Una estudiante universitaria respondió a las acusaciones del gobernador

“Cornejo debería respetar a las mujeres de Ciencias Políticas, no desacreditarnos”, retrucó Micaela Blanco Minoli, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la UNCUYO.

Una estudiante universitaria respondió a las acusaciones del gobernador

El 8 de septiembre de 2015 la sociedad mendocina fue convocada por agrupaciones de mujeres para repudiar la absolución de Mariano Luque de la mano de la Segunda Cámara del Crimen, integrada por José Valerio, entre otros. Foto: Archivo / Axel Lloret.

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Unidiversidad / Opinión de Micaela Blanco Minoli

Publicado el 20 DE DICIEMBRE DE 2016

Ante los dichos del gobernador Alfredo Cornejo en la entrevista que dio a Unidiversidad tras su primer año de gestión, y en la que el mandatario apuntó contra un "grupo de feministas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS)" que "forzaron" la discusión sobre la candidatura de José Valerio como juez de la Suprema Corte de Justicia, surgió la respuesta de Micaela Blanco Minoli, una estudiante de Comunicación Social de esa facultad y militante de la agrupación de mujeres Pan y Rosas. Además, es la hija de Silvia Minoli, la docente lavallina, reconocida por embanderar la lucha en las causas de Johana Chacón y Soledad Olivera.

Micaela le respondió a Cornejo a través de una dura carta publicada, este martes en La Izquierda Diario 

Cornejo apuntó contra un grupo feminista

“Cornejo debería respetar a las mujeres de Ciencias Políticas, no desacreditarnos”

El gobernador volvió a defender a Valerio acusando a las estudiantes de la UNCUYO de “forzar” la discusión. Acá, una primera respuesta.

En los últimos días se dio a conocer en el medio digital Unidiversidad un balance de Cornejo sobre su primer año de gestión. Aparte de mostrar su orgullo por ser artífice del ítem aula, dedica una gran parte de la entrevista a lo que él considera una de sus victorias más valorables: haber puesto a José Virgilio Valerio en la Suprema Corte.

No puede dejar de confesar que esto generó rispideces en su entorno político y personal de mujeres. Pero este debate que cruzó la provincia fue para él parte de una manipulación, forzado por un “grupo de mujeres vinculadas a la Facultad de Ciencias Políticas”.

Ante estos dichos, como estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNCUYO, y militante de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, me veo en la obligación de responderle a Alfredo Cornejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Micaela Blanco Minoli, la estudiante y militante que le respondió a Cornejo. Foto publicada en La Izquierda Diario.

El gobernador reproduce la misoginia en su propio relato. Descalifica nuestros argumentos, nos desacredita y acusa al conjunto de las mujeres de Ciencias Políticas que nos organizamos por nuestros derechos.

En medio de los escándalos por abusos en el Instituto Próvolo, donde la propia Justicia ya indica que los curas abusaron de 25 jóvenes, Cornejo nos ataca a nosotras, las primeras en salir a denunciar a esta institución repleta de abusadores mientras durante años el Estado le entregaba subsidios y pagaba sueldos.

Cornejo, y su agrupación estudiantil Franja Morada, debería empezar por respetarnos y escuchar a las miles y miles de mujeres que salimos este año a las calles a decir #NiUnaMenos y exigir que se declare la emergencia en violencia contra las mujeres. Pero no quieren oírnos, y su respuesta fue decir que no había presupuesto y proponer a Valerio en la Corte. Por eso necesitan desacreditarnos, para justificar su política.

Lo que decide pasar por alto el mandatario es el amplio cuestionamiento a la designación del juez. Más de 600 impugnaciones fueron presentadas, como nunca antes había ocurrido. Entre esas impugnaciones se cuentan la del premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel; la de Silvia Ontivero, mamá de Alejo Hunau, y la de la docente Silvia Minoli, referente de la lucha por la aparición con vida de Johana Chacón y Soledad Olivera. Y a pesar de usar un método arcaico para su elección, como es la votación secreta en el Senado, y de haber hecho la Audiencia Pública previa en un pequeño lugar donde sólo podían participar algunas decenas de personas, fue contundente el pronunciamiento de organizaciones de Derechos Humanos como Madres de Plaza de Mayo, de organizaciones de mujeres, estudiantiles, sindicales, barriales, partidos políticos y familiares de víctimas durante la jornada.

No se sabe si es por ignorancia o por omisión que el gobernador no dice que ese grupo de mujeres, organizadas en la Comisión de Mujeres de la Facultad de Ciencias Políticas, fue el que hace más un año comenzó la exigencia para que dejen de dar clases en la UNCUYO los jueces y docentes Uliarte, Valerio y Bermejo, encargados de dejar impune la desaparición de Soledad Olivera mientras el pedido de verdad y justicia se escuchaba en toda la provincia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Manifestación de estudiantes de la UNCUYO contra José Valerio y Roberto Uliarte como profesores de la institución, luego de que como integrantes de la Segunda Cámara del Crimen absolvieran al único imputado por la desaparición de Soledad Olivera en septiembre de 2015. Foto publicada por La Izquierda Diario.

Pero José Valerio no sólo es conocido por este fallo. Cuenta en su haber muchos y muy cuestionados: el asesinato de Alejo Hunau, el femicidio de Fernanda Toledo, el caso de gatillo fácil de Lucas Carrasco, por nombrar los más conocidos. ¿Por qué la educación de cientos de estudiantes debe estar a cargo de quien textualmente dijo que Alejo Hunau practicaba una “desviada sexualidad”, que eso permitía determinar que su conducta era “licenciosa” y que por eso terminó asesinado? Y si esto ya parece inadmisible en una universidad pública del prestigio de la UNCUYO y en carreras como Derecho o Trabajo Social, entonces, ¿por qué tal personaje debería estar en la Suprema Corte de Mendoza? Esto es lo que no responde el Gobernador, simplemente porque no puede.

En algo no se equivoca. No alcanza con sacarse la fotito, hay que ser consecuente. Por eso, cabe preguntar por qué en su balance no entra su negativa a declarar la Emergencia y poner el presupuesto y todos los recursos necesarios para un plan integral contra la violencia machista. El proyecto presentado por mis compañeras Cecilia Soria –diputada, estudiante de esta facultad y militante de Pan y Rosas– y Noelia Barbeito del Frente de Izquierda sigue cajoneado. Los casos de violencia crecen exponencialmente y la Dirección de Género y Diversidad recibió un ridículo presupuesto de 26 millones de pesos para todo el año para toda la provincia, y al día de hoy seguimos sin contar con un refugio provincial. Como si esto fuera poco, se subsidia económicamente a institutos como el Próvolo, donde se dieron terribles abusos en manos de curas, y a empresas privadas de transporte mientras se quiere privatizar la Empresa Provincial de Transporte de Mendoza (EPTM), lo que pone en riesgo la fuente laboral de decenas de conductoras y administrativas del trole.

Las enormes marchas por #NiUnaMenos en Mendoza pusieron en debate la situación que atravesamos las mujeres y la responsabilidad del Estado. De esto se debería hacer cargo el señor Gobernador.

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