Sombrío panorama para la supervivencia del cóndor andino

Quedan casi 7000 ejemplares en todo el mundo y su población se encuentra en declinación. Los especialistas advierten sobre los reiterados casos de envenenamientos masivos.

Sombrío panorama para la supervivencia del cóndor andino

Foto: El Universo

Sociedad Unidiversidad Medio ambiente / por Unidiversidad / Fuente: Prensa Conicet / Publicado el 14 DE ABRIL 2021

Un conjunto de investigadores de países con distribución de cóndor se han unido para alarmar sobre la conservación de esta especie emblemática que habita a lo largo de la cordillera de los Andes. Símbolo máximo de la fauna americana y ave nacional de Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador, el cóndor andino (Vultur gryphus), cuya población mundial se estima en unos 6700 ejemplares, se encuentra en declinación, y en gran medida se debe a reiterados casos de envenenamientos masivos.

Eventos ocurridos en la región andina han obligado a incluir al cóndor dentro de la lista de especies vulnerables a nivel mundial. En 2018, en Mendoza, se hallaron 34 cóndores muertos por haberse alimentado de un cadáver que había sido envenenado deliberadamente con el fin de eliminar mamíferos depredadores del ganado. Recientemente, en el sur de Bolivia, se hallaron otros 34 cóndores en condiciones similares. La pérdida de estos ejemplares representa un impacto drástico para su conservación.

A partir de estos hechos, un grupo de investigadores, entre los que se encuentra Rayen Estrada Pacheco, becaria doctoral de Conicet que se desempeña en el Centro de Investigación Científica y de Transferencia Tecnológica a la Producción, ha publicado una nota en la revista internacional Science. El artículo científico da cuenta del sombrío panorama actual que amenaza a los cóndores, principalmente debido a los envenenamientos, pero también por otras causas, como intoxicación por plomo, captura ilegal y disparos de armas de fuego.

A la complejidad de la situación que enfrentan los cóndores andinos se suma el hecho de que sus hábitos alimenticios les llevan a compartir las carroñas con otras aves y con mamíferos que usan este recurso, de manera que los cebos tóxicos se constituyen una amenaza para una gran diversidad de especies, incluyendo daños a las poblaciones de cóndores.

En nuestro país, con miles de kilómetros de cordillera, ya hay 114 cóndores muertos por esta causa. Estrada Pacheco, junto con la Fundación Bioandina Argentina y la dirección de los investigadores Carlos Piña y Carlos Borghi, se encuentra investigando acerca esta problemática. “Hicimos encuestas en distintas localidades ganaderas de 7 provincias donde se distribuye el cóndor –para estudiar los conflictos entre la ganadería y la fauna silvestre–, ya que es a partir de estos conflictos que se emplean los cebos tóxicos", cuenta la investigadora. También realizamos estudios de monitoreo de carroñas con cámaras trampa en Patagonia, a fin de estudiar la riqueza y abundancia de las especies que visitan este recurso para alimentarse de él. Y a partir de lo que fuimos aprendiendo sobre esta problemática, estamos elaborando un mapa de riesgo de envenenamiento por cebos tóxicos que nos permitirá orientar futuras estrategias de conservación en Argentina”, adelantó la científica.