Un tercio de las personas que trabajan en Argentina vive en hogares pobres

En 2023, el 32,5 % de las personas ocupadas estaba en esta situación, mientras que en 2012, el porcentaje alcanzaba al 11,5 %. Los datos surgen de un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA publicado a principios de abril que incluye al Gran Mendoza.

Un tercio de las personas que trabajan en Argentina vive en hogares pobres

Según la UCA, un tercio de los trabajadores y las trabajadoras del país vive en hogares pobres. Foto ilustrativa: Casa Rosada

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Publicado el 30 DE ABRIL DE 2024

La precariedad laboral estructural, la escasa generación de puestos de trabajo y los limitados efectos de las políticas de empleo llevaron en la última década a que un tercio de las personas que trabajan en Argentina viva en hogares en situación de pobreza por ingresos: pasó del 11,5 % en 2012 al 32,5 % en 2023, una cifra que se acerca a niveles similares a la crisis de 2001. El dato –publicado a principios de abril– surge del relevamiento “Informalidad y trabajadores pobres (2023)”, del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), que incluye a grandes aglomerados urbanos del país, entre ellos, el Gran Mendoza.

Eduardo Donza, integrante del ODSA-UCA que lideró al equipo de investigación del trabajo, sostuvo que este mapa de trabajadores y trabajadoras pobres tiene raíz en la caída del ingreso, debido a una fuerte presión del aumento del trabajo informal. "El problema no es la desocupación, sino la baja retribución. Tenemos un sector informal muy desarrollado. Cuando uno deja de verlo desde el trabajador como objeto de análisis y ve la estructura producida, ve que la mitad de los trabajadores está en sector informal", explicó Donza en diálogo con Radio Campana en 750.

Los datos revelan que la incidencia de la pobreza es diferente según el sector productivo en el que se desarrollan las actividades y la condición laboral de la persona trabajadora. Así, en 2023, el 17,8 % de trabajadores y trabajadoras del sector público y el 19,7 % de los asalariados y las asalariadas del sector privado formal se encontraban en esta situación, en tanto que alcanza al 4,9 % de quienes trabajan por cuenta propia en el sector privado formal.

Contrario a esa realidad, la cantidad de personas que trabajan y no tienen ingresos suficientes para alimentos y gastos básicos se incrementó a medida que disminuye la calidad y la productividad del establecimiento en el que trabajan: el 37,5 % de los asalariados del sector microinformal, el 44,2 % de los cuentapropistas del sector microinformal y el 78 % de destinatarios y destinatarias de programas de empleo se encontraban en situación de pobreza.

El sociólogo explicó que, a partir del estancamiento en la creación de empleo registrado, de 2008 en adelante, la desocupación en el país es relativamente baja. Sin embargo, muchas personas trabajadoras no son parte del mercado formal, y diferenció dos grupos: "Hay quienes no tienen inconvenientes, como puede ser un albañil, un cuentapropista que arregla heladeras, que puede cobrar bien, pero, en ese mismo grupo de trabajadores por cuenta propia, tenemos a los que están en actividades de reciclados, venta ambulante y los que limpian parabrisas en una esquina", explicó Donza, y planteó que este último grupo lleva una economía "de subsistencia".

La cantidad de trabajo extremadamente precarizado, señaló Donza, fue una consecuencia del estancamiento industrial de Argentina que no pudo generar puestos laborales bien remunerados. "Ese es el gran desafío que tenemos y el problema del que hace varias décadas no podemos salir", dijo.

Género y edad

La situación de pobreza en la masa trabajadora también revela diferencias según la edad y el género. En 2023, el 33,1 % de las mujeres ocupadas y el 31,9 % de los varones ocupados residían en hogares pobres. “Especificado por el sector y la condición laboral, se observa que, en el sector público, en el sector formal asalariado y en el sector formal no asalariado, las mujeres sufren un menor nivel de incidencia de la pobreza que los varones. Esta relación se invierte en el sector microinformal asalariado y casi desaparece la diferencia en los ocupados en el sector microinformal no asalariado y en los destinatarios de programas de empleo”, señala el informe.

Con respecto a la edad, el 33,7 % de jóvenes con trabajo, el 33,8 % de personas adultas ocupadas y el 21,5 % de las personas adultas mayores ocupadas se encontraban afectados por la pobreza. El relevamiento arrojó que la incidencia de la pobreza según las edades es similar cuando se mira a los ocupados y las ocupadas según el sector y la condición laboral. La excepción aparece en adultas y adultos mayores destinatarios de programas de empleo, ya que casi la totalidad está en situación de pobreza.

Nivel educativo

Las brechas según el nivel educativo alcanzado se siguieron profundizando durante el año pasado. Solo el 21,3 % de las personas ocupadas que culminaron los estudios secundarios vivía en hogares en situación de pobreza, mientras que este valor llegaba al 53,5 % de quienes no terminaron el secundario. 

“La diferencia en la incidencia de la pobreza según el nivel de instrucción tiende a replicarse al agrupar a los trabajadores según sector y condición laboral, a excepción de la posible inexistencia de cuentapropistas del sector privado formal que no hayan culminado el secundario y entre los destinatarios de los programas sociales, grupo en el cual casi se ve igualado el nivel de pobreza, independientemente del nivel de instrucción”, indicaron en el informe.

Fuente: Observatorio de la Deuda Social de la UCA

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