Una especie en extinción

Un grupo de investigadores de la UNCUYO publicó un libro en el que analizaron los cambios en los usos del suelo y el desplazamiento de los pequeños productores. Las redes clientelares.

Una especie en extinción

Foto: Departamento General de Irrigación

Sociedad Unidiversidad por Verónica Gordillo / Publicado el 22 DE MAYO 2015

Una especie en extinción: así definió un grupo de investigadores a los pequeños productores mendocinos que, luego de haberse apropiado de un territorio a través del trabajo, de la conformación de una comunidad de regantes y, sobre todo, a partir de una visión compartida sobre el suelo que habitaban, ahora están siendo desplazados. Desde la década del 90 comenzaron a instalarse nuevos actores, que los obligaron a transformarse, a pasar de ser dueños a empleados y a entender que en los usos del suelo manda el capital.

Los cambios que afrontaron esas comunidades son el eje del libro Nacidos y Criados, una especie en extinción. Identidad y disputas por el agua de riego de los pequeños productores en los oasis de Mendoza, una publicación de Ediunc, la editorial de la UNCUYO.

En la elaboración del documento, que forma parte de la Colección Territorios, participaron profesionales de diversas disciplinas, desde la geografía hasta la antropología, pasando por la historia, las letras y la sociología. Ellos fueron Ana Elizabeth Scoones, María Sol Balacco, María Cristina Satlari, Laura De Rosas, Jorge Sánchez, Leticia Saldi y Rosa María Bustos, licenciada en Sociología y coordinadora de la publicación.

Bustos dijo que no eligieron el tema sino que fue al revés. Fue la visión del ingeniero Jorge Chambouleyrón, ex superintendente de Irrigación entre 1984 y 1989, la que los introdujo en la temática, porque los invitó a descubrir los problemas de los regantes, que no se solucionaban simplemente con lograr que pasara más agua por un canal.

Ese fue el punto de partida para que el grupo de profesionales comenzara a participar en las reuniones de regantes, a conocer su historia, a entender cómo los afectaban los cambios en los usos del suelo y del agua. Una de las modificaciones sustanciales fue el avance de la urbanización sobre las zonas de cultivo, una realidad que dejó en evidencia un informe de Edición UNCUYO sobre el aumento de la cantidad de barrios privados.
 

Redes de regantes

Bustos habló con Edición UNCUYO y explicó las características del fenómeno.

¿Cuáles son las problemáticas que afectan a los pequeños productores?

Los pequeños productores fueron perdiendo sus lazos. Antes, los vecinos eran una comunidad que tenía un "nosotros" que les daba una determinada identidad, y fueron perdiendo esa comunidad de regantes. Eso complicó también la distribución del agua, que dependía de una forma organizativa que tenía que ver con cierta igualdad o simetría entre ellos; no existían las desigualdades que existen en este momento. El territorio se fue transformando y eso transformó también a los regantes y a su forma organizativa. Nosotros tratamos de visibilizar esas otras problemáticas que no se resuelven con aumentar el volumen de agua del canal, sino que tienen que ver con las relaciones sociales que se entablan en un territorio, con la aparición de nuevos actores y con las relaciones de poder, que también cambian.

En el libro analizan el sistema de participación de los regantes. ¿Cuáles fueron los cambios que advirtieron?

Nosotros empezamos trabajando con la participación de los regantes en las inspecciones de cauce y pudimos ver cómo el sistema de participación que se les ofertaba no configuraba una democracia real, sino una democracia meramente procedimental, a partir de la cual el Estado ejecutaba determinadas consignas. Si ese ámbito de participación no era un ámbito donde los regantes pudieran plantear sus problemas y, de alguna manera, encontrar una solución, nos preguntamos cómo hacían los regantes para encontrar mecanismos de defensa. Encontramos que una de las maneras de los regantes de encontrar algunas alternativas de participación era a través del clientelismo, una figura que es muy típica de los sectores más vulnerables y que permite obtener algunas ganancias que por otro lado no se podrían obtener.

¿Cómo funciona este sistema?

Como el agua se convirtió en una mercancía, lo cual significa que si no pagás el agua te la cortan, entonces los pequeños regantes encontraron otras formas de clientelismo. Pudimos, entonces, dibujar un mapa de esas redes clientelares.

¿Por ejemplo?

Esta red funciona para obtener beneficios o resolver problemas, para obtener el agua en momentos en que se necesita o para obtener el agua aunque no la hayan pagado. Y no solamente los pequeños regantes lo hacen. Hay un mundo subterráneo que hace que esa red, esas normas, funcionen de otra manera, justamente a través de estas redes clientelares. También nos dimos cuenta de que, a partir de los 90, el Estado adoptó una postura más mercantilista, más privatista, lo que también se traslada al sistema de riego y a la concepción que se tiene de este recurso y de quiénes tienen derecho a usarlo.

En uno de los capítulos analizan los cambios producidos en algunos distritos como el de Lunlunta, en Maipú...

Es uno de los casos, pero se puede ver lo mismo en otras zonas de Mendoza, donde aparecen nuevos actores que tienen que ver con la valorización del territorio, que vienen de la mano de inversiones extranjeras y que hacen que el avance urbano tenga que ver con la conformación de nuevas élites. A esto se suman los usos recreativos que están avanzando sobre las zonas agrícolas y que no se frenan porque es más valorado el tener estas construcciones bellas, grandes prados verdes, que el uso agrícola. Y desde el punto de vista de los regantes –porque los nuevos actores también son regantes– se los valora más porque son capaces de pagar todo el canon de una sola vez.

¿Cómo se relacionan los productores con los nuevos actores?

Ellos lo ven como un extranjero que vino a dominar su territorio, un territorio que estaba marcado por su forma de ser, de organizarse. Hoy eso cambió rotundamente. Eso es lo que nosotros tratamos de poner de manifiesto, no lo podemos valorar, tratamos simplemente de ponerlo de manifiesto. Ahora, como una opinión personal, estos pequeños productores son el resultado de un proceso de movilidad muy importante que hubo en Mendoza y donde pasaron de ser trabajadores a pequeños productores, luego a propietarios y hoy están dejando de serlo, o aún siéndolo, se convierten en empleados, entonces desde el punto de vista sociológico hay una pérdida de posiciones de estos grupos.