Qué cosas que supuestamente nos protegían ya no funcionan para prevenir el coronavirus

Estudios científicos confirmaron que varias de las actividades y estrategias utilizadas para prevenir al coronavirus no tienen ningún efecto sanitario. El sitio chequeado.com repasó cada una de ellas.

Qué cosas que supuestamente nos protegían ya no funcionan para prevenir el coronavirus

Muchas costumbres que en teoría ayudaban a prevenir y protegernos del covid no funcionan. Foto: El Paìs.

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Unidiversidad / Fuente: Chequeado.com

Publicado el 17 DE MAYO DE 2021

A medida que pasa el tiempo, los casos de coronavirus se multiplican en todo el país y la situación sanitaria se complica a diario. Sin embargo, en cuanto al aspecto positivo, incrementa también el avance y la evidencia científica, producto de las distintas investigaciones elaboradas en todo el mundo que llevaron a conocer mejor al SARS-CoV-2.

El sitio chequeado.com, repasó cómo, al comienzo de la pandemia, la falta de información científica disponible llevó al mundo a actuar en base al principio de precaución: tomar medidas sanitarias para evitar riesgos potenciales y evitar la circulación de personas.

Esas medidas preventivas provocaron, por ejemplo, que empezáramos a limpiar con extrema diligencia cada cosa que entraba a nuestras casas, desinfectáramos ropa y zapatos y nos mantuviéramos encerrados durante meses.

Pero este tiempo no ha sido en vano para la ciencia, porque en menos de un año se acumuló una enorme y nunca vista cantidad de información científica sobre el nuevo coronavirus. Una investigación publicada en la revista Scientometrics mostró que de enero a abril de 2020 se habían publicado más de 4 mil artículos relacionados con la pandemia; en octubre ya eran más de 85 mil.

Hasta ahora sabemos que entre las medidas más eficaces para evitar el contagio están el uso correcto y constante de los barbijos, mantener el distanciamiento social, ventilar los ambientes y el lavado minucioso de las manos. Quizás estemos cansados de escuchar estas recomendaciones, pero son las que más nos protegerán del virus.

Por otro lado, la evidencia científica ha demostrado que muchas de las acciones que prometían protegernos contra el COVID-19 en realidad no funcionan. Y, a pesar de ello, las seguimos implementando. La consecuencia de aplicar medidas sin sustento científico puede ir desde un gasto innecesario de dinero y tiempo hasta una falsa sensación de seguridad que ponga en riesgo nuestra salud.

En definitiva, muchas de las actividades que en principio eran importantes para evitar el contagio de Covid-19, terminaron siendo desterradas por la ciencia.

Algunos ejemplos inútiles para combatir al covid:

  • El uso de alfombras para desinfectar nuestras suelas

Al principio de la pandemia, distintos expertos recomendaron desinfectar las alfombras de nuestro hogar para que el virus no ingrese a través de nuestro calzado. Sin embargo, un estudio de la OMS reveló que esa práctica no tiene ningún efecto de protección. La posibilidad de un contagio a través de superficies, si bien es posible, no representa un riesgo significativo.

  • El uso de termómetros y oxímetros al entrar a un local comercial

Aunque los termómetros y los oxímetros pueden ayudarnos a identificar 2 de los síntomas relacionados con el Covid-19, la fiebre y la baja oxigenación en muchos lugares públicos se utilizan como medidas de seguridad y protección, cuando en realidad no lo son. El 75% de los contagiados son asintomáticos y no presentan síntomas, lo cual esta práctica en inútil ya que no se podrá reconocer a una persona infectada.

  • Rociar con desinfectantes las compras

Muchas personas lavan absolutamente todo lo llega desde afuera a sus hogares, desde las bolsas del supermercado hasta los envases del delivery. Pero desde que la evidencia de que el SARS-CoV-2 se transmite principalmente por aerosoles fue incuestionable, también se han tenido que moderar las medidas respecto a la excesiva atención que se le ponía a las superficies.

La OMS, por ejemplo, afirma que, dado que el virus no puede persistir por mucho tiempo en las superficies ni tampoco replicarse en ellas, “no es necesario desinfectar los materiales de los envases de alimentos, pero hay que lavarse las manos adecuadamente antes y después de manipularlos”. Tampoco es necesario lavar de manera exagerada las frutas y las verduras, basta con lavarlas como se hacía antes de la pandemia y lavarse las manos antes de manipularlos.

  • Es uso de nebulizadores, vaporizadores, rociadores u ozonizadores

Con la pandemia llegaron también múltiples dispositivos como pulverizadores electrostáticos, nebulizadores, rociadores, vaporizadores o los limpiadores de aire electrónicos que, básicamente, difunden productos químicos en forma de aerosoles o los suspenden en el aire, con el objetivo de desinfectar espacios en los que pueda aglomerarse mucha gente como aeropuertos, centros comerciales o transporte público. Sin embargo, poco de esto tiene un impacto protector eficaz.

De acuerdo con los CDC, la situación en la que estos aerosoles podrían propiciar algún nivel de protección es cuando hay un caso (o más) confirmado de COVID-19, se necesita usar el espacio rápidamente y no da tiempo de desinfectar a mano, como en los entornos sanitarios después de que un paciente deja de usar una habitación.

  • Caminar en un solo sentido en parques, plazas o centros comerciales

En algunos espacios públicos se ha impuesto el flujo de camino en una sola dirección. El virus, sin embargo, no ‘entiende’ de direcciones, viaja por al aire y se mantiene en él durante horas, sobre todo en espacios que no tienen buena ventilación.

  • La ingesta de multivitamínicos, suplementos o alimentos específicos 

A la fecha, no hay alimento, suplemento o dieta que nos proteja de contraer COVID-19. De acuerdo con las recomendaciones de la OMS, tomar vitamina C, zinc o té verde no ofrecen capacidad protectora contra la enfermedad, tampoco consumir probióticos, ajo, jengibre o cualquier suplemento de micronutrientes (vitaminas y minerales).

De manera que, aunque puede haber una relación entre una buena dieta y una mejor respuesta a la enfermedad, en ningún caso eso significa una protección absoluta. Comer sano siempre será recomendable y beneficioso frente a cualquier enfermedad, pero hasta ahora no hay evidencia de que una determinada dieta pueda hacerte inmune ante el virus.

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