Postergar la maternidad por la pandemia: una decisión que crece en Mendoza

Mujeres y parejas están retrasando esta decisión en medio de la crisis sanitaria que afronta el mundo y la provincia no está exenta de esta situación. De hecho, ya aplica protocolos al respecto. Unidiversidad rescató testimonios y devela cifras locales.

Postergar la maternidad por la pandemia: una decisión que crece en Mendoza

Foto: Publicada por Télam

Sociedad Unidiversidad Nuevo coronavirus / por Unidiversidad / Ernesto Gutiérrez / Publicado el 18 DE OCTUBRE 2020

En mayor o menor medida, la pandemia por COVID-19 ha trastocado la vida de millones de hombres y mujeres en el mundo, pero más aún a quienes tenían planes de agrandar la familia.

Bajo ese horizonte, son muchas las dudas que surgen en torno a quedarse embarazada y dar a luz en plena pandemia mundial, por lo que muchas mujeres prefieren postergar el momento para más adelante.

Mariana y Pablo, dos jóvenes de 30 y 34 años de edad, han pasado los últimos dos buscando tener su primer hijo. Pero ahora y debido a la pandemia del coronavirus, los planes de tener familia para esta pareja parecen haber quedado suspendidos, al menos provisionalmente.

“No sé si es el tiempo indicado para quedar embarazada. Me da mucho miedo que pueda contagiarme en las visitas al hospital o en mis eventuales chequeos médicos”, argumentó Mariana, a Unidiversidad, señalando que la pandemia les ha hecho repensar si en realidad quieren traer un bebé al mundo.

“Es frustrante encontrarse en esta situación, porque siempre hemos soñado con tener hijos y ahora esos sueños han quedado truncados y no sabemos hasta cuándo", dijo ella.

Según la pareja, tener un hijo es uno de sus anhelos principales, pero en medio de la crisis sanitaria han contemplado otras opciones, como la adopción, o incluso ser padres de crianza temporal con opción de adoptar.

"Lo que sucede es que adoptar es un proceso muy costoso y largo en Argentina; ser padres de crianza temporal puede conllevar que en cualquier momento el niño que cuidas sea regresado a su familia de origen, algo que estoy seguro nos partiría el corazón", dijo Pablo, indicando que ninguna de estas posibilidades está descartada para ellos.

Y es que como Mariana y Pablo, como miles de parejas o mujeres solas se encuentran en la disyuntiva sobre adentrarse en su maternidad en medio de la pandemia, una decisión que en la actualidad es considerada riesgosa.

“Yo no quiero tener mi bebé sola en un hospital", señaló Eliana (34), una trabajadora de la salud, que sabe bien que ahora las regulaciones de salubridad no permiten que en muchas salas de partos puedan estar acompañadas por su parejas.

Eliana indicó que su trabajo en hospitales de Mendoza también la pondría en riesgo de contagio. Y es que a pesar de que no hay evidencia de que el COVID-19 pueda transmitirse de la madre al bebé que lleva en el vientre, ella prefiere no correr el riesgo.

"Todos los días vemos información diferente con respecto al virus, porque aún nadie lo conoce totalmente. La cepa ha mutado ya varias veces y no podemos asegurar que deje de hacerlo. Yo prefiero esperar un tiempo para quedar en embarazo y no apresurarme", afirmó Eliana.

Para Laura, quien también lleva algún tiempo queriendo quedar embarazada,  la edad es un factor fundamental, ya que a sus casi 45 años, las opciones comienzan a limitarse. “Disfrute mucho de mi vida, viajé, compartí lindos momentos pero cuando me quise dar cuenta la vida casi se me pasó. Con mi pareja, un poco mayor, decidimos ya formar una familia. Hemos tratado y no se nos da, por eso he comenzado mi tratamiento de inseminaciones intrauterinas hace unos meses, sabiendo que las posibilidades de quedar en embarazo son mínimas, de acuerdo a mis doctores", indicó Laura, argumentando que congelar óvulos no es una opción para ella, ya que a su edad estos ya están viejos.

Además señaló que por ahora terminará este tratamiento y en caso de no funcionar, estará dispuesta a la posibilidad de una fertilización in vitro, un proceso mucho más costoso, pero que tampoco le garantiza que pueda terminar en un embarazo.

"Sabemos los riegos a los cuales nos exponemos cuando hacemos las visitas a  nuestro médico. También del  momento crítico que vive el sistema de salud, pero no me importa nada. Yo perdí un bebé de 7 semanas el año pasado y fue muy doloroso. Ahora tengo esperanza de que este tratamiento pueda dar resultado", dijo la mujer, indicando que la pandemia no ha sido un impedimento para intentar ser madre y agregó: "Pienso que siempre hemos vivido en un mundo complicado, pero también hay en él cosas maravillosas que quisiera compartir con mi hijo o hija. Mi recomendación para las mujeres que no saben si quieren tener hijos y que están más jóvenes, es que congelen sus óvulos, pues de esa forma al llegar a mi edad y decidir por la maternidad, ya pueden lograr quedar en embarazo más fácilmente", finalizó Laura.

En este sentido, de acuerdo a la ginecóloga Elena Terrazas, quien dialogó con Unidiversidad, cada caso es diferente y la decisión de traer un bebé al mundo puede tener consecuencias distintas para cada madre.

"Estamos viviendo un momento de incertidumbre por la pandemia del COVID-19, un virus que es muy nuevo para que sepamos a ciencia cierta todas las consecuencias que puede causar. Si una mujer puede esperar para quedar en embarazo, pienso que debería hacerlo, pero hay otras que están en procesos de fertilización por sus edades avanzadas, son ellas las que deben obrar de manera más cuidadosa para evitar tener complicaciones", argumentó la doctora.

Asimismo, según Terrazas, aquellas mujeres que no sobrepasan los 40 años de edad, pueden congelar sus óvulos y esperar a que la pandemia se declare terminada, o también se pueden congelar los embriones fecundados y una vez se quiera comenzar el tratamiento de embarazo, se pueden inyectar en el útero propio o buscar un vientre de alquiler.

"Cuando se congela y descongelan los óvulos o los embriones fecundados se puede perder calidad del mismo, pero la carga genética siempre continúa igual", dijo la especialista.

Cabe mencionar que, en la Argentina, la Ley 26.862 sancionada y promulgada en junio de 2013 establece que toda persona mayor de edad, cualquiera sea su orientación sexual o estado civil, tenga obra social, prepaga o se atienda en el sistema público de salud, puede acceder de forma gratuita a las técnicas y procedimientos realizados con asistencia médica para lograr el embarazo. Según la norma, cada persona puede acceder a un máximo de cuatro tratamientos de baja complejidad por año y hasta tres tratamientos de alta complejidad, con intervalos mínimos de tres meses entre cada uno de ellos.

¿Es seguro quedar en embarazo durante el coronavirus?

Aunque, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)  no hay evidencias de infecciones fetales o riesgos en los embarazos,  las visitas a especialista y un parto natural (que  puede prolongarse más de ocho horas) conlleva a estar en contacto con un importante número de doctores y enfermeros que van cambiando de turno, por eso muchas mujeres embarazadas en tiempos de coronavirus temen por su salud y la de sus hijos.

Para aclarar las dudas, este medio, también dialogó con doctora Mónica Rinaldi, directora de Maternidad e Infancia de la Provincia.

“Primero debemos destacar que nosotros (Ministerio de Salud de Mendoza) nos guiamos por las recomendaciones de Nación, que a la vez se guían por las de la OMS. Aclarado esto, debemos llevar tranquilidad a todas las mamas y parejas, ya que,  tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han afirmado que aún no hay pruebas de que las embarazadas corran mayor riesgo de enfermedad grave que la población en general.  Sin embargo, desde la organización advierten que debido a las transformaciones que experimentan los cuerpos de las mujeres embarazadas y sus sistemas inmunitarios pueden verse gravemente afectadas algunas mamás con sobrepeso,  afección cardiaca o diabetes”, afirmó la directora y sumó: “Respecto a los cuidados que deben tener para evitar contraer el virus, las embarazadas deben tomar las mismas precauciones que el resto de la población para evitar la COVID-19”.

En la provincia, tanto del sector público como privado, desde el comienzo de la pandemia al 30 de septiembre se han contabilizado 10 500 nacimientos. De ese total, debemos decir que solo 75 de ellos presentaron síntomas de coronavirus,  tres fueron internadas en terapia intensiva  pero ya han sido dados de alta.  Además debemos resaltar que se les realiza un exhaustivo control postnatal”, aclaró la funcionaria.

¿Qué sucede con las consultas y los estudios prenatales y postnatales?

Según la Dirección de Maternidad e Infancia de Mendoza, las rutinas médicas pre parto y post parto no se deben ver modificados, inclusive en aquellas mujeres afectadas por el COVID-19.

“En algunos departamentos del Gran Mendoza se observan disminuciones del 50% de los controles. Si comparamos mes a mes, podemos observar que en Guaymallén, donde se produce el mayor número de nacimientos, en enero se originaron 708 consultas prenatales, mientras en  abril se produjeron tan solo 282”, detalló su directora Mónica Rinaldi.

Por esa razón, desde Maternidad e Infancia recomiendan  hacer los mínimos controles o sólo los que sean necesarios por urgencias o emergencias. Y, como en todos los casos, una captación precoz del embarazo, los 5 controles prenatales que son los estrictamente necesarios.

Según la directora, todos los hospitales o clínicas, tanto públicas como privadas, deben seguir los lineamientos establecidos desde el Ministerio de Salud de la Nación. Otorgar los turnos de embarazadas cada 40 minutos  y en sala de espera aguardar con dos metros de distancia entre pacientes.

“Es necesario recordar que la atención prenatal es segura, porque las personas gestantes y los pacientes con infecciones respiratorias en todos los centros de atención -centros de salud, postas sanitarias y hospitales- siguen un circuito de atención diferente, con el fin de evitar la propagación de la enfermedad. También, hemos dispuesto que los turnos no deben superar los dos a tres por hora, para evitar hacinamiento en salas de espera y respetar el distanciamiento social”, detalló Rinaldi.

En muchos centros de salud de la provincia, dijo la funcionaria,  se decidió separar por horarios y sectores a los pacientes según edades y patologías, es por eso que en algunos lugares las embarazadas y recién nacidos asisten a las consultas sin tener contacto con los demás pacientes. 

¿Cómo es el protocolo sigue la provincia de una mamá embarazada y con COVD-19?

Siguiendo la experiencia de aquellos países en los cuales los primeros casos de infección por el virus aparecieron hace meses atrás, desde Nación como de provincia, se han establecido directrices para proceder en cada área de la salud. También en los sectores destinados a las mujeres embarazadas, partos y recién nacidos se han determinados desde nación estrictos lineamientos destinados a la prevención de la propagación del COVID-19.

En la provincia, desde el ministerio de Salud se ha organizado como referencia al Hospital Lagomaggiore y, en el sur, el Hospital Schestakow. “Estos son para los partos y cesáreas para embarazadas con sospecha de COVID-19 o que hayan estado en contacto con alguien sospechoso, que haya viajado o  tenido contacto con alguien que viajó”, aclaró Mónica Rinaldi, directora de Maternidad e Infancia de la Provincia.

En estos casos se sigue el protocolo del Ministerio de Salud. “La persona se comunica previamente por teléfono a las líneas habilitadas (911) para coordinar que la busque una unidad. Desde la Dirección de Epidemiología coordinan con ella. Si la mujer no tiene obra social se la traslada al Hospital Lagomaggiore o Schestakow, sino cada obra social establece a qué hospital o clínica privada será trasladada. Si la embarazada no está en trabajo de parto y presenta síntomas se procede de igual manera que cualquier paciente”, afirmó Rinaldi.

En los casos sospechosos cuando nace el bebé, la madre queda aislada en una habitación y el recién nacido es llevado a neonatología en observación, hasta que a la mamá le de los dos test de prueba de COVID-19 negativos”, detalló la funcionaria  y agregó: “Respecto a la lactancia materna es por extracción de leche a través de un sacaleche, la madre no puede dar de mamar durante ese período de tiempo”.

Con respecto al  bebé, afirmó la funcionaria, se le realizan las dos pruebas, “si las mismas dan negativas el recién nacido se puede ir de alta al cuidado de un familiar, mientras que la madre seguirá internada a la espera de los resultados o en caso de dar positivo el test”, dijo, la directora de Maternidad e Infancia de la Provincia.

“Nosotros nos guiamos por las recomendaciones de Nación.  La madre tiene que estar aislada del niño y la lactancia debe ser con sacaleche”, aclara Rinaldi. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la madre tenga en brazos a su bebé y tener contacto con él piel con piel.

Además, se debe aclarar que las directrices con las que trabajan en la provincia están sujetas a modificaciones de acuerdo a la dinámica epidemiológica de la situación, es una evaluación constante. “En el caso de que no se cuente con habitaciones donde aislar por un lado a la madre y por el otro lado al bebé, se lo puede dejar en la misma habitación a 2 metros de distancia y con medidas de aislamiento respiratoria y de contacto de ser necesario. Esto es dinámico está sujeto a modificaciones según el aumento de casos", concluyó la directora de Maternidad e Infancia de la Provincia.

Según la OMS toda mujer embarazada tiene derecho a una experiencia de parto segura y positiva que implica:

  • Ser tratada con respeto y dignidad;       

  • Estar acompañada por una persona de su elección durante el parto;    

  • Comunicación clara del personal del servicio de maternidad;

  • Estrategias adecuadas de alivio del dolor;

  • Movilidad en el trabajo de parto, de ser posible, y elección de la postura del parto;

  • Las cesáreas se deben llevar a cabo únicamente cuando estén médicamente justificadas.

 

 

 

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