Cómo relacionarse con los animales domésticos después de los aprendizajes de la COVID-19

El veterinario Horacio Falconi explicó las medidas básicas a tener en cuenta para evitar enfermedades zoonóticas, las que se transmiten de animales a humanos. Las patologías más prevalentes en Mendoza.

Cómo relacionarse con los animales domésticos después de los aprendizajes de la COVID-19

El profesional explicó que es importante cuidar la salud general del animal. Foto: Ramiro Gómez/Télam

Sociedad

Efecto pandemia

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 12 DE AGOSTO DE 2022

Una enfermedad zoonótica es la que puede transmitirse entre animales y seres humanos, tal como sucedió con la COVID-19. Por eso, en la casa, es esencial cuidar la salud del animal y poner en práctica medidas básica de higiene, ya que eso reducirá las posibilidades de que se enfermen y de que esa enfermedad, eventualmente, afecte a la familia con que convive. Así lo explicó Horacio Falconi, a cargo del Departamento de Enfermedades Zoonóticas y Vectoriales.

Falconi aceptó la propuesta de Unidiversidad de reflexionar sobre un artículo de la agencia Télam, que planteó cinco enseñanzas que dejó la pandemia de COVID-19; entre ellas, que las enfermedades zoonóticas pueden poner en jaque al mundo. Es un tema que desarrolló la investigadora argentina Pilar Fernández, de la Escuela de Salud Global Paul Allen de la Universidad del Estado de Washington, que explicó los factores que fomentan la aparición de este tipo de enfermedades.

El veterinario fue cauto frente a la aseveración de que las enfermedades zoonóticas pueden poner en jaque al mundo. Lo planteó como una pregunta, como una hipótesis, porque dijo que son centrales la evidencia y el estudio de las estimaciones de impacto de este tipo de enfermedades con las que se trabaja en este campo. Al mismo tiempo, consideró esencial que se analicen en profundidad las causas y la forma en que se extendió el virus de COVID-19 y se produjo la pandemia.

“Lo que más conocemos es el modelo de gripe, de influenza, donde hay distintas especies animales que pueden transmitir el virus cuando todavía no ha sufrido modificaciones. Con el correr del tiempo, estos agentes infecciosos pueden sufrir modificaciones y adaptarse al humano. Entonces hay una transmisión de humano a humano y es ahí donde se producen estos grandes brotes, que pueden ser pandemias”, explicó.

 

Multiplicidad de factores

Más allá de la COVID-19, cuyo reservorio natural de origen se estima que fueron murciélagos, en los últimos años surgieron varias enfermedades zoonóticas. Algunas de ellas fueron importantes, como el ébola, el SARS, el MERS, el zika y la chikunguña, entre muchas otras.

¿Qué factores propician la aparición de estas enfermedades? Falconi respondió que son muchos y enumeró algunos: el cambio climático y la “tropicalización” de ciertas latitudes; las modificaciones hidrológicas, es decir, lugares que se inundan o que –por el contrario– se secan; la tala de bosques; los incendios que hoy se expanden en el Delta del Paraná; el avance de la frontera urbana, la agricultura y ganadería intensivas; todos aspectos –comentó– que obligan a los animales silvestres a buscar un nuevo hábitat, en algunos casos más cerca de los seres humanos. A esto –expresó– se suman aspectos antropológicos, sociológicos y culturales que marcan la forma en que los seres humanos se relacionan con el medio ambiente y los movimientos poblacionales, que permiten que las enfermedades “se trasladen”, ya que, en pocas horas, una persona puede viajar enormes distancias.  

Estas enfermedades, cuya causa puede ser una bacteria, un virus o un parásito, pasan del animal al ser humano por contacto directo, o indirecto, a través del agua, el medio ambiente o los alimentos. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) las considera un problema de salud pública, teniendo en cuenta que es necesaria la prevención en todos los ámbitos de relación de los seres humanos con los animales: la vida cotidiana, el medio agrícola y el entorno natural.   

 

Prevención en el ámbito doméstico

Falconi resaltó la importancia del concepto de promoción de la salud en zoonosis, que implica analizar la forma de relación entre los seres humanos y los animales. Esa visión macro tiene un correlato doméstico, el de la vida cotidiana, donde, explicó, en los últimos años se registró un cambio sustancial, ya que el perro, el gato y el ave, que antes pasaban gran parte de su vida en el patio o en la finca, ahora duermen en la misma cama que las personas. Esa modificación –comentó– amerita cuidados para evitar enfermedades.

El veterinario explicó que es esencial cuidar la salud del animal, es decir que tenga las vacunas, que esté bien alimentado, que no pase penurias, ni fríos ni calores extremos. Todo eso, comentó, colabora para que su estatus sanitario sea bueno, lo que permitirá que enfrente mejor cualquier enfermedad y se reduzcan así las posibilidades de transmitirla.

Otro aspecto que Falconi consideró central fue recordar y poner en práctica medidas de básicas de higiene: lavarse las manos luego de estar con el animal o de darle de comer. De lo contrario, la falta de higiene puede ser una puerta para que se trasmitan este tipo de enfermedades.

El profesional explicó que previamente a llevar un animal a casa, por ejemplo, un perro, es necesario aislarlo, llevarlo a una revisación. Hay que tener presente que un animal enfermo puede transmitir esa enfermedad a otra mascota que se encuentre en la vivienda.

Otro aspecto que marcó el profesional es el peligro de introducir animales silvestres exóticos, que pueden provocar enfermedades y alterar equilibrios naturales. En este sentido, explicó que el tráfico de animales es un problema grave, ya que pueden ingresar consigo agentes infecciosos en lugares donde no existían y –a su vez– encontrar otra especie apta para su multiplicación.

 

Enfermedades de mayor prevalencia

Falconi comentó que las enfermedades zoonóticas de mayor prevalencia en Mendoza son las de tipo parasitarias, como la toxoplasmosis (que transmiten los gatos), el Chagas (que llega a través de la vinchuca), la hidatidosis (que tiene como huésped al perro) y una de origen bacteriano como la psitacosis (que pueden transmitir las aves). Dijo que algunas de estas enfermedades tienen un componente de afectación económica, porque están relacionadas con la producción de animales y de alimentos, como la brucelosis, hidatidosis o triquinosis.

El profesional explicó que, además de estas enfermedades de mayor prevalencia, existen otras dentro de la categoría de “alertas”, lo que en salud pública significa que existen probabilidades de ingreso. En este grupo están la rabia y las encefalitis transmitidas por los mosquitos, como dengue, zika, chikunguña y fiebre amarilla, entre otras.

Frente a la posibilidad de ingreso de este tipo de enfermedades, el profesional dijo que son importantes la vigilancia epidemiológica y la utilización adecuada de las herramientas técnicas existentes para prevenirlas, como las vacunas, el diagnóstico temprano o un tratamiento efectivo.

Falconi subrayó un aspecto que considera central para la prevención de este tipo de enfermedades y es la interpretación social. Dijo que en los casos de las enfermedades consideradas agudas, como sucedió con la COVID-19, la muerte de cientos de personas causa un enorme impacto, mientras que en otras, el impacto no es tal porque las afectaciones se producen a largo plazo. “Muchas de estas enfermedades son crónicas y las pérdidas son a gotas, no provocan una muerte estrepitosa, aguda y entonces se creen más benignas, pero producen igual o más daño que las otras. Esta es una interpretación que hay que tratar de cambiar, porque una muerte nos sensibiliza a todos, pero las muertes que no vemos nos deberían sensibilizar también. Por eso, la OMS recomienda medir las enfermedades por los años de vida que nos quitan, que no necesariamente nos provocan la muerte en lo inmediato, sino después de muchos años”, afirmó.

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