Usan leche del Vaticano para mejorar la pintura de sus museos

Los responsables de la restauración del Palacio de Belvedere aseguran que es una buena técnica para conservar el color "original" del siglo XV. Para llegar a esa conclusión investigaron durante tres años.

Usan leche del Vaticano para mejorar la pintura de sus museos

Foto ilustrativa tomada de significadosdelossuenos.net

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Unidiversidad / Fuente: Télam

Publicado el 19 DE DICIEMBRE DE 2017

Como forma de darle más "resistencia" al color crema claro que cubre las paredes del Palacio de Belvedere desde 1484, el Vaticano empezó a pintar los muros internos de sus famosos museos con una mezcla de pintura que contiene leche ordeñada en la granja papal de Castelgandolfo.

"La mezcla de pintura a la cal con leche le puede dar el aspecto original al edificio", aseguró en diálogo con Télam el curador de la oficina de superintendencia de bienes arquitectónicos del Vaticano, Vitale Zanchettin, al detallar la técnica que busca conservar el color del siglo XV.

Y agregó: "La restauración, la primera en 60 años, busca fijar algunas partes que estaban en peligro de caída y volver a darle el aspecto original, que según nuestras investigaciones es de 'Travertino claro'".

 

Palacio de Belvedere (Foto: arteinternacional.blogspot.com.ar)

 

El Belvedere vaticano fue emplazado por el papa Inocencio VII en 1484 y luego en 1506 fue el arquitecto Donato D'Angelo Bramante, por encargo de Julio II, el que le dio el aspecto actual, visible desde buena parte de la capital italiana.

Día a día, unas 27 000 personas recorren su patio interno, en el que reposa la famosa piña de bronce de 4 metros de alto que fue citada por Dante en La Divina Comedia y es uno de los símbolos de los museos.

En un recorrido, Télam pudo apreciar cómo la pared norte del enorme patio de 300 metros por 100 ubicado al norte de la Basílica de San Pedro, ya está practicamente terminada.

"Lo hicimos así porque pensamos que envejecen mejor y estamos convencidos que estas pinturas cambian de color de manera distinta con la luz que las normales", agregó Zanchettin.

"Durante tres años investigamos y llegamos a la mezcla esencialmente antigua de pintura con cal y leche descremada, que nos permite dar estos colores. La mezcla tiene una proporción de leche del 3 al 10 % y para la etapa de investigación se usó únicamente la leche de la granja de Castelgandolfo, ya sea pasteurizada o cruda", detalló.

La leche, explicó Zanchettin, se mezcla con cal y pigmentos naturales para dar forma al color crema que desde hace más de 500 años caracteriza al edificio en el que descansan, entre otros, el famoso "Apolo de Belvedere".

Por el momento, la obra de restauración ya cubrió un 25 % de la superficie del denominado "Patio del Belvedere", donde se aloja la emblemática "piña" de los museos vaticanos, y el plazo total de trabajo será de cerca de tres años.

La directora de los Museos, Barbara Jatta, también dio su visión de la "importancia" de la restauración.

"Durante años el Belvedere fue el primer punto visible de Roma para los peregrinos que llegaban a la ciudad desde el norte y hoy forma parte fundamental del 'skyline' romano", precisó Jatta, quien aseveró que el sector en restauración confirma que "la arquitectura de los museos es un ícono, un museo en sí misma".

La leche que se usó para la etapa de investigación y el primer tramo de la restauración proviene de las vacas que el Vaticano tiene en las "factorías pontificias" de la granja de Castelgaldonfo, unos 25 kilómetros al sureste de Roma. El producto se pasteuriza y se envasa en el mismo complejo que alberga la exresidencia papal de verano y luego se lleva hacia el Vaticano para darle forma a la pintura.

El palacio de Castelgandolfo funcionó tradicionalmente como residencia veraniega de los papas, hasta que Jorge Bergoglio dejó de usarla y habilitó su apertura como museo, al que se puede llegar en tren desde dentro del Vaticano.

En los jardines de la residencia situada a un lado del lago volcánico de Albano se produce aceite, miel y entre 500 y 600 litros de leche de vaca y 200 huevos, además de frutos como higos y cerezas en temporada.

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