La tirantez de la hipocresía. Tras el mensaje del gobernador a la Asamblea Legislativa

Al inaugurar las sesiones ordinarias del 2013, el gobernador de Mendoza Francisco Pérez rescató la política como herramienta de transformación y el rol del Estado para revertir determinadas realidades. En su discurso del 1° de mayo puso el acento en la hipocresía de los legisladores que se oponen a dar el salto institucional y a avanzar en una reforma integral de la Constitución. Ese mecanismo requiere de la aprobación de los dos tercios de los miembros de las Cámaras.

La tirantez de la hipocresía. Tras el mensaje del gobernador a la Asamblea Legislativa

Foto: Cristian Lozano - Sitio Adnino

Sociedad Unidiversidad por Eva Guevara y Penélope Moro / Publicado el 03 DE MAYO 2013

Mendoza, 1° de mayo de 2013. Las palabras de Francisco Pérez fueron pronunciadas frente a la Asamblea Legislativa, convirtiéndose en el acto en uno de los hechos políticos más relevantes del actual escenario político provincial, junto con el acompañamiento que recibió de parte de las organizaciones kirchneristas nucleadas en “Unidos y Organizados”, donde toda una señal fue la desmovilización alrededor de los dos principales sectores del Partido Justicialista.

Dijo Pérez: “Hace un año sostenía que el Estado no es un problema, sino que es parte de la solución. Todavía muchos no terminan de entender por qué la intervención del Estado representa una década ganada. Y es porque en nuestro país había más gente pobre que gente con trabajo en el 2003. Lo dije y lo vuelvo a afirmar porque lo veo en esta Mendoza que recorro: la pobreza ha sido una consecuencia de la ausencia del Estado y todavía, lamentablemente, perdura en algunos lugares de nuestra Provincia. Por eso sigo pensando que debe existir un Estado presente en la conducción estratégica, en la gestión, en el financiamiento público y en las regulaciones, tanto como en el control político y legal.

Y es este Estado también el que tiene que plantear debates e interacciones centrales en un sistema político: la tarea de asignar valores en la sociedad de modo democrático. Una de esas tareas es quitarnos gradualmente el velo de la hipocresía para poner sobre la agenda varias cuestiones que no le hacen nada bien a Mendoza, ni a su cultura, ni a su institucionalidad, pero mucho menos a su gente. Esto se logra corriendo el límite de lo posible. Cuando la Organización Internacional del Trabajo indicó que la explotación infantil en la región latinoamericana alcanzaba a un total de 9 millones de niños, muchos no se sintieron aludidos por lo que sucede en Mendoza con el trabajo infantil y todavía esgrimen que hay tradiciones culturales o familiares que lo justifican. Esto es absurdo, con todas las letras. Pero si el Estado no se compromete en la erradicación, si no pone en debate ese valor, el trabajo infantil seguirá siendo una triste realidad. Vuelvo a repetir contra toda hipocresía: el trabajo infantil en Mendoza debe ser cero.



Lo mismo sucede con la reforma de la Constitución. La gran mayoría de las provincias vivieron procesos de reformas de sus constituciones, menos Mendoza. Se está negando la posibilidad de un debate rico y sereno. Se está negando una REFORMA A LA MENDOCINA, que respete nuestra historia, nuestras tradiciones, que sea de avanzada, progresista, a la vez que de consenso y estabilidad. Queremos una Constitución que elimine las discriminaciones arbitrarias por razones de raza, color, caracteres físicos, género, orientación sexual, clase social o cualquier otra condición de pertenencia a una minoría determinada.

Queremos reconocer la defensa de los intereses colectivos en la defensa del medio ambiente, dejando constancia de que, ante el riesgo, estaremos siempre a favor de la preservación ambiental. Imagino también a Mendoza con el derecho de iniciativa popular y el de consulta popular. Es necesario que el pueblo se pronuncie sobre estas materias trascendentales. Es parte de esta hipocresía negarle la posibilidad de que Mendoza dé un salto de calidad institucional porque se plantee que exista una única reelección para todos. Hay quienes se oponen a ese debate y están en sus sillones y en esta sala desde hace décadas. Hay quienes se oponen a ese debate y gobiernan departamentos por más de dos períodos”.

Concluido todo el discurso, en este tramo se concentraron todas las reacciones posibles de parte del variado arco político presente en la Legislatura. Allí estaba Miriam Gallardo, presidenta provisional del Senado (FpV):  

“No podemos seguir con una Constitución que no se condice con la realidad de hoy. La Constitución no es un mero instrumento jurídico, implica el acuerdo social y político de toda una sociedad, una sociedad que cambió. No es incompatible con la gestión, se pueden hacer las dos cosas: trabajar en la reforma y trabajar en la gestión”, dijo.

¿Hay hipocresía en Mendoza, tal como manifestó el Gobernador en torno a este tema?

Hipocresía en el contexto en que se desoye o se deja sin uso una norma que es fundamental para la sociedad. Y se deja de usar porque no se puede aplicar. El ejemplo clásico: los discapacitados no pueden ser legisladores ni ejercer cargos públicos. De hecho, hoy a nadie se le ocurriría que la discapacidad continúe siendo un impedimento, pero sin embargo está establecido en la Carta Magna. En definitiva, se la termina violando para no reformarla. 

¿Es posible que este año se convoque a la Asamblea Constituyente?

Va a depender de la oposición: de que se apruebe la norma, de que se pueda llegar al referéndum o, en su caso, de que se decida llamar directamente a la constituyente con la sanción (referéndum) del 2001.

Al cruce de opiniones se sumó Félix González,  ministro de Gobierno: “Sobre la hipocresía, el Gobernador fue contundente, porque uno de los principales argumentos que utiliza la oposición para negar ese debate de cambios institucionales profundos para la provincia es el tema de la reelección. Muchos de los que en el recinto sostienen carteles de “Respeto a la Constitución” son quienes avalan que haya reelecciones indefinidas para todos los cargos en el resto de  la provincia, menos el de gobernador. Nos parece que es una hipocresía que la dirigencia política diga que queremos reformar la Constitución para perpetuarnos en el poder cuando hay quienes están años y años religiéndose en la Legislatura provincial. 

¿Qué caminos hay para reformar?

Todas las herramientas están abiertas para nosotros porque el Gobernador sigue insistiendo. Siempre hemos priorizado la posibilidad de que la reforma se sancione por ley, pero también hay otras tantas herramientas que ha votado la misma Legislatura. Tenemos una iniciativa aportada y aprobada por la Cámara de Diputados que le pide al Ejecutivo que ponga en vigencia una reforma que se votó en el 2009, que es la que plantea la limitación de las reelecciones de intendente, y otras presentadas desde el Senado donde piden que se convoque a la Convención Constituyente en el marco del referéndum del 2001. Esas dos iniciativas permanecen latentes, pero siempre la prioridad la va a tener la posibilidad de que salga por ley”. 

Por su parte, Jorge Tanús, presidente de la Cámara de Diputados (PJ) dijo:

“La conformación de este año de la Asamblea Constituyente depende de varios factores. Hay que sacar la ley, votarla, son tiempos que maneja bien Félix González. Mis expectativas son lograr el consenso y luego que lo avale el Senado, tenemos que trabajar la media sanción de la Cámara Alta y trabajar fuerte la de la Cámara Baja. La media sanción del Senado puede sufrir modificaciones de lo que envió el Gobernador, entonces a mí me resulta más fácil reunir el consenso en Diputados. La variable mía es que depende de lo que suceda en el Senado.

Por último, Alejandro Abraham, intendente de Guaymallén y presidente del Partido Justicialista de Mendoza, sostuvo:

“Estamos en un proceso electoral de internas, pasado el 2 de junio nos vamos a abocar todos los dirigentes del justicialismo, con el Gobernador a la cabeza, a definir candidaturas que irán a las PASO. Los opositores son aburridos. Ponen el cartel “La Constitución no se toca”, y yo pienso: si por lo menos la hubieran abierto alguna vez, no hubieran sido parte de los gobiernos militares. Dicen que la Constitución no se toca pero sí se puede violar.”

Responder al pueblo, no al gobierno peronista

Carlos Aguinaga preside el Bloque de Senadores del Partido Demócrata.
A diferencia del radicalismo, los conservadores mendocinos se han opuesto siempre a reformar la Constitución.  No obstante ello, se impone renovar la pregunta. 
Después del 1° de mayo de 2013, ¿cómo justifica la negativa de su partido a debatir la reforma constitucional?

Nosotros estamos dispuestos a debatir, no tenemos problema con eso, pero ya hemos fijado una posición que es muy clara, le decimos no a la reforma en este momento. Creemos que lo provincial está vinculado con lo nacional, que en el país se quiere imponer un régimen totalitario dándole mucho poder al gobernante y menos poder al ciudadano. La reforma que plantean tiene esa misma intención. Yo creo que Mendoza tiene que hablar de los temas prioritarios y esenciales que son los que van a permitir que haya desarrollo o no. Además, la reforma de la Constitución es un tema que le compete más al gobernador que a la ciudadanía y nosotros estamos con la ciudadanía.

Días atrás se hizo un debate en la Facultad de Derecho y un constitucionalista, ex funcionario radical, reconoció que, tras la actitud de oposición a la reforma, hay una voluntad por captar votos.

Bueno, lo que pasa es que la gente se opone a la reforma y entonces no está mal oponernos, si estamos representando a la ciudadanía. En la última elección ganó el No a la reforma así que estamos en esa posición.

¿No le parece demagógico?

No, me parece que estamos representando a la gente. La gente vota y nosotros tratamos de representarlos. Me parece que es lo correcto, lo que tenemos que hacer.

¿Aun a costa de frenar la posibilidad de un avance a nivel institucional, teniendo en cuenta que en Mendoza rige una Constitución de 1916?

Bueno, pero la Constitución es una cosa que se puede mejorar, que se puede modificar. Hay un mecanismo de enmiendas que permite que año por año se vayan modificando algunos artículos. Nosotros hemos acompañado esas modificaciones. Lo que no queremos es una reforma integral de la Constitución, ni una reforma tramposa, y lo estamos logrando. Estamos en sintonía con la gente.

Pero año tras año se comprueban avances. Este año, por ejemplo, tendremos votantes con 16 años, algo impensado a principios del siglo XX, época que vio nacer el sufragio universal gracias a la Ley Sáenz Peña.

Te reitero, se puede modificar un artículo por año. Y sería bueno que el gobierno, que es tan reformista, lo haga. Pero el gobierno, claro, no quiere reformar la Constitución de esa manera.

Un artículo por año ¿cómo sería? Porque para poner al día ese texto fundamental insumiríamos más de 30 años…

Bueno, si llevamos 30 años de democracia y no lo hemos hecho, no lo hemos resuelto.

Por eso mismo, ¿no es más urgente aún?

No es urgente, es un tema que no impide gobernar. Si los gobiernos hubieran querido, ya hubiéramos reformado 30 artículos. Se ve que no quieren, lo que quieren es generar un mecanismo de reforma integral de la Constitución a los cuales se opone la gente. Se opone el pueblo, el pueblo ha votado que no, y yo también estoy con el pueblo en esto.

Hay un dato de la historia:  es el antecedente de una Mendoza inmersa en un proceso de reforma constituyente. Gobernaba el peronismo, tenía legitimidad popular… 

Estamos hablando de 50 años atrás, hoy estamos en una situación distinta. Frente a eso yo respondo lo que quiera el pueblo, porque yo respondo al pueblo, no al gobierno peronista.

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