Iniciar el cambio: educación universitaria, entre cárceles y libros

Cómo avanza el programa Peuce, dirigido a personas en contexto de encierro en Mendoza. Faltan docentes en Almafuerte.

Iniciar el cambio: educación universitaria, entre cárceles y libros

Elparanadiario.com

Sociedad Unidiversidad Especial cárceles de Mendoza / por Unidiversidad / Emilio Murgo / Publicado el 30 DE AGOSTO 2019

La educación es un derecho humano y una herramienta fundamental, esencial para poder ejercer todos los demás derechos y que tiene como fin el desarrollo integral del sujeto. Se debe priorizar en todos los ámbitos de la sociedad el derecho a educarse; es por ello que se trabaja fuertemente en las escuelas, las universidades y la familia, y en ese contexto, las cárceles no son ajenas.

Que una persona acceda a la educación implica entonces que pueda crear un lazo de pertenencia a la sociedad y, en pocas palabras, a la transmisión y recreación de la cultura. Para ello, es el Estado el que debe garantizar y promover todos estos derechos, incluyendo a las personas privadas de su libertad.

En nuestra provincia existe desde 2008 el Programa de Educación Universitaria en Contexto de Encierro (Peuce),  que se desesarrolla en todos los ámbitos penitenciarios de la provincia y cuenta con el apoyo de la UNCUYO. Actualmente, son tres las unidades académicas que ofrecen carreras en esta modalidad, con un total de 10 carreras de grado. Es una de las ofertas educativas más amplias de la Argentina.

En este sentido, Unidiversidad se comunicó con Nahir Otero, coordinadora de Tratamiento del Servicio Penitenciario de Mendoza, que nos dio un mejor panorama de la situación educativa en las cárceles provinciales.

“Alrededor de 280 personas privadas de su libertad comenzaron un nuevo período de estudio en el marco del Programa de Educación en Contexto de Encierro (Peuce). Este año se sumaron 45 nuevos estudiantes, que toman clases en las aulas universitarias ubicadas en la cárcel de Boulogne Sur Mer y Almafuerte”, afirmó Otero.

Además, la coordinadora del Servicio Penitenciario destacó: “Desde el 2008 hasta la fecha, hemos ampliado la capacidad áulica, la matrícula y la cantidad de carreras dentro del programa. Hay nueve carreras que funcionan dentro del contexto de encierro, el que funciona físicamente en dos complejos; por un lado, está ubicado en Almafuerte y el otro es el de Boulogne Sur Mer, el cual converge con las personas privadas de libertad de otras dependencias penitenciarias”.

 

Falta de profesores y tutores

Entre las virtudes de este programa, se cuenta la de darles nuevas alternativas laborales a los presos para intentar cambiar sus vidas y pensar en un mejor porvenir. No obstante, una de las mayores trabas del sistema es la escasez de profesores y tutores que se desempeñen al frente de las cátedras.

Con respecto a estos inconvenientes, el padre Roberto Juárez, capellán de la cárcel de Almafuerte (Cacheuta), sostuvo: “La Universidad ha trabajado durante mucho tiempo con los presos. Algunas cosas se han hecho muy bien y han sido muy interesantes, pero creo que por el momento se ha dedicado a un rol más académico. Percibo que se ha enfocado en solo dar clases y falta, a lo mejor, mayor compromiso con otras actividades”.

El capellán de Almafuerte agregó: “Falta sobre todo una mayor asignación de profesores. No se asignan los cargos para que las personas privadas de su libertad puedan recibirse en menor tiempo, lo que lleva a que los internos estén muchos años para recibirse o que el proyecto de los presos no se sustente en el tiempo".

Asimismo, desde el Servicio Penitenciario reconocieron que hay falencias para encontrar profesores que se dediquen a la educación en las cárceles. “La realidad marca que es muy complejo que profesores o tutores vayan a Almafuerte. Esto se da por una situación específica que refiere a la lejanía, es por ello que esta situación no se da en el complejo ubicado en Boulogne Sur Mer. Los que van hasta Almafuerte son tutores, es decir que en su mayoría no están recibidos, aunque algunos sí lo están”, destacó Otero.

“El mayor problema se da en que la distancia hasta Cacheuta hace que muchos profesores no quieran asistir, lo que conlleva un serio problema logístico. Para ello, hemos implementado que aquellas personas que tienen que cursar o rendir alguna materia de Almafuerte sean trasladadas hasta el complejo de Boulogne Sur Mer, lo que implica un costo muy grande para la provincia”, finalizó.

Sobre el Programa

El Programa Educación Universitaria en Contexto de Encierro (Peuce) tiene como objetivo principal garantizar el acceso, permanencia y egreso de las ciudadanas y ciudadanos que se encuentran detenidos en las unidades carcelarias de toda Mendoza a las ofertas educativas de la UNCUYO establecidas para esta modalidad educativa.

El Programa comenzó en noviembre de 2008. Actualmente, son alrededor de 300 las personas privadas de su libertad que ejercen su derecho a la educación universitaria, pública y de calidad. Se dictan carreras de las facultades de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales y  Filosofía y Letras. Este año se sumarán dos propuestas: una pertenece al Instituto Tecnológico Universitario, y la otra, a la Facultad de Educación.

Con estas acciones se reafirma el compromiso universitario de llegar a todos los sectores en igualdad de oportunidades, para que las personas detenidas accedan, permanezcan y egresen de sus estudios de educación superior.

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