de tabú y del prejuicio. Es que estas prácticas ocultas eran consideradas misteriosas, ya que pretendían explicar fenómenos que la ciencia (en su concepto clásico) no lograban. Y si, tirar las cartas ha sido históricamente relacionado con la brujería.

Por motivos personales o de conveniencia, algunas instituciones, como la Iglesia, intentaron destruir estas prácticas, puesto que las consideraban una herejía. Las ciencias ocultas evolucionaron a través de la historia de manera reservada, hasta los albores de la edad media, donde tuvo su auge, a pesar de la persecución intensa realizada por la santa inquisición.   

El Tarot hoy es practicado y difundido por millones de personas. Funciona como una guía espiritual, que ayuda a las personas a aprovechar oportunidades, evitar errores, disipar dudas en el trabajo, el amor, las relaciones, la familia, los negocios o el dinero, incluso en la salud y la espiritualidad. Pero sobre todo, puede ayudar a asumir cambios.

El Tarot como fuente de respuestas

Tanto Anahí como Yamila coincidieron en que llegaron al Tarot buscando respuestas que no habían podido encontrar o resolver antes y encontraron en las cartas una pasión.

“El Tarot llegó a mi vida en un momento de crisis y me ayudó a tomar conciencia de ciertos patrones en mi forma de pensar y relacionarme. Gracias al tarot encontré un equilibrio y la posibilidad de ver las cosas de otra manera, y desde ahí, encontré una herramienta que fusioné con otras y me sirven para lograr el autoconocimiento, tanto para mí como  para mis pacientes”, explicó Yami Holística.

En tanto, Anahí buscaba que su vida transite de manera consciente para poder tomar las riendas de su existencia.

“Hace unos años, camino a mi trabajo solía ver muchos números sincrónicos, los llamados números maestros, como 111; 222; 333. Los veía en números de teléfono, patentes y direcciones. Eran tan repetitivos esos eventos que llamaron mi atención y comencé a estudiar numerología. La numerología no respondió mis preguntas, pero me llevó al tarot, a la cábala y a los arquetipos junguianos. Así comenzó mi viaje y comencé a estudiarlo y practicarlo a diario”, apuntó Anahí.

En el caso de esta joven, afirma que no usa el Tarot para ver el futuro o el pasado, tampoco desde una mirada evolutiva del ser humano que aconseja qué hacer y qué no, hoy, aquí y ahora. Para ella se trata de un portal simbólico entre el mundo consciente y el inconsciente, tanto personal como colectivo.

El Tarot era una práctica prohibida en la Antigüedad. Foto: La Nación.

Las redes sociales, instrumento de visibilización

El Tarot, como otras ciencias ancestrales copa las redes de influencers y estudiados en el tema que difunden sus conocimientos e invitan a las personas a sumarse a esta oleada. Ambas tarotistas afirman que este medio puede ser un gran aliado para expresarse y mostrar diferentes realidades.

“Creo que las redes son de vital importancia porque es uno de los pocos medios que nos permite estar unidos y acompañar nuestro despertar y tener información disponible para acompañar estos procesos mediante las redes, ya sea con el Tarot, la Astrología, las Fases Lunares o cualquier tipo de energía disponible”, expresó la Yami.

Se podría decir que las redes sociales ayudaron a democratizar la información. Una generación de influencers se viene gestando desde hace años, y con la pandemia se han visibilizado mucho más: desde entrenadores físicos, hasta doctores, pasando por astrólogos y críticos de cine. Estos contenidos llegan a todos y todas a través del celular y sin discriminar edades, ni condiciones económicas.

“Podés ver un escenario montado con cosas raras, como sahumerios, calaveras, velas, adivinándote el futuro en vivo en los grupos de compra venta, y está enfocado a la venta, la curiosidad y la necesidad de las personas de ser felices, de encontrar esperanza y una respuesta inmediata de una pitonisa; y también podés encontrar en la redes personas dedicadas a compartir el tarot como una herramienta para mejorar el conocimiento de vos mismo sin tener que recurrir a especulaciones de un tercero sobre vos. Sin duda, el segundo camino es más difícil y más rico en la búsqueda del ser y de la unidad a la larga”, sentenció Anahí.

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