Un año sin Quino: Mafalda y sus amigos volvieron a la Arístides

Este 30 de septiembre se cumple un año de la muerte de Joaquín Salvador Lavado Tejón, el "papá" de Mafalda. Un repaso por su historia.

Un año sin Quino: Mafalda y sus amigos volvieron a la Arístides

Foto: Prensa Ciudad de Mendoza

Sociedad

Quino (1932-2020)

Unidiversidad

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Publicado el 30 DE SEPTIEMBRE DE 2021

Este 30 de septiembre se cumple un año de la muerte de Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido por su apodo, “Quino”, el creador de Mafalda. Hoy, la Ciudad de Mendoza volvió a colocar las esculturas de la famosa creación del mendocino y también las de sus amigos en la calle Arístides Villanueva tras su restauración. 

Quino nació en Guaymallén, Mendoza, el 17 de julio de 1932, pero fue anotado exactamente un mes después. Ya en 1973 había dejado de dibujar a su creación más emblemática, pero ella sigue viva en la memoria de millones de fanáticos y fanáticas de todo el mundo. Joaquín falleció en 2020 tras sufrir un ACV.

Este jueves, los personajes de Quino fueron reubicados en la esquina de Arístides Villanueva y Huarpes, en la Ciudad de Mendoza. Las esculturas de Mafalda y sus amigos retornaron a su lugar después de ser restauradas.

 

Quino y Mafalda

El creador de Mafalda alguna vez contó que su vocación surgió a muy temprana edad: “A los 3 años, yo ya quería ser dibujante. No tenía claro de qué, recién a los 14 lo decidí, y cuatro años más tarde, vine a Buenos Aires y empecé a recorrer las revistas”. En su adolescencia, pasó por la Escuela de Bellas Artes, pero la abandonó, “cansado de dibujar ánforas y yesos”, afirmaba. Esa decisión lo ayudó a definirse por el humor gráfico. “Es lo único que sé hacer, lo único que me ha atraído en la vida”, confesó en reiteradas ocasiones.

Recién tres años después de su llegada a Buenos Aires logró vender algunos de sus dibujos. “El día que publiqué mi primera página, pasé el momento más feliz de mi vida”,  dijo recordando su debut en el semanario "Esto es", de Buenos Aires.

Quino. Foto: Télam

 

En 1960 se casó con Alicia Colombo y en 1963 logró publicar su primer libro de humor, Mundo Quino, una recopilación de dibujos de humor gráfico mudo con prólogo de Miguel Brascó.

En la misma época, Quino imaginó a una nena de clase media para publicitar una nueva línea de electrodomésticos llamados Mansfield. Por eso bautizó a su personaje con un nombre que tenía ecos de la marca: Mafalda. La campaña no se concretó, pero con unas cuantas historietas acopiadas, Quino decidió darle vida a la historia de la nena de melena negra, enemiga acérrima de la sopa.

La presentación en sociedad de Mafalda fue el 29 de septiembre de 1964 en las páginas del semanario Primera Plana de Buenos Aires. El personaje y su familia luego se mudaron al diario El Mundo, en el que el dibujante llegó a publicar seis tiras por semana. "Es una persona que se interroga sobre el mundo y los males que no se corrigen. Hace las preguntas que me sigo haciendo ahora de adulto, yo quería decir a través de ella lo que veía mal y había que corregir", confesó el dibujante alguna vez y apuntó que aquella sopa que el personaje odiaba nada tenía que ver con las verduras sino que era una metáfora sobre el militarismo y la imposición política, señaló Télam.

Los razonamientos de aquella infante rebelde, crítica del mundo adulto, del capitalismo y los desmanejos de la política internacional pronto sorprendieron a toda América Latina y también viajaron a Europa. El primer libro de recopilación del personaje agotó 5000 ejemplares en dos días en la Argentina. En 1969 se publicó en Italia Mafalda la Contestataria, presentada por el semiólogo Umberto Eco, que argumentaba en favor del añadido al nombre del personaje: “Si al tratar de definirla se ha usado el adjetivo 'contestataria', no ha sido por uniformarse a la moda del anticonformismo a toda costa: Mafalda es de verdad una heroína iracunda que rechaza al mundo tal cual es”.

La tira fue traducida a 30 idiomas y lleva vendidos, solo en la Argentina, más de 20 millones de ejemplares.

 

En 1993, Mafalda se convirtió en la protagonista de una serie de dibujos animados de 104 episodios de un minuto de duración, dirigidos por el cubano Juan Padrón, amigo personal de Quino. Esta serie fue luego recopilada en un largometraje de 80 minutos de duración.

Ese personaje y otros tantos salidos de la imaginación de Quino le valieron al dibujante la Orden Oficial de la Legión de Honor, la mayor distinción que el gobierno francés le concede a un extranjero, y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. "Mafalda diría que soy un traidor a mi personaje yéndome a reunir con los reyes", bromeó días antes de recibir el premio en España.

En 2019, Quino recibió el doctorado Honoris Causa otorgado por la UNCUYO por su gran espíritu crítico y su aporte a la cultura nacional y mundial.

Autorretrato de Quino

 

Sin embargo, en 1973 Quino decidió dejar de dibujar a Mafalda. “Estaba cansado de hacer siempre lo mismo. La decisión pasó hasta por zonas conyugales, porque mi mujer estaba podrida de no saber si podíamos ir al cine, invitar gente a cenar o qué sé yo, porque yo estaba hasta las 10 de la noche con las tiras. Me pareció un buen momento y no me imaginé que tantos años después fuera a seguir vigente”, confesó en una autoentrevista que publicó en su página web, cansado de oír esa pregunta una y mil veces, recordó Télam.

Tras su muerte en plena pandemia, el público fanático de sus trazos agotó muchos de sus títulos en las librerías porteñas. El primero fue “Todo Mafalda”, que desde entonces tuvo dos reimpresiones. Un milagro editorial que hubiese divertido a la nena rebelde y a su creador.

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