Con el diploma de médicas en mano, la incertidumbre es parte del futuro

Agostina Dohmen y Aldana Pereyra son flamantes egresadas de la UNCUYO. Sin embargo, en medio de la pandemia por coronavirus, se encuentran frente a un complejo dilema: comenzar a trabajar o incorporarse al sistema de salud más adelante.

Con el diploma de médicas en mano, la incertidumbre es parte del futuro

Foto: Agostina Dohmen, egresada 2021 de la Facultad de Ciencias Médicas

Sociedad Especiales Primera línea de batalla / por Unidiversidad / Ángeles Balderrama / Publicado el 11 DE MAYO 2021

Graduarse de la universidad es una de las sensaciones más gratificantes de la trayectoria académica estudiantil. Sin embargo, algunas personas tuvieron que transitar este gran momento en medio de la pandemia por COVID-19 que afecta a todo el mundo. Agostina Dohmen (25) y Aldana Pereyra (25) son dos egresadas de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCUYO y con el diploma de médicas en la mano, la incertidumbre es parte de sus futuros.

“Pensé que cuando me recibiera iba a estar realiviada, pero estoy confundida porque ahora vienen todas cosas nuevas y hay que cambiar de etapa. Creo que nadie se imaginó recibirse en este contexto, ni en el peor de los casos. Me pone contenta saber que lo que estudié es muy útil y puede ayudar en este momento, pero también me pone nerviosa porque veo a los médicos que están cansados y que la residencia ya era difícil antes de que entráramos en pandemia. Ahora ves a los chicos que la están haciendo agotados, atareados y, si elijo hacerla, voy a estar en su mismo lugar”, dijo Agostina.

Por su parte, Aldana destacó que recibirse fue algo emocionante, luego de un año en el que no se sabía qué podía pasar y cómo iban a continuar con sus estudios. “Llegar al último año es una experiencia que esperás desde el primer momento, pero a nosotros nos tocó ese año tan esperado durante 2020. Hicimos cuatro semanas y empezó toda la pandemia. Fue angustiante porque no sabíamos si íbamos a poder terminar, los hospitales no recibían estudiantes porque se preparaban para atender pacientes Covid. Finalmente, hicimos una parte virtual y retomamos las prácticas en noviembre”.

La residencia es una de las posibilidades que tienen los egresados y egresadas de la Facultad de Ciencias Médicas, ya que también pueden comenzar a trabajar o realizar un posgrado. Sin embargo, las jóvenes consideran que realizar una residencia es la opción más viable, aunque existe el miedo de contagiarse y poner en riesgo a sus familias.

“Con todos los egresados veníamos igual, siguiendo lo que hacía el grupo, y ahora se terminó porque es momento de tomar una decisión. Hacer la residencia es una posibilidad, pero también podemos empezar a trabajar porque ahora hay bastante oferta laboral, pero pienso que, aunque la residencia es durísima, es la mejor manera de formarse. No es perfecta porque hay un montón de cosas difíciles, como la cantidad de horas, pero se aprende mucho. Lo que sí me da un poco de miedo es contagiarme y contagiar a mi familia”, indicó Agostina Dohmen.

Frente a un sistema de salud estresado por la cantidad de casos diarios de coronavirus, la necesidad de médicos es una constante y, para Aldana, la mejor opción es rendir para ingresar a la residencia este mismo año. “La oferta de trabajo en salud es altísima y todos los días nos llegan pedidos de distintos hospitales para empezar a ejercer. Se nos dice que a los que todavía no tengamos matrícula se nos adelanta para que podamos empezar ya”, explicó.

“Es difícil para nosotros porque hicimos prácticas en pandemia, pero no hemos trabajado en COVID-19. Es un desafío que vamos a tener que afrontar porque todavía queda un tiempo más para que todo vuelva a la normalidad. Mi idea es empezar la residencia este año porque, para poder entrar, hay que rendir un examen y no quiero perder ese ritmo de estudio que ya traigo”, dijo Aldana Pereyra.

Aunque Agostina, destacó que, a pesar de la pandemia, su interés siempre ha sido el área clínica y el trato con el paciente, Aldana ha pensado que continuará una especialidad que ayude a frenar el avance del coronavirus. “Estoy entre varias opciones, no la he definido todavía, pero estoy considerando Terapia Intensiva o Infectología, que son muy necesarias en este momento y no hay suficientes profesionales”, confesó.

Desde su punto de vista, las flamantes egresadas comentaron que el sistema se encuentra sostenido por todo el personal de salud, pero existe mucha incertidumbre sobre cómo continuar.

“Los médicos están cansados. Cuando yo estuve cursando en el Hospital Central, todavía no había empezado la segunda ola y los médicos ya no daban más, realmente estaban agotados. Ahora que empezó la segunda ola, estuve pensando cómo van a hacer. Yo siendo alumna estaba tranquila, pero los veía a ellos y me angustiaba porque son mis profesores, y porque yo también voy a estar ahí. Al futuro, la verdad es que lo veo complicado porque hay mucha incertidumbre, no se sabe cuánto va a durar esto y hasta cuándo van a aguantar”, afirmó Agostina.

En tanto, Aldana destacó que, con las búsquedas laborales recientes, ha notado que dentro del sistema de salud están en constante averiguación de puntos débiles, trabajando sobre la marcha y buscando alternativas de mejora. “Creo que ahora está cambiando”, acotó. “Antes nos enfocábamos en las patologías crónicas y en lo que pueda ir surgiendo en la vida de la persona, y ahora estamos con algo muy repentino que hay que solucionar en el momento. Yo lo veo en crecimiento permanente con los recursos que hay. Obviamente que uno siempre espera más recursos, pero lo veo en crecimiento. Yo creo que la COVID-19 va a ayudar a crecer y darle más importancia al sistema, pero espero que en un futuro se ponga más énfasis, a nivel gubernamental, en la mejora de recursos, de guardias, terapias, formación de grupos de ayuda”, concluyó la joven "doctora".