Ludoteca móvil, el desafío de educar en situación de enfermedad

Las autoridades y los docentes de una de las dos escuelas domiciliarias de Mendoza buscan aval para contar con más recursos y potenciar esta propuesta, que adapta la enseñanza a un formato dinámico desde el juego.

Ludoteca móvil, el desafío de educar en situación de enfermedad

Foto: Gentileza

Sociedad Unidiversidad por Zulema Usach / Publicado el 12 DE MARZO 2019

Llegar al hogar de niños y niñas que no tienen la posibilidad de trasladarse hacia la escuela porque se encuentran realizando un tratamiento médico prolongado o bien están imposibilitados para moverse de un lugar a otro, es el objetivo central del trabajo que llevan desde hace años las y los docentes que integran una de las dos únicas instituciones educativas domiciliarias con las que cuenta Mendoza.

Su desafío, de hecho, no es menor: son ellos, quienes a pesar de cualquier dificultad buscan establecer un vínculo especial, donde el aprendizaje y la expresión de las emociones constituyen la base de la enseñanza.

La escuela Nº 2-034 “Doctor Ricardo Gutiérrez”, ubicada en calle Buenos Aires y Montecaseros, de Ciudad, no es un colegio común. Su abordaje educativo está atado a la inclusión en todas sus formas. Las necesidades no son pocas; las y los estudiantes de nivel inicial, primario y especial, tampoco: al menos cien niñas y niños –con diferentes diagnósticos y posibilidades de recuperación- reciben el servicio educativo domiciliario que imparte el grupo de 20 docentes.

El edificio en el que funciona el colegio es compartido. Mariela Alonso, su directora, explica que allí justamente asisten las niñas y niños que si bien presentan una discapacidad, tienen la posibilidad de desplazarse.

Pero los problemas de espacio no son los únicos. Desde hace tres años, el equipo educativo de la institución comenzó a gestar el proyecto para impulsar una ludoteca y lograr establecer metodologías ágiles y dinámicas que se “acomoden” a las necesidades pedagógicas de los chicos, pero que además les sirvan como medio de expresión de sus necesidades, sentires y emociones.

Más recursos para un servicio complejo

La experiencia, que se ha llevado adelante a pulmón desde que se ideó generar elementos lúdicos para utilizarlos en la enseñanza, necesita ser reforzada con más recursos y actualizada, detalla Alonso. El dispositivo general de la ludoteca fue comprado con dinero de los y las profesores y la directora. Cuenta con juegos recreativos, reglados y didácticos.

(Las docentes de la escuela Doctor Ricardo Gutiérrez mostrando el dispositivo móvil de enseñanza. Foto: Gentileza)

“Armamos la ludoteca móvil para llevar el juego a los hogares. Para movilizarla hemos pensado en un dispositivo con forma de robot desplegable que incluye tres esferas clave del ser humano, que son el pensar, el sentir y el hacer. A partir de allí se implementan distintos mecanismos pedagógicos para dar pie al proceso de enseñanza-aprendizaje y lograr que el encuentro con el niño o la niña sea lo más dinámico posible”, apuntó la directora, al tiempo que recordó que en muchos casos los niños/as y sus familias se encuentran atravesando momentos muy duros, ya sea por su cuadro de salud o por el tratamiento que deben cumplir. Muchas veces, incluso, las situaciones se ven agravadas por la pobreza y necesidades de toda índole.

Para avanzar con la propuesta, la escuela está buscando financiamiento. La idea es adquirir más recursos materiales, como juegos adaptados a los chicos que no pueden movilizarse y fáciles de manipular, como maquetas plegables o globos terráqueos inflables, entre otras ideas. Para ello, las autoridades del colegio instalaron el tema en la Legislatura Provincial.

El pedido fue recibido por la senadora Cecilia Páez (PRO), quien declaró a la iniciativa de interés para que sea analizada en la Comisión de Educación. “Queremos potenciar este servicio educativo sobre todo los niños y niñas que necesitan seguir estudiando y que tienen que atravesar por un tratamiento prolongado o bien deben hacer reposo por mucho tiempo”, destacó Alonso.

Creando puentes hacia el aprendizaje

María Laura González, docente del nivel inicial del colegio y ludotecaria, explica la importancia que guarda el hecho de llevar el juego en las instancias donde los niños y niñas no solo están lejos de su contexto habitual, sino que carecen de esos espacios recreativos en los que el aprendizaje y la socialización juegan un papel fundamental. A ello se suma que por su mismo estado –ya sea que están en el hospital o en una habitación de la casa- atraviesan por emociones complejas y dolencias de diversa índole.

Por eso, agrega González, el sueño de esta comunidad educativa es lograr contar con una ludoteca completa en el edificio escolar (comparable a una biblioteca pero con juegos) y un dispositivo (un personaje con forma de robot desplegable) que pueda ser “cargado” por los y las docentes con los elementos adecuados a la condición y realidad de cada niño o niña que sea abordado por la maestra domiciliaria.

“Se trata de generar un espacio subjetivo y de construcción propia de cada alumno/a”, detalla la docente y aclara que siempre el trabajo se realiza de manera coordinada con la escuela de origen del niño o niña. El recorte para brindar los conocimientos es de tres horas semanales. “No hay que olvidar que ellos/as no tienen recreos, ni han podido continuar con sus compañeros/as de curso. Tampoco tienen la posibilidad de jugar en el patio de la escuela. Su situación es muy limitada”, destaca.

 

 

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