Educar para el trabajo, clave para el cambiante mundo del empleo

Fernando Podestá, director comercial y de operaciones de ManpowerGroup, comentó a Unidiversidad cuáles son las habilidades más valoradas por las empresas y cómo se deben enseñar en las instituciones.

Educar para el trabajo, clave para el cambiante mundo del empleo

Foto ilustrativa

Sociedad Unidiversidad por Unidiversidad / Florencia Martínez del Rio / Publicado el 13 DE AGOSTO 2019

Las habilidades humanas que más valoran las empresas a la hora de contratar empleados tienen que ver con la comunicación, la creatividad y la colaboración. Son las mismas que, según comentó a Unidiversidad Fernando Podestá, director comercial y de Operaciones de ManpowerGroup, las escuelas y las universidades deben transmitirles a los estudiantes, ya que son transversales a todas las organizaciones. Este es el desafío: preparar a los chicos para un mundo desconocido y cambiante.

Por eso, este martes se llevó adelante el Primer Foro de la Red por la Educación para Mendoza, que abordó “La gestión educativa y sus pilares claves: innovación, colaboración, capacidades y valores”. La jornada estuvo organizada por 28 organizaciones de la provincia, con el apoyo de empresas y de la Dirección General de Escuelas (DGE).

Según la última encuesta realizada por ManpowerGroup Argentina, el 52 % de las empresas no encuentra personas con las habilidades necesarias para ocupar los puestos que ofrecen. Podestá, uno de los participantes de este encuentro, explicó que en los países en desarrollo, como el nuestro, mucha de la gente que busca empleo no tiene los conocimientos adecuados.

Podestá comentó que, hoy por hoy, el empleo está siendo impactado por la revolución tecnológica y los factores demográficos, que en los países centrales tienen que ver con la escasez de gente para cubrir los puestos de trabajo. En cambio, en Latinoamérica, la principal dificultad es la falta de capacitación que tienen las personas.

“Estamos en un país y en un mundo cambiante que avanza rápidamente. Por ende, hay que adquirir diferentes habilidades para poder incluirse en el mundo del trabajo”, afirmó el licenciado en Administración de Empresas. Pero ¿cómo hacerlo? Podestá señaló que, además del interés personal por capacitarse de manera informal, la educación tradicional, es decir, la que se da en las escuelas y en las universidades, tiene un rol fundamental en este sentido.

“La educación formal debe buscar el desarrollo de las habilidades duras de los chicos, pero potenciando también las blandas”, comentó Podestá.

Básicamente, lo que la educación formal debe hacer, expresó el director comercial de Manpower, es "generar mayor capacidad de aprendizaje". Esta habilidad no tiene que ver con lo que uno aprende, sino con cómo se hace para aprender. De esta manera, la persona adquirirá herramientas para adaptarse al mundo que está en constante cambio y donde el conocimiento se vuelve obsoleto rápidamente para dar paso a uno nuevo.

"Debemos analizar cómo preparamos a los chicos para un mundo que desconocemos. Las habilidades humanas que se les deben transmitir a los estudiantes son principalmente la capacidad de comunicación, de colaboración y de organización. Adquirirlas permite moverse mejor en la sociedad, ya que son transversales a todas las organizaciones humanas”, señaló Podestá.

La capacidad más valorada por las empresas en la actualidad es la comunicativa, indicó el director comercial de Manpower, ya que el mundo está más intercomunicado y a la vez convergen diferencias. "Esto tiene que ver con poder comunicarse con otras personas de otras culturas, que hablan otros idiomas, que tienen otras edades, etcétera". Otra habilidad que hace la diferencia entre las personas que buscan trabajo es el pensamiento crítico. "La creatividad para resolver problemas permite adaptarse en estos escenarios cambiantes", agregó.

En cuanto a las empresas, uno de los desafíos que tienen es el de encontrar la manera de captar a los millennials, jóvenes que se caracterizan por rechazar la manera tradicional de trabajar. "Hay compañías que ya están dando los primeros pasos para comprender que las generaciones más jóvenes requieren de otros incentivos para estar en el trabajo, para interpretar qué es lo que quieren para poder hacerles una oferta y atraer a los mejores".

Podestá agregó: "Ya se está hablando mucho del tema, hay empresas haciendo programas específicos, identificando beneficios, compensaciones. Una característica de los millennials es que priorizan tener un propósito, entonces una compañía sin propósito, por ejemplo, no va a captar gente joven".

En relación con la convergencia de personas de distintas edades en un mismo lugar de trabajo, Podestá remarcó: "La habilidad de un departamento de capital humano es hacer una receta para cada uno. Por ejemplo, otorgar una prepaga no genera el mismo sentimiento en una persona de 40 años con cuatro hijos que en un soltero joven. Por eso se trata de encontrar la necesidad y darle el beneficio específico a cada una". En cuanto a las perspectivas que se tienen hacia el futuro, Podestá destacó: "Habrá cambios constantes, pero tenemos que aprender a adaptarnos rápidamente y a solucionar los problemas que esas modificaciones traen. Si nos estancamos y nos resistimos a los cambios, difícilmente podamos salir adelante como país, y lo mismo ocurrirá para las empresas".

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