Argentina atraviesa "el peor momento" de la pandemia, coinciden los especialistas

"Va a durar hasta la última semana de mayo y, después, las unidades de cuidados intensivos se van a empezar a vaciar", remarcan.

Argentina atraviesa "el peor momento" de la pandemia, coinciden los especialistas

Foto: Télam

Sociedad Unidiversidad Rebrote COVID / por Unidiversidad / Fuente: Télam / Publicado el 27 DE ABRIL 2021

Especialistas y autoridades sanitarias advirtieron que Argentina atraviesa "el peor momento" de la pandemia de COVID-19y que esta etapa se extenderá hasta finales de mayo, a la vez que alertaron sobre la necesidad de mantener las medidas restrictivas con mayor fiscalización para lograr "un descenso efectivo de los casos". En este contexto, los servicios fúnebres y domésticos atraviesan una situación compleja.

"Es el peor momento, pero va a durar hasta la última semana de mayo y, después, las unidades de cuidados intensivos se van a empezar a vaciar", afirmó esta mañana el médico Luis Cámera.

"Siguiendo cálculos internacionales, podemos decir que este es el pico (de contagios) y ahora empezamos a bajar, pero será de acuerdo a cómo se comporta la gente; es fundamental que sea un mes de máximo cuidado para que realmente desciendan porque, si no, podemos sostener el virus" en una meseta alta, describió en diálogo con Radio 10. Por este motivo, pidió continuar extremando los cuidados "para que el descenso de contagios sea efectivo y no terminemos en una meseta alta".

Tomás Orduna, que junto a Cámera integra el comité de expertos que asesora al Gobierno nacional, se refirió a la ocupación en terapia intensiva y dijo que es necesario "bajar los contagios a números menores a 10 mil casos para mediados de mayo. Si me quedo en 20 mil por día, no hay sistema que aguante".

De acuerdo al informe diario que emite el Ministerio de Salud sobre la situación de la pandemia, ayer los internados en unidades de terapia intensiva ascendían a 5036 en todo el país, con un porcentaje de ocupación de camas del 67,7 %, cifra que asciende al 76,2 % en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

En tanto, en su reporte de esta jornada, el Ministerio de Salud de la Ciudad informó que se volvió a quebrar el pico de ocupación de camas UTI en el distrito, que llegó al 84 % en los hospitales porteños. Además, el Hospital de Clínicas –centro de referencia que depende de la Universidad de Buenos Aires– informó hoy en un comunicado que todas sus camas de terapia intensiva se encuentran ocupadas.

"Estamos en una situación de colapso", resumió el jefe del departamento de Riesgo Médico Legal del Hospital Muñiz y miembro del Consejo Directivo de la RedBioética de la Unesco, Ignacio Maglio. En diálogo con Radio Nacional, Maglio informó que la ocupación es del 100 % en ese centro, "con lo cual hay que tomar decisiones con criterios de priorización".

Como vienen haciendo distintos profesionales desde la semana pasada, Maglio dijo que en ese centro de salud ya tienen un código de ética para utilizar en caso de que no cuenten con los recursos necesarios para atender a todos los pacientes infectados con COVID-19. "Hemos desarrollado guías y protocolos para asignar estos recursos escasos, que son dos: camas de terapias intensiva y respiradores", contó.

"Mi preocupación es extrema y ha llegado el momento de dejar los eufemismos de un lado: estamos cursando un colapso. Terminó el tiempo en el que podíamos hacer especulaciones", resumió Arnaldo Dubin, jefe de Terapia Intensiva del Sanatorio Otamendi, sobre la situación que atraviesa el país.

En declaraciones a Radio Nacional, Dubin, miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), agregó: "Estamos cursando un colapso, en tiempo de descuento y perdiendo por goleada, en caída libre a la peor catástrofe sanitaria de la historia argentina. Nunca viví ni imaginé una situación de esta magnitud". Ante este escenario, los especialistas volvieron a insistir en la necesidad de aumentar los controles para que se cumplan las restricciones. "Poner muchas restricciones y después no controlarlas es un sinsentido", dijo en declaraciones a El Destape.

Orduna, jefe del Servicio de Medicina Tropical y Medicina del Viajero del Hospital Muñiz, se refirió también a la reunión que ayer mantuvieron en Casa de Gobierno con varios miembros del Gabinete nacional. "Lo que se habló fue de la necesidad de continuar con medidas restrictivas como las que se vienen realizando desde el 16, seguir profundizando la fiscalización de estas medidas", señaló.

Por su parte, el infectólogo Eduardo López, otro de los miembros del comité de expertos que asesora al Gobierno, agregó en declaraciones a Radio Nacional que "se plantea la posibilidad de restringir un poco más", ya que "los efectos de las medidas de hace dos semanas se están comenzando a ver con el amesetamiento de casos".

Pablo Bonvehi, otro de los infectólogos que participaron ayer en la Casa Rosada de la reunión de expertos que asesoran al Gobierno junto a la ministra de Salud, Carla Vizzotti, y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, sostuvo que "se ve una disminución en el ascenso de casos", pero que sin embargo "hay que ser muy cauteloso con esos números, porque hoy el mayor problema es la ocupación de las camas en las unidades críticas, que es el extremo de la pirámide. Cuantos más casos tengamos, más casos se internan y más casos llegan a terapia", explicó al ser consultado por TN.

En este contexto, sectores como el de los servicios funerarios, y empleados y empleadas de casas particulares son de los más afectados por la pandemia de la COVID-19, que impactó en todo el mercado laboral.

Cansados de sentirse expuestos por el aumento de fallecidos por COVID-19 y la falta de respuestas del Gobierno provincial, desde la Asociación Cuyana de Empresas Fúnebres advirtieron que la “situación es insostenible” y exigieron al Ministerio de Salud “el endurecimiento de protocolos y la vacunación del personal”. 

Tan en serio fue la advertencia que distintos referentes de los empresarios mendocinos del rubro, consultados por Unidiversidad, advirtieron que esperarán por “una respuesta” del Ejecutivo “máximo hasta el viernes”. De no recibirla, se verán obligados a “seguir la sugerencia del sindicato y parar la actividad” para evitar “más contagios” en las distintas cocherías.

Por otro lado, en el rubro de los servicios domésticos tampoco hay respiro. En Argentina hay más de 1,3 millones de trabajadoras de casas particulares, y 3 de cada 4 de ellas trabajan en la informalidad. Un alto porcentaje está a cargo de hogares numerosos, con niños, niñas y adolescentes. Con bajos ingresos –que disminuyeron parcial o totalmente por las medidas de confinamiento obligatorio– y sin acceso a derechos laborales, su vulnerabilidad es mayor.

Afectados por la crisis económica, los empleadores también tienen dificultades para pagar salarios por servicio doméstico. Así, aunque hayan retomado su actividad, las trabajadoras de casas particulares enfrentan el riesgo de perder su trabajo. De hecho, en enero de 2021, había 27 000 trabajadoras registradas menos que en el mismo mes del año pasado –una caída del 5,5 %, más del doble de la observada en el resto del sector de asalariados privados–.

El traslado del hogar al lugar del trabajo también implica una alta exposición al riesgo de contagio. La mayoría de las trabajadoras domésticas realiza largos trayectos que les insumen más tiempo que al resto de la fuerza laboral. De hecho, casi el 14 % de ellas viaja durante más de 60 minutos. Aproximadamente el 45 % lo hace en transporte público y casi 3 de cada 10 declaran viajar en malas condiciones.

Por este motivo, la pandemia de la COVID-19 traerá un periodo de reflexión sobre diversos aspectos. En lo referente al trabajo doméstico, convoca a pensar cuán distinto hubiese sido el impacto si un mayor porcentaje de las trabajadoras estuviese registrado. Así, la transición a la formalidad en el sector es un punto clave. La salud, seguridad y estabilidad económica de las trabajadoras de casas particulares deben protegerse y garantizarse mientras dure la pandemia. Para combatir el virus y sus efectos, estos esfuerzos son imprescindibles.