Modelo central para el crédito

La iniciativa de reformar la Carta Orgánica del Banco Central fue aprobada por 42 votos a favor y 19 en contra, más dos abstenciones; le permitirá al Gobierno utilizar más fondos para financiar al sector industrial.

Modelo central para el crédito

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Sociedad Unidiversidad por Federico Lorite / Publicado el 22 DE MARZO 2012

Desmontar el modelo neoliberal en el sistema bancario instalado por la dictadura de 1976 y perfeccionado por Domingo Cavallo durante los noventa, es uno de los objetivos principales que persigue la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central, que clausura la renuncia a la soberanía monetaria.

En la madrugada, el Senado transformó en ley, con 42 votos a favor, 19 en contra y dos abstenciones, el nuevo marco de acción para el Banco Central, cerrando una etapa en la que el país mantuvo clausurado el ejercicio de su soberanía monetaria y cambiaria.

Con la norma promovida por el oficialismo, el Tesoro se asegura un mayor financiamiento del BCRA, cuyo directorio podrá usar reservas a discreción y orientar el crédito a la pequeña y mediana empresa. Además, se elimina la obligación de que el monto de las reservas sea igual al total del circulante y el concepto de “reservas de libre disponibilidad”.

Luego de la aprobación de esa iniciativa en el Congreso, la autoridad monetaria tendrá como meta preservar el valor de la moneda, como lo establece la actual norma, sumando la estabilidad financiera y el desarrollo económico con equidad social. Podrá regular y orientar el crédito que otorgan los bancos, estableciendo las condiciones en términos de plazos, tasas de interés, comisiones y cargos.

Objetivos centrales

El Banco Central recuperará así su rol histórico en la promoción del crédito productivo. Define enterrar formalmente la guía ortodoxa Metas de Inflación, que disminuye la autonomía de la política cambiaria y expone a la economía a la inestabilidad de los mercados financieros. Esto implicará que será un mandato del directorio de la entidad informar antes del inicio de cada ejercicio sus objetivos y planes de políticas monetaria, financiera, crediticia y cambiaria, con la estimación anual de las variables claves, sin establecer explícitamente una meta de inflación a la que el resto deba subordinarse. Incorpora bajo su jurisdicción la supervisión de otros sistemas de pagos, de cámaras compensadoras, de empresas de remesas de fondos y de las transportadoras de caudales. Asume la responsabilidad de defensa de los usuarios frente a abusos de los bancos. Establece como principio “velar por un sistema financiero con un adecuado nivel de competencia”, lo que habilitará a establecer niveles de participación de mercado. Además, el directorio de la entidad recupera el control efectivo de la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiaria, que había adquirido cierta autonomía de gestión y negocios con la actual Carta Orgánica.

“La reforma al BCRA permitirá recuperar la soberanía crediticia y tomar nuestras propias decisiones en materia económica como destinar el crédito al sector industrial y a las pymes”, señaló Roberto Roitman, economista de la UNCuyo.

Para Roitman, se logra de esta manera mayor “control político” como pasa en otros países del mundo. “Cualquiera que conozca la historia de las bancas centrales, incluyendo la argentina, encontrará en estos cambios una transformación sustancial para desmalezar el sistema financiero. Varias ideas expuestas en iniciativas para modificar la ley de entidades financieras, para dejar atrás la de Martínez de Hoz de 1977, están incluidas en este proyecto”.

Según el economista, la Argentina es el único país del mundo y de América Latina que tiene la relación más baja de préstamos al sector privado del PBI (de 12 al 14%). “Todos los países de Latinoamérica  nos superan casi por el doble, y llegan al 35%. El direccionamiento del crédito es central en cualquier país. Las empresas necesitan el crédito para crecer. En Mendoza, por ejemplo, hay más depósitos que préstamos, por lo tanto el ahorro se va para otro lado. La mayoría de los préstamos son personales y de consumo”.

En tanto, el economista y docente Sebastián Laza, advirtió que el Gobierno busca “hacer caja” con esta idea que fue anunciada por la presidenta Cristina Fernández en la apertura de las sesiones ordinarias del Parlamento, el 1° de marzo. “La principal finalidad será pagar deuda y financiar gastos corrientes”.

Laza  indicó que "en los últimos años se hizo un abuso de estos adelantos transitorios" y consideró que "por ello hay que actuar con prudencia y poner límites para abastecer un Tesoro que perdió conducta fiscal”.

“Con la nueva norma, ¿cuál será el monto óptimo de reservas?”,  se preguntó el periodista Alfredo Zaiat en una nota publicada en Página 12 el pasado 4 de marzo. “En Argentina, que tiene una economía con un elevado grado de dolarización, la cantidad de reservas tiene mucho que ver con el valor que se ubica el billete verde y en las expectativas sociales que existen sobre la capacidad del Banco Central para defender la paridad del peso. El atesoramiento de reservas facilita la administración del tipo de cambio, ofrece un autoaseguro frente a las corridas cambiarias y modificaciones súbitas en los flujos de capitales, reduce la vulnerabilidad externa, permite contar con un prestamista de última instancia propio en moneda extranjera y disuade presiones devaluatorias y ataques especulativos”.

“Con la derogación de uno de los resabios de la Convertibilidad y después de quedar demostrado, no sólo aquí, sino en muchos otros países a partir de la crisis en Estados Unidos y Europa, que no existe la “independencia” de las bancas centrales, esta reforma financiera recupera la tradición de mandato múltiple para la autoridad monetaria”, agregó Zaiat.